
Meditacuento: Búho Grande
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, el día de hoy te traigo un cuento que nos habla sobre ser diferentes y encontrar los que nos hace feliz. Este cuento fue escrito por Miguel Ángel Villar Pinto. Espero que te guste tando como a mi y que te relajes mientras lo escuchas.
Transcripción
Hola a todos,
Bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos.
Ya sabes,
Este espacio es para ti,
Para que lo disfrutes y te relajes.
Así que te invito a que te pongas cómodo o cómoda,
De la forma que prefieras,
Sentado o acostado.
Trata de que no cruces los brazos ni las piernas para que tu cuerpo se sienta completamente libre.
Vamos a hacer un ejercicio de respiración que nos ayuda a prepararnos para escuchar mejor esta historia.
Toma profundamente el aire por tu nariz,
Inflando tu estómago y sintiendo cómo se llena de calma y tranquilidad.
Deja salir el aire lentamente por la boca.
Nuevamente toma el aire por la nariz,
Llena tu cuerpo de calma y relajación,
Deja salir el aire por la boca,
Permitiendo que salga cualquier preocupación o cualquier angustia que tengas.
Una última vez,
Toma el aire por la nariz,
Déjalo salir lentamente por la boca.
Ahora sientes todo tu cuerpo relajado,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Y te cuento un secreto,
Este ejercicio de respiración lo puedes hacer en cualquier hora del día que necesites un poco de calma y tranquilidad.
Ahora,
Sin más palabrería,
Vamos a escuchar esta historia.
El día de hoy te contaré el cuento llamado el búho grande.
Comenzaba la primera mañana tras el invierno,
Cuando por las ramas de los árboles se deslizaban el piel de unos recién nacidos.
En lo alto de una de ellas,
Tres búhos acababan de venir al mundo.
Parecían ser sanos y fuertes,
Pero uno de ellos era mucho más corpulento que sus hermanos y su apariencia era bien distinta.
Esa notable diferencia quedó marcada en el nombre que le pusieron,
Búho grande.
Al principio,
Nadie en todo el bosque le dio mayor importancia,
Pero a medida que el tiempo transcurría,
La diferencia entre el búho grande y su linaje se acrecentó,
Tanto que ya no parecía tener nada en común con sus hermanos,
A excepción de las plumas,
El pico y las garras.
Como era más grande que cualquier otro animal del bosque donde vivía,
Nadie se atrevía a molestarlo con palabras,
Pero la mirada con la que todos lo observaban bastaba para hacerlo sentir desdichado.
Bicho raro,
Extraño,
Anormal,
Eran los pensamientos que todos callaban en su boca,
Pero que en sus ojos cobraban vida.
De ese modo fue creciendo búho grande,
Infeliz,
Hasta que llegó el día en el que con mucha alegría alcanzó la edad suficiente para ser considerado un adulto.
Ese mismo día vería cumplido sus más grandes deseos,
Ir de casa con su padre y sus dos hermanos.
Así sucedió,
Búho grande se dirigió con ellos al corazón del bosque,
Y una vez allí,
Aquel comenzó a iniciar en sus retoños de la técnica de la cacería.
Ahora hijos míos,
Les dijo desde la rama de un árbol el papá,
Fíjense bien cómo se ha de hacer para cazar los ratones.
Es importante que presten mucha atención porque si no lo hacen como yo,
Huirán,
¿de acuerdo?
Sí padre,
Le respondieron búho grande y sus dos hermanos.
Bien,
Entonces miren debajo de aquella montañita,
Ven aquel ratón que está atardeado buscando esa bellota.
Sus tres hijos asintieron,
Entonces se lanzó al vuelo sorteando las numerosas hojas de los árboles,
Evitando el contacto con ellas para impedir que el ratón se percatara del peligro,
Y de ese modo logró un sigilo prodigioso que le permitió abalanzarse sobre la presa y atraparla limpiamente.
Las atentas miradas de sus hijos no habían perdido detalle,
Por lo que el primero de los hermanos de búho grande imitó a la perfección los movimientos y consiguió atrapar a otro ratón.
El segundo de sus hermanos,
Que era un poco despistado,
Necesitó dos intentos para lograrlo,
Ya que la primera vez olvidó que no debía rozar las hojas de los árboles y el ratón se escapó.
Ya por último le tocó el turno a búho grande,
Quien había memorizado con la mayor precisión hasta el más mínimo detalle.
No obstante,
Aún conociendo todo lo necesario para no equivocarse,
Búho grande no consiguió atrapar a su presa,
Ni a la primera,
Ni a la segunda,
Ni a la tercera vez.
Muchas otras tentativas siguieron,
Pero búho grande seguía sin lograr capturar alguna presa.
Debido a la gran longitud de sus alas desplegadas,
Éstas siempre rozaban contra las ramas,
Delatando su presencia al ratón.
—Volvamos a casa,
Hijo,
Le indicó su padre tras muchos otros intentos.
Búho grande miró entonces en su papá y sus hermanos.
Vio en ellos,
En sus rostros,
Una expresión de decepción.
Se sintió muy apenado y muy triste.
Herido en su orgullo decidió no volver hasta que fuera un gran cazador y todos se pudieran sentir orgullosos de él.
Por ello contestó —Váyanse ustedes primero,
Yo iré más tarde.
—Como quieras,
Hijo,
Le respondió su padre,
Pero no te demores demasiado.
Una vez se alejó su familia,
Búho grande continuó esforzándose en mejorar sus cualidades como cazador de ratones.
Incluso llegó a arrancarse muchas de sus plumas para recortar el tamaño de sus alas,
Aún a pesar del terrible dolor que eso le producía.
La noche pasó y llegó el día,
Pero los resultados que búho grande había obtenido eran nulos.
Todos sus intentos habían sido en vano.
Todos terminaban en un fracaso.
Sin poder soportar más esta situación decidió irse,
Marcharse lejos y pasar muchos días y muchas noches en el bosque.
Delante de él divisó una enorme y escarpada montaña rodeada por una extensa planicia.
Sin saber el porqué,
Búho grande sintió una inmensa alegría y alzó un vuelo radiante de júbilo.
Sus alas largas y libres de ramas que le estorbaran parecían ahora cobrar todo el sentido y la utilidad.
Mientras se iba elevando más y más sobre los cielos,
Más libre y más feliz se sentía.
Sobre lo alto de la montaña se posó y allí en la cima sintió que ese era el sitio al cual él pertenecía.
Sin embargo,
Pensaba en su familia y se sentía triste.
Sí,
Aquí me siento bien,
Pero estoy solo.
¿Será la soledad mi única compañía?
En ese instante y sin que se percatara de ello a causa de lo tan sumido que estaban sus pensamientos,
Una preciosa águila descansó su vuelo posándose al lado.
Hola,
Le dijo sonriendo.
Búho grande miró entonces a quien le estaba saludando y se sorprendió.
Había algo muy familiar en ella.
Mi nombre es Eanna.
¿Cuál es el tuyo?
Le preguntó.
Yo titubeo al responder búho grande.
Yo soy búho grande.
Eanna le sonrió con dulzura al tiempo que la mirada de los dos comenzó a traducirse en amor.
Es la primera vez que oigo que un águila se llame búho,
Le dijo ella sin dejar de sonreír.
En ese momento,
Búho grande observó la asbelta figura de la preciosa Eanna,
Luego reparó la suya y sí,
Se percató que él había nacido como búho pero siempre había sido un águila.
Un águila que sería conocida con el nombre de Zunara,
Que tanto en la lenguaje de los búhos como en el de las águilas significa el gran cazador de las montañas.
Y hasta aquí el medita cuento de hoy.
Cuéntame tú,
¿cómo crees que acabaría esta historia?
¿Piensas que nuestro búho grande y Eanna formarán un nuevo hogar o que regresará con su antigua familia?
Espero que hayas disfrutado de esta historia tanto como yo.
Ya ves,
Búho grande por fin encontró el lugar en el que se sentía completamente feliz.
Esta historia nos enseña que todos somos diferentes y que cada quien nacimos con un talento para algo.
Quizás algunas personas que son más pequeñas puedan ser más flexibles o ligeras y otras son más fuertes,
Más grandes y musculosas.
Así que no importa cómo sea tu tamaño,
Encuentra eso que te va a hacer sentir libre y feliz como nuestra águila búho grande.
Nos vemos en un próximo capítulo.
Adiós y felices sueños.
Conoce a tu maestro
4.8 (169)
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