
En el Silencio y la Quietud Escucho la Voz del Creador
En esta meditación iremos al silencio profundo que brinda la mente en quietud para así escuchar la voz de nuestro Yo Superior, que habla con la voz de Dios a través de nuestro corazón. Porque sanar está en mi.
Transcripción
Meditación en el silencio y la quietud escucho la voz del Creador.
En esta meditación iremos al silencio profundo que brinda la mente inquietud para así escuchar la voz de nuestro yo superior,
Que habla con la voz de Dios a través de nuestro corazón.
Me siento en una postura cómoda que me permita relajarme,
Inhalo profundo y al exhalar cierro los ojos y llevo la mirada hacia adentro,
Me hago presente,
Con cada inhalación voy conectando más y más con el momento presente y al exhalar suelto,
Entregando todo lo que no pertenece al aquí y al ahora,
Inhalo y exhalo,
Y ahora imagino frente a mí una escalera de caracol,
Algo en ella me invita a iniciar el camino hacia las profundidades de mí mismo,
Voy descendiendo peldaño por peldaño de esta hermosa escalera de cristal y conforme voy apoyando mis pies sobre los peldaños de la escalera,
Estos se iluminan dejando una estela de luz a mi paso,
Llego al final de la escalera de cristal y me encuentro frente al templo sagrado en mi corazón,
Cuyas grandes puertas doradas se abren ante mí.
Una pequeña pausa antes de entrar para inclinarme en reconocimiento del sitio sagrado ante el que estoy,
Doy unos pasos y cruzo el umbral para introducirme al templo sagrado dentro de mi propio corazón,
En el centro de este espacio hay un manantial de luz líquida cristalina,
Blanca y iridescente,
Termino con mucha conciencia de mi respiración y de mis pasos mientras me dirijo hacia el manantial de aguas luminosas,
Conforme me voy acercando el chorro de luz líquida del manantial crece y se expande,
Haciéndose más brillante como dándome la bienvenida y yo me alegro de estar aquí,
Reconociendo esta luz y este espacio como si nunca lo hubiera dejado,
Introduzco un pie y luego el otro a las aguas del manantial de luz líquida sintiendo la energía del manantial sagrado intensamente,
Camino hacia el centro hacia el chorro de luz que cada vez es más intenso y más grande,
Inhalo profundo y al exhalar doy el último paso con el que me introduzco al chorro de luz líquida permitiendo que la luz me envuelva en un abrazo de bienvenida,
Estoy en casa,
Me relajo más y más y con cada respiración voy soltando toda resistencia,
Me permito ser abrazado,
Amado infinitamente y en ese abrazo me fundo con la luz,
Me fundo con mi esencia divina,
Me fundo con el amor al cual pertenezco,
En este estado no hay nada que decir,
Nada que pensar,
Ningún lugar a donde ir,
Estoy en casa,
Estoy en Dios,
Inhalo y exhalo,
Voy haciendo conciencia nuevamente de mi cuerpo,
Me encuentro en el abrazo de la luz,
Percibo la quietud y el silencio de mi mente para recibir cualquier mensaje que el creador en su infinito amor y sabiduría quiera entregarme ahora,
Si recibí un mensaje en este momento lo agradezco,
Si no es así confío en que el mensaje me será entregado en tiempo perfecto y pongo mi intención en estar bien atento para escuchar la sutil voz de Dios hablándome en su propio lenguaje que es el lenguaje del amor,
Poco a poco voy desprendiéndome del abrazo de la luz y con pasos muy lentos y conscientes me hago camino hacia la orilla del manantial y antes de salir de él me giro por un momento para mirar la luz que emana desde el centro de mí mismo prometiéndome nunca olvidar este espacio,
Inhalo y exhalo y camino ahora hacia la entrada del templo sagrado,
Cruzo el umbral de puertas doradas y manteniendo consciente mi respiración me dirijo hacia la escalera de cristal para iniciar mi camino de regreso de mi meditación,
Escalón por escalón voy subiendo con mucha conciencia conectando con mis movimientos y las sensaciones de mi cuerpo,
Subo los peldaños de la escalera y al llegar a final de esta me veo ahí con los ojos cerrados en mi postura de meditación y me sonrío a mí mismo por un momento sintiendo un profundo aprecio por mí mismo,
Por mi trabajo personal,
Por mi intención de crecer y entro de nuevo en mi cuerpo y exhalo sintiendo mis brazos,
Mis piernas,
Mi cabeza y empiezo a hacer movimientos muy lentos con los dedos de las manos,
Los dedos de los pies para invitarme poco a poco a regresar a la afuera,
La última inhalación bien profunda y al exhalar poco los ojos con mi ser interno mirando hacia afuera,
Agradezco este espacio y mi meditación,
Estoy listo para escuchar la voz de Dios a través de mi corazón que sanar está en mí.
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