
Práctica de la autocompasión
Escucha este audio cuya intención es guiarte en una práctica contemplativa en la que se te invita a posicionarte desde una perspectiva bondadosa y compasiva hacia ti mismo(a). Recuerda que la práctica hace al maestro, intenta repetir este tipo de ejercicios lo más posible.
Transcripción
Comienza por encontrar un lugar tranquilo donde puedas sentarte cómodamente.
Cierra suavemente los ojos y toma unas respiraciones profundas para relajarte y centrarte en el momento presente.
Lleva tu atención a la respiración una y otra vez.
Observa cómo entra el aire y cómo sale el mismo de forma natural.
Nota cuál es la temperatura de ingreso del aire en oposición a la salida.
Permite seguir el ritmo de tu respiración sin forzarla.
Si tu mente se dispersa suavemente trae tu atención de regreso a la respiración.
Amablemente trae tu mente a una situación en la que te hayas sentido inseguro,
Frustrado,
Frustrada,
Herido,
Herida.
Permítete revivir brevemente esa experiencia en tu mente,
Recordando tal vez lugares,
Personas,
Acontecimientos,
Reconociendo con atención cualquier emoción o pensamiento que surjan de esta vocación.
Dirígete palabras de amabilidad y compasión hacia ti mismo.
Puedes decirte mentalmente frases como Soy humano y estoy haciendo lo mejor que puedo.
Merezco amor y comprensión.
Puedo permitirme sentir lo que siento sin juzgarme.
Si supiera lo que sé hoy no cometería esas mismas acciones.
Estoy en proceso continuo de aprendizaje.
También puedes pensar que te diría alguien comprensivo y que te acepta sin juicios.
Identifica que en el fondo todas tus acciones buscan tu felicidad,
Aunque a veces las decisiones que tomas no necesariamente te conducen a ese lugar.
Ese es el proceso de aprendizaje al que todos estamos sujetos.
Lleva tu atención a tu corazón y siente una suave sensación de calidez y ternura que emana de él hacia ti.
Permite recibir esa energía amorosa en todo tu ser.
Siente cómo esta compasión se expande en tu interior.
Si no puedes realizar este ejercicio tal vez puedas identificarte con el deseo de estar bien que vive dentro de ti.
Identifica esas ganas de estar bien detrás de todas tus acciones.
A medida que respiras profundamente imagina que estás inhalando compasión y aceptación hacia ti mismo y al exhalar sueltas cualquier crítica o juicio que puedas tener.
Continúa respirando de esta manera nutriendo tu ser con autocompasión.
Si durante la práctica surgen pensamientos autocríticos reconoce los con amabilidad y recuerda que eres humano,
Humana.
Permítete soltar esos pensamientos y vuelve tu atención a la sensación de compasión que has cultivado.
A medida que la práctica llega a su fin toma un momento para agradecerte a ti mismo por dedicar este tiempo a cultivar la autocompasión.
Reconoce que mereces cuidado,
Amor y compasión.
Respira profundamente y suavemente abre los ojos llevando contigo la experiencia de autocompasión a lo largo del día.
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