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Cómo Sanar Tus Heridas Emocionales - Por Joel Osteen

by Elías Berntsson

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Cada uno de nosotros tenemos dos archivos en nuestra mente, los archivos de las cosas que fueron bien: victorias y emociones de paz y abundancia, y el otro archivo es de lo malo que nos sucedió: divorcio, el despido del trabajo, la muerte de alguien... Para ser libre de la autocompasión debes tirar la llave del archivo numero dos y acordarte de todo. Mantente enfocado en todo lo bueno que Dios ha hecho en tu vida y hará.

Transcripción

¿Cómo sanar tus heridas emocionales?

Vivimos en una sociedad a la que le encanta hacer excusas,

Y una de nuestras frases preferidas es No tengo la culpa,

Soy una persona negativa porque me crié en un ambiente familiar no muy sano.

Mi esposo me abandonó y he sido rechazada,

Por eso siempre estoy deprimida.

Perdí a mi esposa y simplemente no lo comprendo.

Por eso estoy enfadado.

No,

La verdad es que estamos amargados y resentidos porque nos permitimos permanecer así.

Todos hemos vivido experiencias negativas.

Si busca muy bien,

Con facilidad podrá encontrar razones para estar malhumorado.

Cualquiera puede hacer excusas y culpar su pasado por sus malas actitudes,

Por sus decisiones erróneas o por su mal carácter.

Tal vez tenga razones válidas para sentirse como se siente.

Puede ser que haya pasado por cosas que nadie merece experimentar en la vida.

Quizá fue abusado física,

Verbal,

Sexual o emocionalmente.

Quizá ha lidiado con una enfermedad crónica o alguna condición física irreparable.

O puede ser que alguien se aprovechó de usted en algún negocio y perdió todo,

Así como su autoestima.

No estoy minimizando esas tristes experiencias,

Pero si quiere vivir en victoria,

No puede usar heridas emocionales del pasado como excusa para los errores cometidos hoy.

No se atreva a utilizar su pasado como una excusa para su mala actitud actual,

O para racionalizar su falta de voluntad para perdonar a alguien.

Tiene que dejar atrás su pasado.

Es tiempo de permitir que llegue sanidad a las heridas emocionales,

De dejar a un lado sus excusas y dejar de sentir autocompasión.

Es tiempo de deshacerse de su mentalidad de víctima.

Nadie,

Ni siquiera Dios,

Prometió que la vida sería justa.

Deje de comparar su vida con la de otra persona.

Y deje de medir en lo que pudo haber sido,

Debió haber sido o quizá hubiera sido.

Deje de hacerse preguntas como ¿por qué esto?

O ¿por qué aquello?

O ¿por qué yo?

Mejor tome lo que Dios le ha dado y aprovéchelo al máximo.

Puede ser que haya sufrido mucho,

Sobrevivido grandes adversidades o vivido muchas cosas negativas.

Es posible que tenga heridas emocionales muy profundas,

Pero no permita que su pasado determine su futuro.

No puede hacer nada respecto a lo que le haya pasado,

Pero puede decidir cómo enfrentará lo que queda por delante.

No debe asirse de aquellos sentimientos de amargura y resentimiento y así permitir que envenenen su futuro.

Deje ir estas heridas y dolores,

Perdone a las personas que le trataron mal y perdónase a usted mismo por los errores que ha cometido.

Puede ser que incluso necesite perdonar a Dios,

Quizá ha culpado a Dios por llevarse a sus seres queridos.

O puede ser que esté airado con él porque no contestó sus oraciones,

O tal vez alguna situación no salió como había esperado.

Sin embargo,

Nunca podrá ser verdaderamente feliz mientras guarde amargura en su corazón.

Siempre se estará revolcando en la autocompasión,

Siempre pensando que le tocó lo peor,

Pensando que la vida no ha sido justa con usted.

Tiene que dejar a un lado esas actitudes negativas y el enfado que lo acompaña.

Cambie de canal y comienza a meditar en la bondad de Dios.

Posiblemente usted conozca a algunas personas que viven en la autocompasión.

Les encanta la atención que les atrae,

Y han vivido de esa manera por tanto tiempo que la autocompasión ha llegado a ser parte de su identidad.

Puede ser que sean conocidas como la persona que pasó por alguna gran lucha,

Alguna terrible experiencia,

O como la persona que vivió algo realmente espantoso.

Es cierto que cuando alguien vive una experiencia traumática,

Esa persona deberá ser tratada con compasión y cuidado hasta que haya logrado recuperar su salud y fuerza,

Y se haya establecido de nuevo.

Pero la verdad es que algunas personas no se quieren recuperar del todo porque les gusta demasiado el hecho de tener toda la atención.

Hace quince años,

El único hijo de Phil y Judy resultó muerto en un accidente inusual en el trabajo.

Fue uno de esos accidentes sin sentido,

Inexplicables,

Para los cuales no existen palabras de aliento.

La familia y los amigos se quedaron cerca de la pareja por varios meses.

Se compadecieron de ellos en su pena,

Y hacían todo por ayudarlos para volver a la normalidad de nuevo.

Sin importar los esfuerzos sensibles de sus consoladores,

Phil y Judy rehusaban soltar su pena.

Cada vez que se hacía mención de su hijo,

Se les llenaban de lágrimas los ojos,

Y comenzaba de nuevo su duelo.

Lenta pero seguramente,

Los consoladores dejaron de llegar,

Las personas dejaron de hablarles por teléfono,

Y sus familiares evitaban visitarlos.

Cuando algún pobre valiente se atrevía a animar a la pareja,

Se les contestaba con caras atufadas y una ola de insultos.

—Es que tú no sabes lo que es perder tu único hijo —dijo Phil.

—No,

Pero Dios sí sabe —alguien le respondió.

Pero Phil y Judy permanecían inmóviles.

En sus mentes nunca nadie había sentido el dolor que ellos estaban sintiendo,

Y ningún consuelo parecía ser adecuado para sus necesidades.

Siempre serían conocidos como la pareja que perdió trágicamente a su hijo.

Como consecuencia,

Quince años después,

Phil y Judy seguían languiceciendo en la autocompasión y el aislamiento provocado por ellos mismos.

¿Por qué?

Porque no querían mejorar.

Si usted ha experimentado algo doloroso,

No permita que esa experiencia sea el enfoque de su vida.

Deje de hablar de ello.

Deje de mencionárselo a los amigos.

Tiene que ir más allá,

Pues a menos que deje ir lo viejo,

Dios no podrá traer lo nuevo.

Es natural sentir tristeza y acongojarse,

Pero no debería estar de luto todavía cinco o diez años más tarde.

Si en realidad desea estar completo,

Si realmente quiere estar sano,

Tiene que seguir adelante con su vida.

En demasiadas ocasiones seguimos reviviendo las memorias penosas del pasado,

Cancelando el deseo de Dios de traer sanidad,

Porque justo cuando estamos a punto de sanar,

Comenzamos a hablar sobre nuestra experiencia dolorosa otra vez.

Se lo mencionamos a nuestros amigos,

Comenzamos a revivirlo,

Viviéndolo en nuestra imaginación y de repente sentimos las mismas emociones,

Como si estuviéramos abriendo nuevamente la antigua herida,

Que nunca sanará bien hasta que no aprendamos a dejarla en paz.

Recuerde que sus emociones siguen a sus pensamientos,

Así que cuando medita en las experiencias dolorosas de su pasado,

Esas emociones regresan a usted y siente aquel dolor en el presente.

Usted puede volver a vivir una experiencia de nuevo en su mente y sentir hoy exactamente lo mismo que sintió cuando sucedió veinte años atrás.

Un día,

Algunos años después de haber fallecido mi padre en 1999,

Dice Joel,

Me encontraba solo en la casa de mis padres.

No había estado allí en bastante tiempo,

Y mientras caminaba por la sala,

Aparentemente sin razón alguna,

Comencé a recordar la noche que falleció mi padre.

Había sufrido un paro cardíaco en ese mismo lugar,

Y en mi imaginación podía ver cómo sucedía todo.

Podía ver a mi padre en el suelo,

Al personal médico ayudándolo,

Podía ver su cara y en ese momento comencé a sentir las mismas emociones de desesperación,

Tristeza y desánimo que había conocido la noche que murió mi padre.

Por unos quince o veinte segundos me quedé paralizado en aquel lugar,

Abrumado por mis emociones.

Finalmente,

Me sacudí y pensé,

¿qué estoy haciendo?

,

¿a dónde está yendo mi mente?

,

¿a dónde me está llevando estas emociones?

Tomé la decisión que no iba a permitir revivir esa noche,

Pues sabía que no sería de provecho para mí,

De que solo me haría sentir mal y desanimado.

En lugar de meditar en el dolor del pasado,

Tuve que comenzar a recordar,

Intencionalmente,

Todos los tiempos hermosos que mi padre y yo habíamos experimentado en la sala.

Sonreí al recordar cómo solíamos ver juntos,

En esa habitación,

Uno de nuestros programas preferidos de la televisión,

Llamado Wheel of Fortune.

Mi padre siempre sabía la respuesta mucho antes que los concursantes.

En mi mente podía ver a mi padre jugando con mis hijos en esa sala.

Le encantaba tener niños a su alrededor y a ellos les fascinaba estar con él.

Sabé cómo en ocasiones entraba a la sala mi padre y se encontraba en su sillón preferido.

Él levantaría la mirada para decirme,

«Joel,

Cuéntame todo lo que sabes,

Solo te tardarás un segundo».

Mi padre pensaba que era muy chistoso,

Y sí lo era ya que tenía un gran sentido del humor.

Al estar de pie en la sala,

Tuve que conscientemente tomar la decisión de no permitir que mi mente regresara a los recuerdos dolorosos de la muerte de mi padre.

En su lugar,

Recordar los momentos gozosos de la vida de él.

Sin embargo,

Tomé nota de que no fue algo que sucedió naturalmente,

Fue una decisión que tuve que tomar.

Usted tiene que hacer algo similar en cuanto a las experiencias dolorosas de su pasado.

Rehúse regresar emocionalmente a aquel lugar,

Rehúse desenterrar todos esos recuerdos emocionales negativos.

No le harán ningún bien,

De hecho,

Las emociones negativas que se experimentan fuertemente tienen el potencial de detener mucho sus progresos personales.

Dese cuenta que cada persona tiene en su mente dos archivos principales en su sistema de memoria.

El primero es un archivo con todas las cosas buenas que nos han sucedido y está lleno de nuestras victorias y acontecimientos,

De todas las cosas que nos hayan producido gozo y alegría al paso de los años.

El segundo archivo es exactamente lo opuesto,

Está lleno de dolor y las heridas del pasado y de todo lo negativo que nos haya sucedido.

Está lleno de nuestros fracasos y derrotas,

De cosas que nos produjeron tristeza y dolor.

A lo largo de nuestra vida,

Escogemos cuál archivo abriremos.

Algunas personas regresan vez tras vez al segundo archivo y reviven nuevamente todo el dolor.

Siempre están pensando en las ocasiones que alguien los trató mal,

Las veces que fueron heridos o cuando sufrieron un terrible dolor.

Desgastan prácticamente el archivo número dos al ocuparse tanto en lo negativo,

Que nunca llegan a explorar el archivo número uno,

Al grado que casi nunca piensan en las cosas positivas que les hayan pasado.

Si usted desea ser libre,

Si usted quiere vencer la autocompasión,

Tire la llave que abre el archivo número dos y no regrese más a él,

Mantenga su mente enfocada en las cosas buenas que Dios ha hecho en su vida.

Leemos en la Biblia de un hombre que había estado enfermo durante 38 años,

Quien además pasaba cada día de su vida tirado al lado de un estanque llamado Betesda,

Esperando un milagro.

Este hombre tenía una enfermedad persistente y profundamente arraigada que no se curaba.

Pienso que muchas personas hoy día tienen enfermedades persistentes.

Quizás sus males no sean físicos,

Puede ser que sean emocionales.

No obstante,

Son enfermedades constantes y muy arraigadas,

Que no se van fácilmente.

Pueden ser a causa de no querer perdonar,

No soltando los resentimientos del pasado,

Culpando a este por su comportamiento o a otras heridas emocionales.

Estas enfermedades persistentes pueden afectar su personalidad,

Sus relaciones y su imagen propia.

Así como el hombre acostado al lado del estanque,

Algunas personas pasan año tras año esperando que suceda un milagro,

Esperando algún gran evento que mejorará todo.

Un día Jesús vio al hombre que estaba acostado allí,

Necesitado.

Era obvio que era acojo.

Pero Jesús le hizo una pregunta que parecía extraña.

¿Quieres ser sano?

Yo creo que Dios nos está haciendo una pregunta como esta hoy día.

¿Quieres ser sano o quieres seguir acostado sintiendo autocompasión?

Jesús le hizo una pregunta sencilla,

No complicada,

Pero la respuesta que le dio el hombre fue interesante.

Comenzó a enumerar todas sus excusas.

Estoy solo,

No tengo quien me ayude,

Otras personas me han fallado,

Otras personas siempre llegan antes que yo,

No tengo oportunidades en la vida.

No nos debería sorprender que estuviera en esa condición por 38 años.

Me encanta cómo le contestó Jesús,

Ya que ni siquiera contestó a su triste historia,

Ni le dijo,

Sí,

Amigo,

Estoy de acuerdo contigo.

Has tenido muchas dificultades,

Permíteme compadecerme de ti.

No,

Jesús lo miró y dijo,

En efecto,

Si en verdad quieres ser sano,

Si en verdad quieres arreglar tu vida,

Si realmente quieres salir de este lío,

Esto es lo que tienes que hacer.

Levántate del suelo,

Toma tu cama y anda.

Cuando el hombre hizo lo que Jesús le había mandado,

Fue milagrosamente sanado.

Esto es un mensaje para nosotros hoy día.

Si en verdad quiere ser sano,

Si realmente quiere recibir sanidad física y emocional,

Tiene que levantarse y seguir adelante con su vida.

Ya no se vale quedarse tirado sintiendo autocompasión.

Tiene que dejar de entrar al archivo número 2 a cada rato.

Tiene que dejar de hacer excusas y de culpar a las personas o a las circunstancias por sus desánimos.

Primero comience a perdonar a las personas que le hayan lastimado.

Hoy puede ser el punto de cambio en su vida,

Un tiempo de nuevos comienzos.

No malgaste más tiempo tratando de entender por qué ciertas cosas malas le han sucedido a usted o a sus seres queridos,

Y rehúse vivir más con una mentalidad de víctima.

Puede estar diciendo,

Es que no entiendo por qué me ha pasado esto,

No entiendo por qué estoy enfermo,

Por qué murió mi ser querido,

Por qué se vino abajo mi matrimonio,

Por qué fui criado en un ambiente tan abusivo.

Tal vez nunca tendremos la respuesta,

Pero no use eso como excusa para quedarse en su autocompasión.

Déjelo,

Levántese y siga adelante con su vida,

Pues muchos de los por qué que enfrentamos permanecerán como enigmas que nunca serán contestados.

Pero confíe en Dios y acepte el hecho que habrá preguntas sin respuestas.

Recuerde que si usted no sabe la respuesta,

Eso no significa que no exista una,

Simplemente usted no la ha descubierto aún.

Normalmente podemos asimilar una situación si logramos encontrar un archivo en nuestro pensamiento en el cual la podemos poner.

Se metió en problemas porque andaba con personas de mala influencia.

Pero,

¿qué sucede cuando las cosas no tienen sentido?

¿Cuando una persona buena es afligida con una seria enfermedad?

¿O un niño nace con alguna lesión?

¿O un esposo o esposa abandona un matrimonio?

¿O qué sucede cuando la vida no cabe cómodamente dentro de nuestras categorías?

Cada uno de nosotros necesita un archivo que se llame,

No lo entiendo.

Cuando surge algo que no tiene ninguna razón,

Aparentemente,

Solo colóquelo en su archivo de no lo entiendo.

Mientras tanto,

Tiene que cobrar suficiente fe para decir,

Dios,

No lo entiendo,

Pero confío en ti,

Y no pasaré todo tiempo queriendo entender por qué suceden algunas cosas.

Confiaré en ti para sacar algo bueno de eso.

Tú eres un Dios bueno,

Y yo sé que tú tienes mi bien en mente,

Pues prometiste que todas las cosas me ayudarán para mi bien.

Eso es fe,

Y esa es la actitud que Dios honra.

Mi madre contrajo polio cuando era niña.

Tuvo que usar soportes metálicos en su pierna por muchos años,

Y hasta el día de hoy,

Una pierna está más corta que la otra.

Mi madre podría haber dicho,

Dios,

Esto no es justo,

¿por qué me pasó esto?

Pero en lugar de decir eso,

Ella tomó su cama y siguió adelante con su vida.

En 1981,

Cuando se le diagnosticó cáncer y le dijeron que se moriría,

Ella no se colapsó diciendo pobrecita de mí,

Ya lo sabía,

Ya tuve polio,

Ahora tengo cáncer,

Siempre me toca lo malo.

Mi madre no hizo eso,

Sino que se mantuvo firme y peleó la buena batalla de la fe.

No vivió quejándose,

Al contrario,

Siempre habla palabras de fe y de victoria,

Rehusando a verse como la víctima.

Ella se vio como victoriosa,

Y Dios la sacó de esa dificultad.

Sus adversidades pueden hacerle amargo o le pueden hacer una persona mejor.

Pueden hundirle y hacer que sea una persona amargada,

O pueden inspirarle a alcanzar nuevas alturas.

Mi padre fácilmente pudo haber dicho,

Dios,

¿por qué permitiste que naciera en esta familia empobrecida?

No tenemos ninguna posibilidad.

Pero él no usó eso como excusa para quedarse en la derrota y para sentir autocompasión.

No,

Él se levantó y siguió adelante con su vida.

Al comenzar a predicar a los 17 años de edad,

No tenía una congregación,

Así que predicaba en las calles,

En los asilos para ancianos,

En las prisiones y cárceles,

En donde podía.

No tenía coche,

Así que caminaba o pedía que alguien le llevara a donde quería que fuera.

Él pudo haberse retirado con facilidad,

Diciendo,

Dios,

Ya hemos pasado por demasiados problemas en esta vida,

Por favor,

No me pidas hacer ninguna cosa más,

Pues solo somos unos pobres que inspiran lástima.

Pero no.

Mi padre tomó su cama y se movió.

Y usted debe hacer lo mismo,

Ya que su pasado no tiene que determinar su futuro.

Todos podríamos sentarnos y dar razones para quedarnos en la mediocridad.

Eso es fácil.

Todos podríamos sentarnos a dar razones para nuestra mala actitud o por tener una imagen propia pobre.

Cualquiera puede hacer eso,

Pero si queremos vivir en victoria,

Tenemos que sacudir esa actitud de autocompasión y seguir adelante con nuestra vida.

Eso fue precisamente lo que tuvo que hacer mi hermana Lisa,

Dice Joel.

Ella pasó por una separación y un divorcio muy doloroso.

No era justo,

Porque fue tratada mal e injustamente.

Sin embargo,

Por siete años,

Lisa oró y creyó que su matrimonio sería restaurado e hizo todo lo que sabía hacer.

Pero por alguna razón,

Simplemente,

No se dieron las cosas.

Hubiera sido fácil para Lisa amargarse.

Pudo haberse deprimido con facilidad,

Diciendo,

Dios,

Esto no es justo.

¿Por qué me sucedió esto a mí?

Pero Lisa decidió que no se iba a quedar tirada al lado del estanque por treinta y ocho años sintiendo autocompasión.

No se iba a quedar en aquel pozo de la depresión,

Sino que decidió que era tiempo de seguir adelante con su vida.

No se amargó,

Al contrario,

Como persona ella mejoró.

Se levantó entre las cenizas diciendo,

Dios,

No entiendo esto,

Pero voy a confiar en ti de todas maneras.

Tú conoces mi corazón y sabes que he hecho todo cuanto puedo hacer.

Lo estoy dejando en tus manos.

No había pasado mucho tiempo,

Tras haber tomado la decisión,

Cuando el Señor trajo otra persona a su vida,

Y ella y mi cuñado Kevin ya tienen muchos años felizmente casados.

Entienda que no le estoy diciendo que debe darse por vencido en su matrimonio.

Debe hacer lo que Dios le esté guiando a hacer.

Lo que quiero que usted vea es que en ocasiones pasamos por cosas que simplemente no entendemos.

Por encima de todo,

Debemos aprender a mantener una buena actitud y a confiar que Dios sigue en control de nuestras vidas,

Aun cuando todo no va según lo habíamos planeado o esperábamos.

En la Biblia encontramos un interesante relato de cuando el hijito del rey David estaba muy enfermo,

A punto de morir.

David se encontraba muy turbado,

Oró día y noche,

Creyendo que Dios podía sanar a su hijo.

No comía ni bebía,

No se afeitó ni se bañó,

No hizo nada de trabajo,

Ni hacía nada más que orar,

Clamando a Dios.

No obstante,

Aunque las oraciones de David eran muy apasionadas,

El niño murió después de siete días.

Los siervos de David no sabían cómo le iban a dar las noticias al rey de que su hijo había muerto,

Pues pensaban que iba a quedar completamente devastado,

Tan angustiado que no podría soportar la noticia.

Pero cuando David logró averiguar lo que había sucedido,

Sorprendió a todos.

Se levantó del suelo,

Se lavó la cara y cambió su ropa.

Después le pidió a sus siervos que le trajeran comida y se sentó a comer.

Sus siervos no entendían,

Y le dijeron,

David,

Cuando su hijo estaba vivo aún,

Ayunó y oró,

Pero ahora que se ha ido,

Su comportamiento es como si nada hubiera pasado.

David les contestó,

Sí,

Oré y ayuné cuando estaba enfermo mi hijo,

Pensando que Dios podría sanarlo,

Pero ahora que se ha ido,

No puedo hacer que regrese.

Él no regresará a mí,

Pero yo iré a estar con él.

¿Se fija en la actitud de David?

No se amargó ni cuestionó a Dios,

Pues pudo haber dicho gruñonamente,

Dios,

Pensé que me amabas,

¿por qué no contestaste mi oración?

David no hizo eso,

Sino que se atrevió a confiar en Dios en medio de su desilusión,

Se lavó la cara y siguió adelante con su vida.

Amigo,

Usted y yo tenemos que aprender a hacer lo mismo.

Las personas pueden haberle maltratado,

Alguien le pudo haber abandonado,

O quizá oró fervientemente y con tenacidad,

Y sin embargo Dios no contestó su oración de la manera que usted hubiera querido.

Eso ya se acabó,

No puede cambiar el pasado,

No hay nada que puedo hacer al respecto,

Pero tiene que tomar una decisión.

¿Se quedará al lado del estanque por treinta y ocho años o se levantará para seguir adelante con su vida?

¿Se irá regresando al archivo número dos,

Viviendo de nuevo esas experiencias dolorosas,

O se mantendrá en una actitud de fe?

Dios le está preguntando,

¿en realidad quiere ser sano?

Si su respuesta es sí,

¿tiene que dejar de vivir con cualquier atadura emocional con la que pudiera haber estado viviendo?

Nadie lo puede hacer por usted,

Es usted quien tiene que levantarse de esas cenizas,

Quien tiene que perdonar a las personas que le hayan lastimado,

Quien tiene que dejar atrás todo el dolor y las heridas.

Deje atrás el pasado,

Cuando pase por situaciones que no entiende,

No se amargue.

No cuestione a Dios,

Aprenda a hacer lo que hizo David,

Lávese la cara,

Mantenga una buena actitud y siga adelante,

Prepárese para las cosas nuevas que Dios tiene planeadas para usted.

Si usted se mantiene en una actitud de fe y de victoria,

Dios se ha prometido que él tomará aquellas heridas emocionales y hará algo bueno de ellas,

Las usará para su bien,

Y usted saldrá mejor que si no se las hubieran infligido.

4.6 (49)

Reseñas Recientes

Maria

January 5, 2023

Hermosa 💚

Gisela

February 11, 2022

Llore, llore, deje sacar mis emociones reprimidas; enojos, frustraciones, tristezas y me dejo con el alma esperanzada y sobre todo con la FE puesta en Dios

Marga

August 17, 2021

Maravillosa, gracias.

February 11, 2021

Estuvo grandioso!!

Josué

December 24, 2020

Es ela mejor charla motivacional para dejar atrás la autocompasión, es dinámica, reveladora y aplicable a todas laa tragedias que nos pasan en la vida. ¡Muchas gracias!

Sonia

July 17, 2020

🙏

Patricia

February 14, 2020

Muchas gracias.. Me gusta como relatas, como pones ejemplos, tan simples y cotidianos q me mueve mucho en distintas etapas de mi vida.. Gracias por compartir, me gusta escuchar tus audios una y otra vez.. ♥️🙏

Mar

February 3, 2020

🙏

Monica

January 20, 2020

Excelente! Gracias

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