
Salmo 139 La Plenitud del Encuentro con lo Divino
El salmo 139 nos invita una y otra vez a vivenciar el exquisito encuentro entre los ojos maravillados de lo creado y la fastuosidad del creador que, fuera de toda lógica, sale al encuentro de lo creado con amor. Hoy, a pesar que muchos misterios han sido develados, sigue vivo en nosotros el anhelo del encuentro profundo con lo sagrado que nos rodea y nos envuelve cada dia.
Transcripción
Señor,
Me conoces desde siempre.
Me soñaste antes de que mis padres pudieran fantasear con la idea de que yo exista.
Y soñaste para mí algo hermoso,
Solo para mí,
Para que mi humilde ser,
Cual nota musical,
Sea tan importante como toda la sinfonía en la que resuena el universo.
Te percibí cuando mi cuerpo se formaba y crecían mis huesos.
Mis órganos se iban integrando desde aquella única célula que,
Como yo,
Fue hija de dos.
A la vez que crecía mi cuerpo,
Tú diseñabas el lugar y las personas con las cuales iba a compartir mi vida.
Creabas mis días,
Por venir,
Creabas mi futuro.
En el vientre de mi madre estaba en paz.
Todavía no conocía tu luz,
Pero te percibía de un modo tan peculiar y único que quedó grabado en el fondo de mi alma.
No podía ver,
Casi no podía oír y mucho menos pensar y hablar.
Así que no sé cómo,
Pero ahí estabas,
Acariciando a mi espíritu.
Me resulta muy hermoso el saber que elegiste para que la vida sea,
Que la misma sea fruto del placer y del amor.
Es maravilloso que lo hayas hecho así.
Y me conoces,
Conoces mis angustias y dolores,
Mis fantasías y mis sueños,
Mis fantasmas y mis logros.
Conoces cada cosa que voy a decir,
Aun antes de que la piense,
Pero igual me haces sentir que te encanta que te lo cuente.
Me transmites que amas escucharme,
Que te cuente mi historia,
Aunque no tenga razón.
Me envuelves con tu abrazo todo el tiempo.
Sin él muero de frío.
Me proteges de mil dolores que nunca me ocurren,
Pero yo solo cuento aquellos pocos los que pareces dejar pasar para enojarme y alejarme de ti.
Estás en cualquier lado donde voy,
En avión,
Barco,
Tren,
Bus,
Caminando y también cuando descanso.
Estás allí,
Estás tú,
Pero a veces me preocupo como si no existieras.
Estoy tan desolado que me parece que no estás más,
Pero sigues ahí,
Señalándome la cruz para que entienda que me comprendes,
Porque estuviste ahí antes de que yo llegue aquí.
Aun cuando mi alma se ensombrece y me confundo,
Allí estás para tomarme de tu mano.
Bueno y tolerante,
Me invitas a respetar lo diferente,
A perdonar,
A aceptar y amar.
A donde voy te encuentro,
Te encuentro esperando ansioso,
Que te piense,
Para así revelarte.
No te puedo entender muchas veces,
Pero cuando miro las estrellas y veo la magnitud de lo que has hecho,
Cuando la física me intenta explicar lo inexplicable,
Entonces me recorre el sobrecogimiento y el asombro y me doy cuenta que no te puedo pensar,
Que no te puedo imaginar.
Y a pesar de todo y contra todo,
Aun así te fijas en mí.
Aunque no te preste atención,
Aunque me enoje,
Aunque me encoja de miedo,
Aunque no te hable,
Sigues ahí,
Estás ahí.
Cierro los ojos y vuelvo al vientre de mi madre,
Donde te percibí por vez primera,
Y llego hasta hoy,
Donde me abrazas y me dices,
No importa el dolor que sientas,
No importa la maldad que sufras,
Que reine sobre ti la angustia o la desesperanza,
No importa,
No importa.
Recuerda desde donde te conozco y que el sueño que preparé para ti sigue ahí,
Esperándote,
A que lo tomes entre tus brazos y lo abraces,
Como yo a ti.
No te olvides que nunca te olvido,
Aunque no lo sientas estoy,
Aunque duela estoy,
Cuando ríes estoy,
No estoy esperando tu alabanza,
Te aguardo cada día a ti.
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4.9 (69)
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