
Meditacuento: el Protector de los Gatos
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, el día de hoy te traigo un cuento que nos habla sobre la honestidad y el poder de la confianza en los adultos que nos acompañan. Una divertida historia llena de aventuras y pelos de gato. Espero que lo disfrutes, gracias por meditar conmigo.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Un espacio diseñado exclusivamente para ti,
Para que te relajes y lo disfrutes.
Así que ponte cómodo o cómoda,
Busca la postura que más te guste,
Sentada o acostada.
Trata de estirar todo tu cuerpo y de que no estén cruzados ni los brazos ni las piernas.
Para despertar nuestra imaginación,
Vamos a comenzar con unos ejercicios de respiración.
Así que toma el aire lento y suave por tu nariz y deja salir el aire por la boca,
Como si inflaras un globo.
Vuelve a tomar el aire sintiendo que entra un aire fresco y cálido.
Saca suavemente el aire por tu boca,
Un aire que sale un poco más cálido.
Una última vez vamos a tomar el aire fresco,
Lleno de calma y tranquilidad.
Deja salir el aire y con él se bajan las preocupaciones,
Los miedos y cualquier tensión que haya en nuestro cuerpo.
Siente cómo se ha relajado todo tu cuerpo,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Puedes sacudir un poco todo tu cuerpo.
Sacúdelo y ahora te quedas en completa quietud y calma.
Estamos listos y listas para escuchar esta historia.
El meditacuento de hoy se llama El Defensor de los Gatos.
Hoy,
Como todas las mañanas,
Lalo y su papá salieron rumbo a la escuela.
Siempre salen muy puntuales,
Con una mochila cargada de objetos que se convierten en herramientas para la aventura.
Pero particularmente hoy,
La mochila de Lalo estaba muy pesada y papá no entendía qué era lo que llevaba ahí.
Hijo,
Enséñame tu mochila.
¿Qué acaso le echaste piedras?
Dijo su padre mientras sonreía.
De inmediato,
Lalo se acordó de su proyecto secreto y trató de disimular.
No,
Papi,
Es que tengo muchos libros,
Dijo titubeando.
A papá no le convenció la respuesta,
Pero ya se hacía tarde y se encontraban a media cuadra de la escuela.
No había tiempo de revisar la mochila,
Así que decidió confiar.
Al otro día,
La rutina fue la misma,
Y la mochila igual de pesada.
Pero Lalo supuso que papá esta vez sí le revisaría la mochila,
Así que decidió cargarla todo el camino y fingir que estaba muy ligera.
Así pasaron uno,
Dos,
Tres,
Cuatro y hasta cinco días.
La mochila de Lalo iba siempre pesada y él hacía de todo para ocultarlo.
Hasta que llegó una mañana en la que el papá se adelantó y revisó la mochila de Lalo mientras él desayunaba.
¿Cuál sería la sorpresa de papá al descubrir que no había ni un solo libro en su mochila?
Pesaba porque estaba llena de comida.
Latas de atún,
Cajas de leche,
Bolsas con pan.
Con razón se agotaba tan rápido la comida en la casa,
Pensó papá,
Mientras muy confundido trataba de entender por qué Lalo se llevaba toda esta comida.
¿Será que le da mucha hambre en la escuela?
¿Pero se halla siempre asiste al comedor?
¿Será que no le gusta la comida que dan?
Eran demasiadas preguntas sin respuesta.
Lo mejor sería hablar con Lalo inmediatamente.
Así que el papá esperó pacientemente que terminara de desayunar y lo llamó a la habitación donde tenía abierta la mochila y todos los alimentos que estaban adentro puestos sobre la cama de Lalo.
¿Me puedes explicar?
Le dijo papá.
Lalo se llenó de temor,
No sabía qué hacer,
Se puso nervioso así que se puso a llorar y se fue corriendo y se encerró en el baño.
Para papá esto solo fue una angustia más.
Ahora además de todas las preguntas que tenía comenzó a pensar si acaso en la escuela le estaban haciendo algo o si de pronto tenía un amigo que sufría o que tenía problemas.
Papá de Lalo estaba por llamar a la escuela,
Decidió que tenía que encontrar una solución,
Saber si es que alguien estaba pasando por dificultades.
Pero justo cuando estaba tomando el teléfono Lalo salió del baño.
Papá quiero decirte la verdad pero tengo miedo de que me regañes.
Tranquilo hijo,
Escucharé muy atento todo lo que tengas que decirme y no te voy a regañar,
Simplemente juntos encontraremos una solución al problema que sea.
¿Puedes confiar en mí?
Lalo se sintió un poco más seguro y le confesó que la verdad se llevaba toda esa comida porque en su escuela había llegado un gatito muy pequeño y juguetón y que todos los días a la hora del recreo esperaba Lalo muy hambriento.
Por eso es que llevaba tanta comida porque no era capaz de disfrutar su recreo viendo al gatito con hambre,
Un gatito de pelos blancos y patas negras y llevaba más de una semana cargando su mochila muy pesada todo con tal de llevarle comida a su pequeño amigo.
Su papá sonrió y vio en los ojos de Lalo la misma nobleza que caracterizaba a toda la familia.
Para nada estaba enojado,
Estaba extrañado de que Lalo no le hubiera tenido la confianza para contarle lo que estaba sucediendo.
Querido Lalo,
A partir de ahora cuenta conmigo y ten la confianza para decirme todo lo que sea,
No te voy a regañar,
Te voy a escuchar y siempre buscaremos una solución a lo que sea que te esté sucediendo.
Hoy te quiero acompañar a la escuela,
Quiero que me muestres a ese pequeño gatito al que estás alimentando,
Quizás podamos ser un hogar para él o encontrarle un hogar muy feliz.
Los ojos de Lalo brillaban de felicidad,
Se sentía más libre que nunca,
Muy feliz por haber dicho la verdad.
No sabía cómo decirle a papá todo,
Todo lo que sentía,
Así que fueron caminando muy rápido y más felices que nunca,
Llenos de expectativas de encontrarse con ese,
Que a partir de ese día se convertiría en su mejor amigo.
Inmediatamente llegaron a la escuela,
Salió ese pequeño menino muy feliz a saludarlo,
El papá de Lalo quedó encantado y decidieron que a partir de ese momento lo adoptarían,
Lo llevaron a su casa,
Lo bañaron y por supuesto le pusieron un nombre.
Compraron alimento especial para gatos y se comprometieron a cuidarlo para toda la vida,
Y así fue como la familia de Lalo pasó a tener un hermoso gatito como fiel compañero.
Y hasta aquí el Melita Cuento de hoy,
Una historia muy tierna que nos enseña sobre la nobleza que hay en el corazón de las personas cuando tenemos animalitos cerca,
Que hay que amar y respetar,
Pero también nos ayuda a recordar lo importante de confiar en esas personas que nos cuidan,
Papá,
Mamá,
Abuelos,
Tíos,
Las maestras.
Ya ves,
La solución para la situación que vivía Lalo era más fácil de lo que se imaginaba,
Y si hubiera evitado cargar esa pesada mochila tantos días.
Además al final tuvo una linda sorpresa,
Pues ese gatito se convirtió en su amigo.
Espero que hayas disfrutado este cuento tanto como yo,
Y si es así déjame en los comentarios cómo crees que le pusieron a este gatito.
Nos vemos en un próximo Melita Cuento,
Adiós.
Conoce a tu maestro
4.8 (171)
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