
Deja de Identificarte con tu Cuerpo y con las Cosas - Por Eckhart Tolle
Los de la industria de publicidad, saben muy bien que, para vender cosas que la gente en realidad no necesita, deben convencerla de que esas cosas añadirán algo al modo en que se ven a si mismos, o al modo en que les ven los demás.
Transcripción
Los de la industria de la publicidad saben muy bien que para vender cosas que la gente en realidad no necesita,
Deben convencerla de que esas cosas añadirán algo al modo en que se ven a sí mismos o a cómo son vistos por los demás.
En otras palabras,
Que añaden algo a su sentido del yo.
Esto lo hacen,
Por ejemplo,
Diciéndote que usando tal producto destacarás de la multitud y en consecuencia serás más tú mismo.
O pueden crear en tu mente una asociación entre el producto y una persona famosa,
O una persona juvenil,
Atractiva o con aspecto de ser feliz.
Hasta las imágenes de antiguas celebridades en sus mejores momentos sirven para este propósito.
La suposición táctica es que,
Por algún acto mágico de apropiación,
Al comprar ese producto te vuelves como ellos,
O más bien como su imagen superficial.
Y así,
En muchos casos,
No estás comprando un producto sino un realizador de la identidad.
Las marcas son básicamente identidades colectivas a las que te incorporas pagando.
Son caras y,
Por lo tanto,
Exclusivas.
Si todo el mundo pudiera comprarlas,
Perderían su valor psicológico y no quedaría más que su valor material,
Que probablemente es solo una fracción de lo que pagaste.
El tipo de cosas con las que uno se identifica varía con las personas y depende de la edad,
El sexo,
Los ingresos,
La clase social,
Las modas,
La cultura que lo rodea,
Etc.
Con qué te identificas es cuestión de contenido.
En cambio,
La compulsión inconsciente a identificarse es estructural.
Es una de las maneras más básicas en las que actúa la mente gótica.
Paradójicamente,
Lo que mantiene en marcha la llamada sociedad de consumo es el hecho de que intentar encontrarte a ti mismo a través de las cosas no funciona.
La satisfacción del ego dura poco y tú sigues buscando más,
Comprando,
Consumiendo más.
Por supuesto,
En esta dimensión física donde habitan nuestros yoes superficiales,
Las cosas son una parte necesaria e ineludible de nuestra vida.
Necesitamos vivienda,
Ropa,
Muebles,
Instrumentos,
Transporte.
También puede haber en nuestras vidas cosas que valoramos por su belleza o su calidad inherente.
Debemos honrar el mundo de las cosas,
No despreciarlo.
Toda cosa tiene su ser.
Es una forma temporal que tiene su origen en la vida única y sin forma,
La fuente de todas las cosas,
Todos los cuerpos,
Todas las formas.
En casi todas las culturas antiguas,
La gente creía que todo,
Hasta los objetos inanimados,
Tenían un espíritu interior,
Y en este aspecto estaban más cerca de la verdad que nosotros ahora.
Cuando vives en un mundo amortecido por la abstracción mental,
No sientes ya la condición viva del universo.
La mayoría de la gente no habita en una realidad viva,
Sino en una conceptualizada.
Pero lo cierto es que no podemos honrar las cosas si las usamos como un medio para realzar el yo,
Es decir,
Si intentamos encontrarnos a nosotros mismos por medio de ellas.
Esto es exactamente lo que hace el ego.
La identificación del ego con las cosas crea apego a las cosas,
Obsesión por las cosas,
Lo que a su vez crea nuestra sociedad de consumo y sus estructuras económicas,
Donde la única medida del progreso es siempre más.
La búsqueda descontrolada de más,
De crecimiento infinito,
Es una disfunción y una enfermedad.
Es la misma disfunción que presenta la célula cancerosa,
Cuyo único objetivo es multiplicarse,
Inconsciente de que está provocando su propia destrucción al destruir el organismo del que forma parte.
Algunos economistas están tan aferrados al concepto de crecimiento que no pueden desligarse de esa palabra,
Y se refieren a una recesión como una época de crecimiento negativo.
Una gran parte de la vida de mucha gente está consumida por una preocupación obsesiva por las cosas.
Por eso,
Una de las enfermedades de nuestra época es la proliferación de objetos.
Cuando ya no puedes sentir la vida que eres,
Es probable que intentes llenar tu vida con cosas.
Como práctica espiritual,
Recomiendo que investigues tu relación con el mundo de las cosas mediante la auto-observación,
Y en particular las cosas que se designan con la palabra mí.
Tienes que estar alerta y ser sincero para averiguar,
Por ejemplo,
Si tu sentido de la propia valía está ligado a las cosas que posees.
¿Hay cosas que inducen una sutil sensación de importancia o superioridad?
¿La falta de esas cosas te hace sentir inferior a otros que tienen más que tú?
¿Mencionas como de pasada las cosas que posees o las enseñas para aumentar tu sensación de valía a los ojos de otros,
Y por mediación de ellos a los tuyos?
¿Te sientes resentido o irritado,
Y algo rebajado en tu sentido del yo cuando alguien tiene más que tú,
O cuando pierdes una posesión preciada?
Cuando yo trataba a gente como consejero o maestro espiritual,
Iba dos veces por semana a visitar a una mujer cuyo cuerpo estaba carcomido por el cáncer.
Era una maestra de cuarenta y tantos años,
Y sus médicos no le daban más que unos meses de vida.
A veces hablábamos unas pocas palabras durante aquellas visitas,
Pero la mayor parte del tiempo estábamos sentados juntos en silencio.
Y fue así como ella tuvo sus primeros atisbos de su paz interior,
Que nunca había sabido que existiera durante su atareada vida de maestra.
Un día,
Sin embargo,
La encontré en un estado de gran angustia e irritación.
¿Qué ha ocurrido?
Pregunté.
Su anillo de diamantes,
De gran valor monetario y sentimental,
Había desaparecido,
Y ella estaba segura de que se lo había robado la mujer que acudía a cuidarla durante unas pocas horas cada día.
Dijo que no entendía que alguien pudiera ser tan cruel y desalmado como para hacerle algo así.
Me preguntó si debía enfrentarse a la mujer o si sería mejor llamar inmediatamente a la policía.
Le dije que yo no podía decirle lo que debía hacer,
Pero le pedí que estudiara la importancia que tenía un anillo,
O cualquier otra cosa,
En aquel punto de su vida.
—Usted no lo entiende —me dijo—.
Era el anillo de mi abuela.
Lo llevaba puesto todos los días hasta que me puse enferma,
Y se me hincharon demasiado las manos.
Para mí es más que un simple anillo.
¿Cómo no voy a estar enfadada?
La rapidez de su respuesta y la ira y actitud defensiva que denotaba su voz eran indicaciones de que todavía no había adquirido suficiente presencia para mirar en su interior y desligar su reacción de lo sucedido y observar las dos cosas.
Su ira y su actitud defensiva eran señales de que el ego seguía hablando a través de ella.
Le dije,
Voy a hacerle unas preguntas,
Pero en lugar de responderlas ahora,
Vea si puede encontrar las respuestas en su interior.
Haré una breve pausa después de cada pregunta.
Cuando usted llegue a una respuesta,
Puede no llegar necesariamente en forma de palabras.
Ella dijo que estaba dispuesta a escuchar,
Así que le pregunté.
¿Se da cuenta de que tendrá que separarse del anillo en algún momento,
Tal vez muy pronto?
¿Cuánto tiempo más necesita para estar preparada para desprenderse de él?
¿Será usted menos cuando no lo tenga?
¿Ha disminuido quien usted es a causa de la pérdida?
Hubo unos minutos de silencio después de la última pregunta.
Cuando empezó a hablar de nuevo,
Había una sonrisa en su rostro y parecía en paz.
La última pregunta me ha hecho comprender algo importante.
Primero acudí a mi mente en busca de una respuesta y mi mente dijo,
Sí,
Claro que has quedado disminuida.
Entonces me planteé otra vez la pregunta,
¿ha quedado disminuido lo que yo soy?
Esta vez intenté sentir la respuesta en lugar de pensarla.
Y de pronto,
Pude sentir lo que soy.
Nunca lo había sentido antes.
Si puedo sentir el yo soy con tanta fuerza,
Es que lo que soy no ha disminuido nada.
Todavía puedo sentirlo.
Algo apacible,
Pero muy vivo.
Eso es el gozo del ser,
Dije.
Solo se puede sentir cuando se sale de la cabeza.
El ser se debe sentir,
No se puede pensar.
El ego no sabe de eso porque es todo pensamiento.
El anillo en realidad estaba en su mente como un pensamiento que usted confundía con la sensación de yo soy.
Usted pensaba que su yo o una parte de él estaba en el anillo.
Todas las cosas que el ego busca y a las que se siente apegado son sustitutos del ser que no puede sentir.
Podemos valorar y apreciar las cosas,
Pero cuando nos aferramos a ellas sabemos que es el ego y en realidad nunca nos apegamos a una cosa,
Sino a un pensamiento que incluye yo,
Mí o mío.
Cuando aceptamos por completo una pérdida,
Trascendemos el ego y emerge nuestro ser,
El yo soy que es la conciencia misma.
Ahora comprendo,
Dijo ella.
Algo que dijo Jesús y que para mí nunca había tenido mucho sentido.
Si alguien te quita tu camisa,
Deja que se lleve también tu capa.
Exacto,
Dije.
Eso no significa que no debamos cerrar nunca la puerta.
Lo que significa es que a veces renunciar a cosas es un acto de mucho más poder que defenderlas o aferrarse a ellas.
En las últimas semanas de su vida,
A medida que su cuerpo se debilitaba,
Se volvió cada vez más radiante,
Como si la luz brillara a través de ella.
Regaló muchas de sus posesiones,
Algunas de ellas a la mujer que creía que le había robado el anillo,
Y con cada cosa que daba crecía su alegría.
Cuando su madre me llamó para decir que había fallecido,
Dijo también que después de su muerte había encontrado su anillo en el botiquín del cuarto de baño.
¿Se lo devolvió la mujer o había estado allí todo el tiempo?
Nunca se sabrá.
Pero sí sabemos una cosa,
La vida te proporcionará la experiencia que sea más útil para la evolución de tu conciencia.
¿Cómo sabes que esta es la experiencia que necesitas?
Porque esta es la experiencia que tienes en este momento.
Entonces,
¿está mal estar orgulloso de tus posesiones o sentir resentimiento hacia los que tienen más que tú?
No,
En absoluto.
Esa sensación de orgullo,
De necesidad de destacar,
El aparente reforzamiento del yo a base de más que tú y su rebajamiento por el menos que tú,
No es ni bueno ni malo.
Es el ego.
El ego no es malo,
Solo es inconsciente.
Cuando observas el ego en ti mismo estás empezando a superarlo.
No te tomes demasiado en serio el ego.
Cuando detectes la actuación del ego en ti mismo,
Sonríe.
A veces hasta puedes reírte.
¿Cómo ha podido la humanidad estar dominada por esto durante tanto tiempo?
Por encima de todo,
Debes saber que el ego no es personal,
No es quien tú eres.
Si consideras que el ego es tu problema personal,
Eso es solo más ego.
Conoce a tu maestro
4.9 (47)
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