
Reto 63 - Día 12. El Miedo al Error
¿Te regañaron de niño o de niña cuando intentabas hacer algo atrevido, a pesar de tu miedo? Muchas veces, por prevenir accidentes o sobreprotegernos, nuestros padres nos "prohiben" cosas que supuestamente son peligrosas en su mente. Pero lo que no saben es que el prohibir, en realidad nos están dando permiso para hacerlo, y a la vez, nos gestan el miedo a equivocarnos. Escucha algunas actitudes que posiblemente te marcaron, para tener miedo al error, y cómo superarlo.
Transcripción
Bien,
Excelente,
Que tal lo llevamos,
Ya vamos al día 12,
Wow,
Que emoción y que bueno que sigan conectados con este reto 63,
Yo soy José Castorena,
Les hablo nuevamente este día,
Ya el día 12,
Y vamos adelante con él,
Y esta vez vamos a hablar también de algo que nos afecta muchísimo para nuestros resultados y nuestra aplicación diaria en lo cotidiano,
De todo aquello que es necesario para lograr nuestras metas,
Y esto es la impronta del miedo al error,
Del miedo a equivocarnos,
Cuantas veces tienes también alguna regresión o algún recuerdo,
Alguna memoria emocional de cuando eras niño,
En tu edad adulta y en tu interacción con los adultos,
En pareja o con clientes,
Con jefes,
En cuanto a sentirte horrible cuando te equivocas,
Y machacarte,
Flagelarte porque te equivocaste,
O también nosotros machacar o flagelar a alguien porque se ha equivocado y exagerar y llevarlo al colmo de los males,
Cuando en realidad siempre tenemos la opción de observar las cosas por lo que son,
En alguna ocasión,
En múltiples ocasiones caemos en el error de juzgar a los demás al equivocarse,
Y ahí tenemos un gran espejo,
Yo he caído múltiples veces en juzgar a mi mujer,
En juzgar a los demás porque se equivocaron,
En de alguna u otra manera conmigo,
O me afectaron,
O me sentí herido,
Y eso recordemos,
Habla mucho más de nosotros mismos que del error mismo,
De niños nos dijeron tantas veces que no,
Que aprendimos a tenerle miedo al error,
Nos dijeron tantas veces que no hiciéramos,
No pintáramos en la pared,
Que no corriéramos porque nos íbamos a caer,
Que no nos subiéramos a los barandales o nos subiéramos a tal o cual portón porque era peligroso y entonces nos íbamos a lastimar,
Nos han dicho tantas veces que no,
Que al final de cuentas hemos llegado a entender y a comprender una estrategia muy muy escondida,
Que es la de mentir,
Y aparte de todo también la de tenerle pavor a equivocarnos,
Cuando nos caíamos muchas veces,
O algunos niños aún hoy en día cuando se caen los papás los regañamos,
Y es impresionante eso,
Yo me he encontrado en esa situación también,
Y después digo,
Wow,
Pero si se cayó,
Fue un accidente,
Lo que mi hijo espera es que yo le ayude a levantarse,
Y enseguida pues lo consuele,
Porque somos hijos de Dios,
Y al final de cuentas tenemos la libertad de equivocarnos en el camino del aprendizaje,
Cuantas veces un bebé se tiene que caer,
Se tiene que golpear y tiene que llorar también,
Para que pase de ser un bebé con casi nada de movimiento o espasmos de movimiento involuntario,
A ser un bebé que está dominando ahora su cerebro y sus movimientos,
Cuando comienza a gatear y después pasa del gateo a caminar,
Muchas veces nos caemos,
Y sin embargo de bebés,
Es algo bien interesante,
Cuando vemos a los niños en ese proceso de aprendizaje,
De desarrollo motriz,
No los reclamamos tanto,
No les reclamamos tanto,
Comenzamos a ver que improntas tenemos nosotros mismos de nuestra infancia,
Cuando comenzamos a reclamar a ellos,
Reclamarles a ellos,
El hecho de que se hayan caído,
De que se hayan lastimado,
Porque si bien es cierto que queremos lo mejor para los niños,
Nunca pensamos que lo mejor es permitirles el error,
Nunca nos ponemos a pensar que lo mejor para un bebé,
Para un niño,
Para una persona,
Es equivocarse de manera profunda y garrafalmente,
Para que este error,
Esta equivocación,
Sea su mayor maestro,
Su mayor maestra,
Es de vital importancia que nosotros comencemos a permitir a las personas alrededor nuestro,
Equivocarse y también permitirnos a nosotros adoptar a esa equivocación que cometemos,
Como un maravilloso maestro que es impresionantemente infalible,
Ese sí no te va a fallar,
Cuando te equivoques será infalible en su crítica,
En lo que tengas que aprender,
En lo que tengas que transformar de tu propio comportamiento,
De tus actitudes,
Comencemos nosotros a sanar a ese niño y esa niña interior,
A través de permitirnos errar,
Reconocer nuestro error,
Confrontarlo,
Resarcirlo,
Corregirlo,
Justo en el momento que deba ser,
En el ahora y permitir también a los demás que se equivoquen y aparte de todo,
Comenzar a promover el error,
Como un deporte,
Un deporte nacional,
Al menos en nuestro hogar,
Es imprescindible que comencemos a darle su justo nivel de importancia,
De importancia literalmente,
Que nos traerá la realidad que queremos,
A ese gran maestro que es el error y la equivocación,
Les agradezco muchísimo nuevamente su atención,
Soy José Castorena y la tarea de hoy es equivócate y celébralo,
Celébralo a más no poder,
Celebra lo que aprendes y celebra la transformación que te va a traer estas equivocaciones de hoy,
Será del día a día,
Pero lo más importante es que si comenzamos a celebrar el error,
En lugar de juzgarlo y reprimirlo,
Puede que de un día para otro o al instante,
Comencemos a ver que no cometemos los mismos errores ya,
Les mando un abrazo y nos escuchamos mañana,
Hasta pronto.
Conoce a tu maestro
4.7 (14)
Reseñas Recientes
More from José Castorena
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by people. It's free.

Get the app
