
El Reino de los Cielos. Sendas Hacia lo Inimaginable.
El reino de Dios o de los cielos es una idea intensa y novedosa que surge del mismo pensamiento y ministerio de Jesús. Muchos creyeron en la Iglesia como la manifestación del reino y se desilusionaron. En esta primera entrega, intentaremos descifrar que quiso decir Jesús, cuando recorrió la tierra de Israel y si el mensaje es pertinente para nosotros, hoy.
Transcripción
Bienvenidos a este espacio de meditación y reflexión aquí en Inside Timer.
En el día de hoy te propongo meditar acerca del concepto y la realidad del Reino de los Cielos o el Reino de Dios entre nosotros.
Para ello te pido que te encuentres en un lugar cómodo y silencioso,
Donde puedas sentarte en tu sillo o lugar de meditación,
Y si es posible cerrar los ojos.
En este ánimo reflexivo nos sumergimos en la meditación.
La idea del Reino de los Cielos,
Principal enseñanza de Jesús,
Es sin duda una de las más revolucionarias que han agitado y cambiado el pensamiento humano.
Esto lo dijo el recordado escritor H.
G.
Wells,
Autor entre otras obras de La Guerra de los Mundos y La Máquina del Tiempo,
Famosas novelas allá por los primeros años del siglo pasado.
Me gustaría realizar una meditación con ustedes acerca de esta idea que,
En mi opinión,
Sigue siendo revolucionaria,
Pero ha quedado sepultada bajo toneladas de ritos,
Mandamientos y tradiciones religiosas.
Lo hemos perdido de vista.
Jesús introduce la idea y la hace centrar en su ministerio,
Contrastándola con Roma.
¿Y por qué digo esto?
El texto está lleno de alusiones,
Pero lo más importante es el uso de la palabra evangelio,
Palabra que se usaba para denominar los bandos imperiales que comunicaban noticias al pueblo.
Aquel imperio no era un imperio más,
Sino que además de ser un imperio político,
Era también un imperio cultural,
Social y filosófico,
Que intentaba abarcar todos los aspectos de la vida de las personas.
Por eso Roma no era solo una ocupación militar,
Era una cosmovisión destinada a cambiar profundamente el modo de vivir de los pueblos que subyugaba.
Dejaba en principio a cada cultura mantener sus costumbres y su religión,
Pero de a poco,
Lentamente,
Imponía un modo de vivir,
De pensar y de soñar.
Es en este contexto que Jesús habla de que el Reino de Dios se ha acercado,
Y que eso es una buena noticia,
Tan buena noticia como las que venían de Roma.
Jesús le habla a un pueblo que,
Quizás como nosotros hoy,
Estaban desconsolados y abatidos por la realidad que les ha sido intolerable,
Y la cada vez más débil esperanza de que venga un Mesías que los rescate en este presente.
A ellos Jesús les dice,
En primer lugar,
Que existe algo superhumano que se acerca a la humanidad y lo llama el Reino,
Pero a la vez dice que no funciona como un reino humano,
Y dice además que es una buena noticia.
Es un tiempo de desolación existencial,
Jesús dice que lo absoluto,
Lo sagrado está entre nosotros y que eso es bueno,
Que no estamos solos.
En este tiempo actual que nos toca,
Lleno de relativismos y dudas que encandilan cada espacio de nuestra vida,
Todo el tiempo,
La predicación de la idea de un Dios que se acerca es siempre recibida con el escepticismo,
Seguido del rechazo o la indiferencia,
Ya que con razón,
Me dirán muchos,
Se duda.
Se duda absolutamente de todo,
Porque la historia está llena de engaños y desengaños,
Y además hay miles de expresiones religiosas,
Todas las cuales dicen representar a Dios casi con exclusividad,
Ignorando o enfrentando a los demás.
Otros preguntarán,
¿es el reino de Dios que proclamó Jesús,
El que desarrolló la iglesia cristiana?
Digamos que tanto,
Como el pueblo de Israel había cumplido con Dios,
O las expectativas de Dios en el tiempo de Jesús.
No obstante,
Si podemos ir un poco más despacio,
Quizás podamos escuchar detrás de la escena.
Es que para comprender a Jesús,
Lo tenemos que desvestir de todo aquello con lo que lo arropamos.
Lo hemos transformado en un ícono de nuestra religiosidad,
Muchas veces descartando el misterio que lo envuelve,
La sacralidad de su presencia y lo singular de su existencia.
Él viene de otro plano de la realidad,
Y aspira a darnos el remedio que nos despoje de la angustiosa paranoia,
La violencia demoníaca y el narcisismo autodestructivo que nos envuelve cotidiano cada día.
De eso se trata este reino,
Pero para descubrirlo y formar parte de él,
Debemos ser imaginativos,
Debemos soñar,
Ser creativos,
Jugar con el vacío que esta idea provoca.
Una manera posible de acercarnos a la realidad del reino es visualizarlo como algo parecido a la física cuántica,
Que es tan difícil de entender y sin embargo está allí delante nuestro.
En Hegeland,
Argumentos,
El físico italiano Carlos Robelli,
Nos lleva a recorrer la historia y el descubrimiento de la idea llevada a cabo por Nobbel.
La idea destinada a trastocar toda la física,
Toda la ciencia,
Toda nuestra concepción del mundo.
La idea que la humanidad,
Creo,
Todavía no ha asimilado.
Esto me parece que no podemos aplicar al reino de Dios.
Y Jesús nos dice cuatro cosas del reino.
En primer lugar nos advierte que para recibirlo en nuestras vidas es necesario una nueva perspectiva vital,
Que nuestra perspectiva vital cambie.
La palabra que usualmente se traduce como arrepentimiento es en griego antiguo metanoia,
Que implica un cambio profundo de visión,
Cambiar absolutamente su manera de ver la vida,
De ver la realidad.
En segundo lugar lo compara con un nacimiento.
El nacimiento es el acontecimiento más trascendente de la vida de una persona,
Es una experiencia de cambio profundo,
A nivel psíquico y físico.
Es donde el bebé sale de un mundo mucho más pequeño,
Un mundo inimaginado,
Que lo esperaba afuera.
Una hermosa metáfora del contraste entre donde estamos viviendo nosotros y donde se desarrolla el reino de los cielos.
Siguiendo con los niños,
Nos dice que debemos ser como niños,
Es decir,
¿cómo son los niños?
Curiosos,
Deseosos de aprender,
Buscadores de la verdad sea cual fuera ésta,
Y con la confianza suficiente para pensar en sentirse seguros ante lo diferente y ser sorprendido por la maravilla de lo distinto.
Finalmente,
Igual el reino de Dios es una semilla,
Muy pequeña,
Que da lugar a un árbol muy frondoso,
Como las aves y otros animales de comida.
Creo que esto se refiere a ese cambio de perspectivas de la vida,
Que es la matriz donde va a crecer ese árbol frondoso,
Muy despacio y muy cuidado,
Con paciencia,
Lo que solo se vuelve posible cuando tenemos la certeza de que existencia es ese absoluto que se acerca a nuestra cotidianeidad.
Creo que si puedes correr la cortina antirreligiosa que con todo derecho te has puesto,
Es posible que percibas al infinito tan cerca tuyo que te daría vertigo.
El reino es básicamente un estado de relación entre personas y también de relación personal con lo absoluto,
Un absoluto que nos da el encuentro y nos invita a vivir una vida con experiencias únicas.
Creer y aceptar la posibilidad de que el reino sea una realidad hoy requiere imaginación y creatividad para pensar los diferentes.
No es una religión aunque la incluya,
No es una filosofía aunque nos invita a la reflexión,
Es aquí en la tierra pero a veces en otro lugar,
Es algo más.
Quiero terminar esta reflexión convocándote a que puedas atreverte a imaginar lo que hasta ahora has pensado puede ser distinto.
Como la física cuántica estuvo siempre allí hasta que alguien la descubrió,
Así también nosotros decimos con Jesús.
No lo busquen allí,
No lo busquen allá,
Porque el reino de Dios está entre ustedes.
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4.8 (59)
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