
Escaneo Amoroso y Reconexión con la Tierra
by Mery Munoz
Una meditación sencilla se puede elevar a la siguiente escala del sentir para reconectar alma-cuerpo- mente con algo tan potente como simple, el amor profundo, el que te sostiene, el que encontramos en el centro de toda vida y esencia.
Transcripción
Cierra tus ojos a todo estímulo externo y busca una posición cómoda.
Si es posible túmbate encima de una esterilla en el suelo.
Incluso puedes ponerte un cojín bajo tu cabeza.
Coloca las palmas de las manos boca abajo a los lados de tu cuerpo.
Acomódate en tu postura.
Acomódate en este espacio tiendo.
Recuerda no llevar ropa apretada y nada que te oprima.
Cierra tus ojos y comienza el viaje.
Mientras respiras inhalas y exhalas con calma a tu ritmo sin juicio,
Sin ningún objetivo,
Simplemente respirando.
Pon toda tu presencia en esa respiración,
En ese baile de vida.
No respiración más,
No respiración menos.
Este aire que nos comunica,
El oxígeno que respiraron tus antepasados,
Que he respirado yo en algún momento,
En algún instante.
Céntrate en el baile del inhalar y el exhalar.
Ahora que tu atención está en la respiración,
Quiero que la lleves a la punta de tus pies.
Llévala hasta ahí,
Impulsala.
Mientras pones tu atención en los dedos de tus pies,
En su forma,
En el espacio que ocupan,
En la dureza de tus uñas,
En la piel que los recubre y comienzas a recorrer la planta de tus pies.
Siente,
Permítete sentir en ti los músculos que están dentro.
Es más,
Siente los huesos que están en ti,
Que sustentan,
Que sujetan esta maravillosa obra maestra de ingeniería perfecta.
Ponte tu atención en la piel que los recubre,
Si acaso notas alguna temperatura o tal vez veas un color.
Permítete sentir el espacio que ocupan en este lugar.
Sube tu atención hasta los tobillos.
Ahora el juego del pie completo.
Deditos,
Planta,
Empeine,
Tobillo,
Talón.
Siéntelos estar,
Siéntelos,
Tejido vivo,
Parte de ti.
Y llévales mucho amor con tu respiración y mucho agradecimiento,
Pues ellos te permiten caminar y realizar tus tránsitos por la vida,
Desplazarte y observar lugares maravillosos.
Agradece su esfuerzo diario,
Agradece el tiempo que estén ahí.
Mientras subes tu atención ahora,
Tus espinillas,
La piel que las recubre,
Su textura,
Su calidez,
Incluso su color.
Permítete sentir el músculo que soporta la articulación,
Que sube hacia la rodilla en un juego perfecto de movimiento,
Una obra maestra de la artesanía universal.
Y permítete sentir el espacio que ocupan en este lugar.
Mientras llevas a las rodillas toda tu atención y de pies hasta rodilla estás iluminado de amor y agradecimiento por su sostén,
Por este espacio para ser habitado.
Sigues subiendo ahora un poco más hasta tu cadera,
Recorriendo el muslo,
Los glúteos,
El mismo hueso del coxis,
La cadera interna.
Y permítete observarte en ese espacio,
De cintura para abajo ahora,
Soporte elemental.
Con ellos aprendimos a ser humanos,
Erguidos y evolucionamos.
Agradece también esto,
El desplazamiento,
La evolución.
Y lleva ahí todo el amor posible,
Sintiendo los músculos,
Sintiendo el hueso,
La sangre,
El palpitar de la vida en tu interior.
Y agradece de su esfuerzo diario.
Dales al menos este segundo de atención.
Y ahora quiero que pongas toda tu atención y todo tu amor en la zona de la pelvis y tus órganos reproductores.
Lleva la luz,
Toda la luz que puedas a ese lugar,
Origen de vida,
Mientras te permite sentirlo,
Órganos internos incluidos,
Parte externa,
Musculatura,
Piel.
Observa si sientes alguna temperatura diferente o no,
Algún color o no.
Permítete sentir y formar parte de tu pelvis,
Del milagro,
De la reproducción y del gozo.
Ahora lleva tu atención por tu columna vertebral,
Vertebra a vértebra.
Subes despacio hasta llegar al cuello.
Cada vértebra se ilumina al paso de tu conciencia por ella.
La espalda que todo lo sujeta,
Que con tanto esfuerzo te lleva,
Agradece cada instante junto a esta maravilla de la ingeniería universal.
Mientras llevas una luz cálida y de amor por cada una de esas piezas,
Por cada uno de los músculos,
Las fibras,
Los tendones,
El sistema nervioso simpático y parasimpático,
El sistema linfático,
Toda esa protección que hay alrededor,
Agradece todo esto porque hace que ahora puedas estar representado en esta forma.
Lleva todo tu amor y toda tu gratitud hacia ello.
Mientras sigues respirando y llevas tu atención,
Ahora las costillas,
Una caja perfecta en la que proteger tu bien más valioso,
Corazón,
Pulmones,
Tu estómago,
Esófago,
Bazo,
Riñones,
Estos un poco más abajo.
Lleva tu atención a los órganos internos.
Lleva las luces,
Permítete sentirlos y como todos,
Armónicamente te permiten estar aquí y ahora y no piden nada,
Pero siempre están y estarán.
Llévales ahora tan solo una pizca de tu atención en este instante de vida.
Mientras los llenas de luz,
Llevas todo el amor y el agradecimiento a tu intestino,
A tu bazo,
A tu hígado,
A tu riñones,
Páncreas,
Pulmones que se llenan de vida en cada inhalación y exhalación,
Llévales luz,
Llévales todo el amor posible y observa cómo es perfecto,
Sincronizado,
Armonioso,
Divino,
Sagrado todo ello en ti y respira esa sensación de amor a tu cuerpo,
A tu envase,
A tu vehículo y sigue subiendo la atención por la garganta,
Por el cuello que sostiene tu cabeza,
Tu cerebro,
Tus ideas.
Llévala hacia los extremos de tus manos,
Tus preciosas manos,
Sintiendo la piel,
Los dedos,
Los músculos,
Los tendones,
Permitiéndolos ser y expresarse en este instante.
Observa si hay algún cambio de temperatura,
Algún color,
Alguna sensación.
Esas manos que tanto han hecho,
Que tanto han sentido,
Que tanto han tocado,
Mándales todo tu amor.
Mientras continúas subiendo hacia el codo y el hombro,
Toda la articulación del brazo entera iluminada,
Agradecida y bendecida por tu corazón.
Esos hombros que ahora descansan,
Se relajan.
En un instante no hay más peso que llevar.
Mientras subes ahora tu atención por tu garganta,
La que te da la voz,
La que te permite alimentarte,
Lleva luz,
Lleva amor y suelta todas las tensiones que tengas que soltar.
Sube ahora por tu cuero tu cabelludo.
Permítete sentirlo,
Cada centímetro que lo recorre con tu cabello expandiéndose hacia afuera como raíces hacia el cielo.
Permita sentir su textura,
La piel.
Lleva tu atención ahora a tu frente,
Tus cejas y tu entrecejo.
Mientras se relajan y llevas agradecimiento,
Pues forman parte de tu expresión en este cuerpo.
Y ahora lleva tu atención a tus globos oculares que te permiten la visión de cosas maravillosas.
Detrás de tus globos oculares que te permiten hacer todo lo posible porque eso sea así.
Tu nariz,
Tu boca,
Tus labios.
Lleva luz,
Lleva amor.
Tu lengua que te permite saborear,
Testar,
Relacionarte con el mundo externo.
Lleva amor y lleva atención a tus dientes,
A tu mandíbula y relájala.
Tus pómulos,
Tus orejas y lleva agradecimiento y luz allí.
Por último,
Lleva la atención a tu hemisferio derecho y ilumínalo.
Tu hemisferio izquierdo e ilumínalo.
Dale gracias,
Gracias,
Gracias.
Pues te da la personalidad y la función corporal.
Mientras sigues respirando esta sensación,
Todo tu cuerpo ahora está iluminado.
Pero nos falta un punto importante.
Tu corazón que está siempre incansablemente viviendo,
Sintiendo,
Siendo.
Lleva tu atención y si quieres y así lo sientes,
Coloca tus manos sobre él para conectar con el latido que te une a la tierra.
El tamborileo,
El pulso,
La pulsión de vida.
Y agradecele su esfuerzo diario incansable,
Instante a instante está,
Aunque a veces no lo queramos escuchar.
Lleva una luz la más fuerte que tengas de amor y agradecimiento al centro de tu pecho y en tu corazón.
Siente el amor que profesa por ti,
El motor que te mantiene a esta divinidad de vehículo y de transporte.
Siente el amor que te tiene desde el minuto uno en el que fuiste engendrado y desarrollado en el útero de tu madre.
Está ahí,
En lo primero que hubo en ti.
Mientras respiras eso,
Que ilumine todo tu cuerpo,
Todo tu ser entero,
La conexión con tu alma,
Tu corazón.
Y ahora quiero que imagines como de tu propio corazón en dirección hacia tus pies proyectas una luz que sale de tus pies y va en dirección hacia el suelo como raíces de un árbol que van atravesando la capa de la tierra poco a poco iluminada,
Agradecida,
Sabiéndose y que poco a poco,
Al centro mismo,
Al núcleo de la tierra,
Es el lugar donde todo comienza.
Y conecta tu corazón con el mismo centro de Gaia,
Permítete sentir tu pulso con el mismo pulso de la tierra,
Ella es la que te sustenta,
La vida la que te hizo posible.
Siéntelo en ti y siente todo su amor,
Dos latidos en uno y todo tiene sentido ahora,
Nunca estuviste sola,
Nunca estuviste sola,
Sigue respirando esta sensación de amor maternal y déjate estar con ella.
Cuando tú lo sientas,
Cuando tú lo quieras,
Puedes salir de la visualización y comenzar a abrir tus ojos despacio e incorporarte a tu ritmo.
Gracias por permitirte este viaje a través del vehículo perfecto y divino que es tu cuerpo,
Gracias por permitirte el amor del universo en tu interior,
Gracias por dejarme acompañarte en este viaje.
Conoce a tu maestro
4.7 (114)
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