
Meditación de las Emociones
La meditación en las emociones te ayudará a sentirlas en lugar de solamente pensarlas. A través de una atención amable, acércate a lo que habita en tu corazón y recíbelo como recibirías a tu mejor amigo.
Transcripción
Práctica meditativa de conciencia de las emociones.
Comienza tu práctica tomando una postura que te sea cómoda,
Ya sea sentado o acostado,
Pero al mismo tiempo que sea una postura que te permita estar alerta y presente a tu experiencia durante la práctica.
Date unos instantes para contactar las sensaciones a lo largo de tu cuerpo,
La sensación de la postura en la que estás y nada más.
Tan sólo es establecer contacto y atención con tu cuerpo de una manera relajada y amigable.
No hay otra cosa que hacer.
Quizá comienza por explorar las sensaciones de contacto entre tu cuerpo y la tierra.
Aquellas partes en donde sea más claro para ti este contacto,
La manera en como el suelo te sostiene.
Quizás sean tus pies,
Tus piernas,
Tal vez tu espalda y comienza a despertar la curiosidad por sentir este contacto.
Te puedes ayudar de las sensaciones de peso de tu cuerpo sobre el suelo.
Nota la sensación de peso que cae de manera natural y sin ningún esfuerzo.
Nota el volumen de tu cuerpo,
Tus huesos,
Tus músculos.
Todo ello constituye el volumen y el peso de tu cuerpo y tú quieres sentirlo,
Percibir con interés cómo se siente tu cuerpo sin que demandes de él ninguna acción,
Sin que le des ninguna orden y ninguna instrucción,
Tan sólo quieres reconocerlo.
Y ahora mueve un poco tu atención hacia las sensaciones de la respiración.
Cada vez que inhalas y exhalas nota cómo se siente y en qué parte del cuerpo lo percibes más.
Quizá comiences por la nariz,
Quizá te detengas en el pecho o puedes ir hacia tu abdomen y siente el sutil movimiento de cada inhalación y de cada exhalación a tu propio ritmo.
Siente cuando el aire entra por tu nariz y sale por la nariz y profundiza por algunos instantes en esta sensación que a su vez te recorre todo el cuerpo.
Por ejemplo,
Ve si puedes sentir la sensación de la respiración en tus piernas o incluso más allá,
Cómo llega hasta tus pies o se mueve hacia tu rostro.
Donde la percibas está bien,
Tan sólo trata de hacerlo de una manera curiosa y si hay alguna parte de tu cuerpo en la que hayas notado tensión o quizá dolor,
Tan sólo dirige intencionalmente la respiración hacia ese punto.
No necesitas hacer más.
Al inhalar diriges tu respiración hacia esa parte densa o quizá con algún dolor y al exhalar lo haces desde ese mismo lugar de manera que con la simple respiración tú puedas relajar o simplemente llevar la conciencia hacia esa parte del cuerpo y permitirle manifestarse.
Cada vez que exhalas tu cuerpo se relaja más porque suelta.
La exhalación implica una relajación de los músculos y ahora que has logrado contactar un poco más las sensaciones de tu cuerpo,
Que te encuentras en mayor calma,
Hazte la siguiente pregunta ¿Cómo me siento en este momento?
Y deja que sea tu cuerpo el que te indique cómo te sientes.
Deja que el cuerpo se exprese desde su propio lenguaje.
Quizá lo haga por una sensación de temperatura,
De calor,
De tibieza,
Lo haga con una contracción.
No importa que no le asignes un significado a tus sensaciones,
No es necesario.
Recuerda que lo que quieres hacer es profundizar en cómo se siente tu cuerpo y permitirle que se exprese en un lenguaje que quizá no conozcas o al que no estás acostumbrado.
Y si nada aparece,
Aún así eso es parte del lenguaje del cuerpo.
El cuerpo es algo así como un bosque en el que conforme te vas adentrando y explorando,
Irás encontrando algo que no conocías.
Ve si puedes sentir algún tipo de energía a través de tu cuerpo.
Puede que sea una energía ligera,
Una energía cálida o más bien puede ser una energía densa o fría.
Date unos instantes para contactar la sensación de esta energía.
Por sutil que sea,
Permite que se exprese.
Quizá sea una especie de vibración,
De magnetismo o tal vez tan solo un ligero calor.
Y nota si hay algo contra lo que estés luchando,
Algo contra lo que te estés resistiendo.
Y de ser así,
Tan solo permite que la luz de la conciencia lo capte,
Lo reconozca y nota lo innecesario de esa lucha.
Entre más luches,
Más fuerte es la sensación de desagrado.
Así que voluntariamente reconocelo y suelta esa lucha.
O nota que hay detrás de ello,
Sin hacer análisis,
Tan solo identificando en qué consiste la molestia.
Y ayúdate de tu exhalación para relajar esta actitud.
Ahora lleva tu atención hacia las sensaciones en tu pecho,
En tu rostro.
Nota cómo está tu rostro en este momento,
Cómo lo sientes,
Qué temperatura tiene.
El rostro expresa las emociones que sentimos aunque no nos demos cuenta.
Hay mucha riqueza de expresión en el rostro.
Así que este es un buen momento para que lo sientas y lo explores.
Ve hacia tu frente,
Tu entrecejo,
Tus ojos y ve bajando hacia tus mejillas,
Tu mandíbula,
Tus labios y toda la piel de tu rostro.
Y ahora desplázate hacia las sensaciones en el pecho y toda la zona visceral del estómago.
Qué sensaciones hay en esta zona o qué energía sientes presente.
Y ve bajando de tu estómago hacia el suelo pélvico y nota si hay alguna sensación en esta parte.
Explora si estas sensaciones están conectadas con alguna emoción presente y ve cómo se siente.
A esta altura estás profundizando cada vez más tanto en tu práctica como en el recorrido de las sensaciones de tu cuerpo.
Te adentras cada vez más en ese bosque inmenso y en cierto sentido desconocido que quieres explorar.
Finalmente ve si hay alguna sensación en las extremidades que requieran de tu atención,
Tanto en las piernas como en los brazos,
Incluyendo tus manos y tus pies.
Reconócelas con una conciencia lúcida y abierta y vete preparando para finalizar esta práctica.
Te daré unos instantes en silencio para que tú concluyas tu práctica como necesites y deseas hacerlo.
La práctica ha concluido.
Puedes empezar a moverte de manera suave,
Abrir tus ojos y con calma irte incorporando a tu actividad del día.
Conoce a tu maestro
4.6 (32)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
