
Meditacuento: Pinocho
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, esta vez con unos especiales cuentos de amor para este mes de febrero. El día de hoy te traigo una adaptación de un cuento clásico de Carlo Cllodi. Una historia del amor familiar. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos,
Esta vez con meditacuentos de amor.
Celebremos febrero hablando de amor propio,
Amor hacia nuestros padres,
El que nuestros padres nos tienen hacia nosotros,
Y el amor en general hacia todos los seres vivos.
Comencemos.
Para disfrutar de este meditacuento es muy importante que estés cómodo y cómoda,
Así que busca la posición que prefieras,
Sentado o acostado.
Estira todo tu cuerpo,
Relájalo por completo,
Trata de que no estén cruzados ni los brazos ni las piernas,
Para que tu corazón también se relaje.
Toma profundamente el aire por tu nariz e imagina el recorrido que hace por todo tu cuerpo.
Deja salir el aire suavemente por la boca.
Nuevamente toma el aire por la nariz sintiendo como entra en tu cuerpo la calma.
Deja salir el aire por la boca,
Permitiendo que se libere cualquier tensión o preocupación.
Una última vez toma el aire por la nariz.
Deja salir el aire por la boca.
Estás listo.
Cierra los ojos,
Activa los oídos y disfruta de esta historia.
El día de hoy escucharemos un clásico cuento,
Llamado Pinocho.
En una vieja carpintería Gepetto era un señor amable y simpático,
Un gran carpintero que había terminado un día más de su trabajo,
Dando los últimos retoques de pintura a un muñeco de madera que había construido.
Al mirarlo pensó,
Qué bonito me ha quedado,
Y como el muñeco había sido hecho de pino decidió que lo llamaría Pinocho.
Aquella noche Gepetto se fue a dormir deseando con todo su corazón que ese Pinocho fuera un niño de verdad.
Siempre había soñado con tener un hijo.
Llegó la noche y mientras Gepetto se encontraba profundamente dormido,
Apareció un hada.
Y viendo a Pinocho y el deseo de Gepetto,
Quiso premiarlo,
Así que con su varita mágica y un par de toques le dio vida al muñeco.
Al día siguiente,
Cuando se despertó,
Gepetto no podía creer lo que veía.
Pinocho se movía.
Caminaba y se reía.
Pinocho estaba hablando como un niño de verdad.
La alegría de Gepetto no cabía en su corazón.
Estaba feliz y muy satisfecho.
Así que decidió que le daría una vida como un niño de verdad,
Empezando por mandarlo a la escuela.
Quería que fuera un niño listo y que aprendiera muchas cosas.
Y por supuesto que le dio a un mejor amigo,
A un grillo llamado Pepito.
Este era un gran consejero que el hada le había encargado para que acompañara siempre a Pinocho.
De camino a la escuela,
Pinocho se hizo amigo de dos niños muy traviesos que lo invitaron a saltarse a la escuela e ir a hacer unas aventuras.
En lugar de ir a la escuela,
Pinocho se fue con ellos y resultaron siendo unas aventuras muy peligrosas.
Al ver esta situación,
El hada buena lo hechizó y por no ir a la escuela le puso dos orejas de burro y le dijo que cada que dijera una mentira,
Su nariz crecería y crecería.
Pinocho acabó reconociendo que lo que estaba haciendo estaba un poco mal,
Además había preocupado demasiado a su papá,
Así que decidió regresar a casa.
Cuando regresó no encontró a Yepeto,
Pues él había salido a buscarlo por cielo,
Mar y tierra.
Pinocho corrió a buscarlo igualmente y le contaron que había sido tragado por una ballena.
Pinocho con ayuda de Pepito entró al mar,
Nadó y nadó y buscó la ballena para rescatar a su papá.
Pinocho primero le pidió a la ballena que le devolviese a su papá,
Pero ésta simplemente abrió su gran boca y lo tragó.
En su interior estaba Yepeto.
Pinocho y su papá se pudieron reencontrar,
Se abrazaron con mucha felicidad y empezaron a pensar cómo podrían salir de allí.
Por supuesto que Pepegrillo seguía con ellos y les dio una gran idea.
Decidieron hacer una fogata y el fuego hizo estornudar a esa enorme ballena,
Así que pudieron salir volando los tres tripulantes de esta ballena.
Todos se salvaron.
Pinocho volvió a casa y ahora sí prometió ir al colegio.
A partir de ese día siempre escuchó los consejos de su sabio padre y por supuesto de su amigo Pepito.
En recompensa a la bondad,
El hada lo convirtió en un niño de carne y hueso y así hizo feliz a Pinocho.
Y Pinocho pudo vivir feliz muchos muchos años al lado de Yepeto y de Pepegrillo.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Un cuento que nos recuerda el gran amor que existe entre los padres y los hijos.
Y cultivar ese amor es tarea de ambos.
Por eso es importante mantener relaciones basadas en la verdad y el respeto.
Escucha los sabios consejos que te dan tus padres y también recuérdales cada noche lo mucho que los amas.
Es importante también que confíes en tu conciencia,
Que es la guía más importante.
Todos tenemos algo parecido a Pepegrillo en nuestro interior,
Que nos va diciendo que cosas de las que hacemos están bien y que cosas no están tan bien.
Confía en eso que te guiaré siempre por el mejor camino.
No olvides que en este mes,
Febrero,
El mes del amor y la amistad,
Es importante recordarle a todas las personas que tenemos cerca lo mucho que los queremos y claro que un puesto importante lo ocupan nuestros padres.
Espero que hayas disfrutado tanto de esta historia como yo y nos escuchamos en un próximo capítulo.
¡Adiós!
Conoce a tu maestro
4.9 (74)
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