
Trataka - Meditación Guiada con una Vela
Meditación guiada Trataka mediante la contemplación de la vela encendida. Previamente explico los beneficios y cómo realizar correctamente la contemplación. Trataka es una técnica de concentración en yoga. Es toda una actividad física y mental que sirve para lograr estimula nuestra vista, es capaz de tranquilizar la mente y fomentar la capacidad de concentración.
Transcripción
Antes de comenzar la meditación de hoy,
Me gustaría comentar primero en qué consiste y cómo se realiza.
Trataka es uno de los más poderosos métodos para controlar la mente.
Nos ayudará a manejar todos esos pensamientos negativos,
De carencia o limitantes.
Trataka es uno de los 6 Shatkarmas o técnicas de purificación del Hatha Yoga que físicamente ayuda a purificar nuestros ojos.
Para trabajar la abundancia,
Necesitamos ser capaces de ver plenamente,
Conocer,
Ser conscientes y trataka ayudará en el proceso.
Para realizar trataka o mirar fijamente en contemplación,
Necesitamos un objeto donde poder depositar la atención plena.
Hoy usaremos la llama de una vela.
Coloca esta vela a 1 metro de ti,
Más o menos a un brazo de distancia y a la altura de tus ojos.
Enciéndela.
La habitación debe estar en penumbra o a oscuras.
Colócate en una posición cómoda.
Puede sentarte en postura de meditación con las piernas cruzadas,
Pero si esto no es posible,
Adapta la postura a tu comodidad,
Manteniendo la espalda lo más recta que puedas.
La postura debe ser erguida,
Cómoda y a la vez firme.
Antes de comenzar es importante saber que durante toda la meditación no debes parpadear.
Es probable que tus ojos lagrimeen.
Deja fluir las lágrimas,
Sin luchar,
Sin juzgar,
Sin sufrir.
Si esto te molesta mucho,
Cierra los ojos y descansa,
Pero visualiza la llama de la vela en tu mente mientras tus ojos permanecen unos segundos cerrados.
Luego vuelve a abrirlos para continuar con tu mirada fija en la contemplación.
El resto del cuerpo debe estar totalmente inmóvil.
Los beneficios del trataka son muchos.
La salud de tus ojos mejorará a medida que practiques esta meditación y tu capacidad de control mental irá en aumento.
Al principio puedes practicar esta meditación entre 5 y 10 minutos.
Cuando hayas obtenido más experiencia,
Puedes aumentar tu práctica.
Comenzamos.
Con la vela encendida y en posición cómoda,
Cierra tus ojos.
Tómate tu tiempo para aquietar tu respiración.
Percibe cómo está tu cuerpo,
Tus pies,
Tus piernas,
Tus caderas,
Cintura,
Pecho,
Espalda,
Brazos,
Manos,
Tu cuello,
Tus hombros,
Tu cabeza,
Tu cara.
Relaja tu rostro,
Relaja tu mandíbula,
Suelta las tensiones innecesarias.
Respira normalmente,
Sin influir.
Observa tu respiración sin alterarla.
Ahora que estás más en calma,
Es momento de abrir los ojos.
Enfoca tu atención en la llama de la vela.
Obsérvala sin pestañear.
Contempla su forma,
Su color y observa su movimiento.
Si surgen pensamientos,
Déjalos pasar sin observarlos,
Sin prestar atención.
Respira y vuelve amablemente a concentrarte en la llama de la vela.
Con la misma amorosa voluntad,
Trata de no parpadear.
Deja fluir,
No retengas,
No forcejees,
Sin negación.
Inspira y relaja.
Tu contemplación está total y absolutamente en la llama de la vela,
No en tu cuerpo,
No en tus sensaciones.
Inspira profundamente,
Exhala.
Tus ojos son puertas hacia la mente.
Si tus ojos lloran,
Se purifican,
Se limpian y liberan de tensión.
Trataca,
Limpia tus ojos.
Inspira,
Expira.
Mantén tu mirada fija en la llama.
Eres tus ojos.
Inspira,
Expira.
Sé consciente de la llama.
Si sientes que tus ojos necesitan descansar,
Ciérralos muy suavemente y visualiza la llama de la vela en tu mente.
Contempla así su forma,
La luz que de ella emana.
Mantén enfocada tu atención plena en esta llama.
Muere ahora tus ojos muy despacio,
Tus ojos son la puerta de tu mente.
Concéntrate en la llama de la vela.
Observa como la oscuridad de alrededor de la vela parece ampliarse,
Es como si abrazase la llama y ésta bailase llevando la luz en esta pequeña parte de la estancia.
Observa los colores que surgen del pavilo dentro de la llama y los tonos que bordean su mecha,
El fuego calmo,
Su tono cálido,
Su movimiento que parece volátil y que sin embargo arde,
Prende y quema.
Tú eres tus ojos,
Únicamente tus ojos,
Completamente en calma y con total concentración en la llama de esta vela.
De nuevo,
Si así lo necesitas descansa tus ojos cerrándolos muy despacio y visualiza con todo detalle la vela,
Su luz,
Su forma,
El lugar que ocupa,
Como ilumina cálidamente.
Toma una profunda respiración y al soltar el aire suavemente abre muy despacio tus ojos.
Tú eres tus ojos,
Estás con total concentración,
En relax,
Solo ves la vela,
Solo está la vela,
Todo es la vela.
Observa,
Sé consciente de su llama,
Ahora vuelve tu atención a tu respiración,
Regresa tu conciencia al resto de tu cuerpo,
A tu rostro,
Cómo está tu rostro,
Tus extremidades,
Tu abdomen,
Siente cómo se amplía tu abdomen al tomar aire y cómo se vacían tus pulmones al soltar,
Realiza tres respiraciones profundas manteniendo tu conciencia en tu respiración.
Ahora que has salido de tu estado meditativo sobre la llama de la vela,
Cierra tus ojos y obsérvate,
Contempla cómo es tu estado ahora,
Junta tus manos y llévalas al pecho,
Es momento de agradecer,
Agradece por haberte dado la oportunidad y el tiempo de realizar esta práctica,
Agradece la calma y quietud interior de la que disfrutas,
Agradece de la forma en la que más a gusto te sientas,
Con tus palabras o con tus gestos,
Agradece lo que quieras y como quieras,
Ahora abre tus ojos,
Sonríe.
Conoce a tu maestro
4.9 (31)
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