
Meditacuento: la Alegría de Lucía
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, esta vez con un meditacuento para hablar de la alegría y los momentos difíciles, tristes e incómodos. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Vamos a comenzar.
Prepararemos todo nuestro cuerpo para meditar y escuchar este meditacuentos sobre la alegría.
Primero ubícate en una postura en la que puedas tener la espaldita derecha,
Que puedas bajar los hombros,
Que suelten los brazos y las piernas y que caigan así cómodamente a los lados y vamos a cerrar suavemente nuestros ojos.
Crece desde la columna hacia el cielo y hacia la tierra para que sientas cómo se expande y comienza a respirar suavemente por tu nariz.
Te invito a que observes cómo se mueve el pecho cuando respiras e imagines el recorrido que hace el aire desde que entra por tu nariz hasta que llega a los pulmones y hace que crezca,
Así que crezca tu pecho y tu abdomen.
Y luego imagina ese aire que sale desde el abdomen,
Desde el pecho y recorre todo hasta salir por la nariz.
Imagina que el aire que entra está cargado de amor,
De calma,
De paz y el aire que sale se lleva cualquier tensión o preocupación,
Cualquier dolor físico,
Cualquier angustia.
Inhala amor,
Calma,
Paz,
Exhala cualquier cosa que quieras sacar de tu cuerpo y nota que a medida que te concentras en la respiración tu mente se relaja y tu cuerpo se relaja y se van relajando las extremidades manos y pies.
Sigues inhalando amor,
Calma y paz y exhalando cualquier tensión o angustias y se van relajando todas las piernas,
Todos los brazos.
Inhala,
Exhala y se va relajando todo tu tronco,
El pecho,
La cadera,
El vientre,
El abdomen y toda la espalda.
Inhala amor,
Exhala cualquier tensión y relaja todo el cuello y el rostro.
Inhala amor y calma,
Exhala cualquier angustia o tensión,
Exhala toda tu cabeza.
Y vamos a inhalar esta última vez pero poniendo una intención en la exhalación,
Algo que queramos compartir con los demás,
Por qué no un poco de la alegría que tenemos hablando de esta emoción.
Así que toma profundamente el aire,
Siente cómo se llena todo tu cuerpo de ese aire lleno de calma y de paz y déjalo salir por la boca,
Imaginando que en esa exhalación sale también el amor o esos buenos deseos hacia todos los demás seres vivos.
Estamos completamente relajados y dispuestos a meditar,
Así que lleva la atención a tus oídos y activalos,
Deja los ojos cerrados y permite que vuele tu imaginación.
Este medita cuento se llama la alegría de Lucía.
En una ciudad vibrante y llena de luces vivía Lucía,
Una niña curiosa y llena de energía.
A los cinco años su papá le había dado de regalo un diario en blanco en el que ella decidió escribir todo lo que le pasaba.
Bueno,
No todo,
Porque sólo ponía recuerdos o momentos felices.
Por ejemplo,
Si un día no había tenido ni un momento feliz,
Ese día no escribía o si durante el día había pasado una pena,
Un enojo o algo que le diera tristeza,
Eso no lo ponía en el diario.
Lucía era una apasionada por el voleibol y cada día se despertaba a dedicarse con fervor a entrenar.
En este grupo había conocido a sus mejores amigas,
Manuela y Luciana,
Con quien ella compartía esta pasión por el deporte.
Resulta que un día,
Después del entrenamiento,
Se sentaron en la hierba verde del campo y comenzaron a platicar.
Las chicas comenzaron a recordar cómo habían superado sus propios desafíos en el voleibol.
Manuela comenzó.
A mí me costaba mucho los saques,
Siempre fallaba o no me alcanzaba a llegar a la malla,
Pero un día,
Después de que perdí mi primer partido,
Una niña del equipo rival se acercó y me enseñó que tenía que girar más la mano para que la pelota tomara la dirección correcta,
Y desde ahí mis saques son superpotentes.
Luciana,
Por su parte,
Narró.
Yo tenía miedo de bloquear porque soy bajita y siempre que me tocaba esa posición me ponía nerviosa y temblaba,
Pero me di cuenta que había otras niñas de mi mismo tamaño,
Pero que saltaban muy alto,
Así que me puse a entrenar y a practicar para saltar más alto que las demás.
Pero cuando llegó el turno de Lucía,
Ella no pudo recordar momentos difíciles ni desafíos superados,
No supo qué decir.
Regresó a casa confundida y corrió a revisar su diario,
Esperando encontrar respuestas en sus propias palabras.
Sin embargo,
El diario estaba lleno únicamente de momentos felices,
Como si una parte de su vida estuviera ausente o borrada.
Allí no había nada diferente a momentos de felicidad y alegría,
No había ni rastros de sus equivocaciones,
De sus miedos o de sus frustraciones cuando comenzó a jugar voleibol,
Ni siquiera del primer partido perdido ni nada.
Intrigada y decidida a entrañar su propia historia,
Lucía se pasó toda la noche despierta reflexionando.
Y resulta que poco a poco,
Como piezas de un rompecabezas,
Los recuerdos de momentos difíciles comenzaron a llegar.
Recordó el primer partido que perdió,
Las lágrimas de frustración cuando no lograba dominar una técnica y los momentos en que dudó cuando se enfrentó por primera vez al voleibol.
Con el amanecer,
Lucía logró entender algo muy importante,
Y es que esas piezas hacían falta en el gran rompecabezas de su vida.
Cada uno de esos momentos difíciles había sido muy importante para hacer lo que era ahora.
Además,
Esos momentos de fracaso,
De miedo y de frustración le habían empujado a mejorar,
Aprender nuevas habilidades y a apreciar aún más los momentos de alegría y éxito en su vida del deporte,
Pero también en su vida en general.
Entonces regresó a su diario y comenzó a agregar todos esos recuerdos que le habían llegado en la noche,
Reconociendo que todas estas experiencias eran las que le habían permitido llegar a esa felicidad que ahora sentía,
Que era importante tanto las experiencias que habían sido tristes o incómodas como las experiencias positivas.
Todas merecían ser recordadas y apreciadas.
Supo entonces que su historia sólo estaba completa cuando tenía todas las emociones,
Así que se emocionó y agradeció tener todos estos recuerdos.
Desde ese día,
Lucía continuó escribiendo en su diario,
Capturando ahora no sólo momentos felices,
Sino también esos desafíos,
Esas lecciones y esas tristezas.
Aprendió que la vida no se trata sólo de la alegría,
Que las demás emociones que experimentamos son importantes en nuestra vida y que forman parte de esa gran ruta en donde están incluidos momentos de tristeza,
De rabia,
De frustración,
Que en este caso le ayudaron a convertirse en una persona fuerte y resiliente.
Y hasta aquí el Melita Cuento de hoy.
Me encantaría saber tú qué piensas de esta historia y que te pongas a recordar quizás algún momento difícil y cómo eso ha impactado en lo que eres ahora.
Por ejemplo,
Al principio cómo nos costaba escribir y ahora podemos hacer grandes cartas o incluso hablar con tu mamá,
Con tu papá,
Con las personas que te rodean de cómo fue cuando estabas aprendiendo a caminar.
Quizás tuviste muchos momentos de equivocaciones,
De errores,
Hasta de caídas,
Pero mírate hoy que puedes hasta bailar y pararte en un solo pie manteniendo el equilibrio.
Es importante reconocer que en nuestra vida todas las emociones son importantes y además te cuento algo,
Están ahí porque te ayudan a vivir,
Te ayudan a protegerte,
A cuidarte y en general a seguir adelante.
Me encantaría que todas estas reflexiones que hagas con tu familia,
Con la escuela,
En tu casa o en tu propia mente me las compartas para que sigamos juntos construyendo este hábito de la meditación,
Pero también de observar nuestro interior.
Te recuerdo que hay una gran invitación abierta que vayas y descubras la aplicación que he creado especialmente para ti.
La puedes encontrar tanto en Android como en iOS y se llama Meditacuentos de Yoarte,
Pero la puedes encontrar en la descripción de este vídeo.
Recuerda que los Meditacuentos salen cada lunes,
Pero que además los viernes tenemos un Meditacuentos animado,
Así que espero que te suscribas al canal de YouTube y estés pendiente de todo lo que está sucediendo.
Te espero mañana para que sigamos en esta semana inspirada en Intensamente,
Así que vea mi perfil de Instagram en donde estaré publicando el día de mañana más contenido.
Les mando un abrazo grandote con mucha alegría,
Pero también que traiga todas las otras emociones abrazadas y nos escuchamos en un próximo capítulo.
Adiós!
Conoce a tu maestro
4.5 (10)
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