
Meditación con La Montaña Como Sitio Seguro
Refúgiate en la quietud majestuosa de la montaña, un espacio seguro donde la tranquilidad te envuelve. En esta meditación guiada, la fuerza y estabilidad de la montaña te inspiran, liberando tensiones y anclándote en el presente. Permite que su energía te nutra, conectándote con la naturaleza y con tu paz interior más profunda.
Transcripción
La montaña como un sitio seguro.
Te invito en este momento a encontrar una posición cómoda que te permita relajar el cuerpo y crear un espacio de contención y cuidado para ti.
Aquí comenzamos a inhalar muy despacio,
A sentir el aire frío que entra por tu nariz,
Que desciende a través de la tráquea y que llega a la zona de tu abdomen.
En el abdomen sostienes,
Contienes,
Luego sueltas,
Exhalas,
Dejas ir.
Nuevamente te invito a hacer tres respiraciones más de esta manera con el propósito de comenzar a relajar mejor tu cuerpo.
Ahora continuamos inhalando y exhalando a nuestro propio ritmo,
Que sea cómodo.
Antes de comenzar a relajar el cuerpo completamente,
Te invito a visualizar el mantra para esta meditación.
Observo en la distancia aquello que me duele y me saca de mi centro.
Mientras continuamos respirando,
Mueves tu atención para relajar la cabeza,
Visualizas tu frente,
Los ojos,
La nariz,
Los pómulos,
La boca,
Los oídos,
La quijada,
La nuca,
Tu cabeza completa.
Ahora muevemos la atención a la espalda,
De arriba hacia abajo,
Tratamos de sentir la coronilla,
El cráneo,
Los occipitales,
La nuca,
La columna vertebral,
Las escápulas,
Los hombros,
El coccis,
La cadera,
Inhalas,
Contienes y exhalas.
Ahora movemos la atención a las piernas,
Los muslos,
Las rodillas,
Los pies y de manera especial te invito a sentir los pies sobre el piso y nos imaginamos que los pies se conectan con la tierra creando balance,
Estabilidad y conexión de manera especial con el sitio que habitas,
Con la naturaleza que te rodea.
Ahora muevemos la atención al abdomen y al expandir y sostener el aire hacemos consciente si la mente registra algún miedo,
Algún temor,
Sostengo,
Exhalo,
Dejo ir y estando en la parte alta del abdomen muevo mi atención hacia el corazón y estando allí en el corazón te conectas con tu centro y traemos la imagen de una montaña grande,
Imponente,
Majestuosa que está al frente tuyo que te invita a subir un sendero que la rodea para llegar a la cima.
Observa desde la distancia y conéctate con su belleza,
Inhalas,
Sostienes,
Exhalas,
Sueltas ir y dejas ir y mientras caminamos hacemos consciente que cada paso que damos nos permite comenzar a subir esta montaña,
Entrar en su sendero que está lleno de magia y de belleza que vamos dejando atrás a lo lejos las preocupaciones del día a día lo que nos habita hoy,
El aire se siente fresco,
Limpio y con cada inhalación que haces caminando este bosque te llenas de esta frescura.
Continúas inhalando y exhalando a tu propio ritmo el sendero te contiene,
Te guarda y te va mostrando el camino.
Visualizas que has llegado a la cima y desde la cima observas el cielo,
Las nubes,
Otras montañas que hay alrededor,
Un valle profundo o un río que puedes ver a lo lejos.
Al respirar te das cuenta que puedes apreciar los diferentes colores del paisaje,
Los verdes de los árboles,
Los marrones y grises de las rocas,
El azul profundo del cielo,
El amarillo de los rayos de sol,
Los colores variados de las flores y el plateado del río que se observa a lo lejos.
Este es un espacio de total calma,
Seguridad y serenidad para ti.
Y estando en la cima de la montaña traemos el mantra TODO EN LA VIDA OCUPA SU LUGAR Continuamos respirando y ahora llevamos la atención a los sonidos que rodean esta cima de la montaña.
Tal vez puedas escuchar el suave susurro del viento que pasa entre las rocas y mueve los árboles,
También el canto de los pájaros lejanos o el crujido de las hojas bajo tus pies.
Escucha atentamente y deja que estos sonidos te conecten aún más con el entorno,
Siente como cada sonido te lleva a un estado más profundo de relajación.
Cada sonido además es un recordatorio de que estás en un lugar seguro,
En un espacio de paz,
Rodeado y contenido por la naturaleza.
Nos quedamos unos segundos conectándonos con estos sonidos.
Nos visualizamos en la cima de la montaña y dirigimos la atención a nuestro cuerpo y a cómo se siente en este entorno.
Imagina que el suelo debajo de ti es sólido,
Fuerte,
Como las rocas de la montaña que te sostienen.
Siente la temperatura del aire en tu piel,
Tal vez haya una brisa fresca que acaricia tu rostro o la ligera calidez de un rayo del sol en tu cuerpo.
Siente cómo respondes a estos elementos con una sensación de bienestar.
Con cada inhalación siente cómo tu cuerpo se llena de energía pura de la montaña.
Con cada exhalación deja ir cualquier tensión de aquellas situaciones de tu vida que no puedes cambiar y cómo éstas se van disolviendo en el aire alrededor de ti.
Te dejo unos segundos inhalando y visualizando que te llenas con aire puro de la montaña,
Exhalando y soltando aquellas circunstancias que no puedes cambiar,
Que de alguna manera te duelen,
Te molestan,
Te sacan de tu centro.
Te invito a entregarlas al aire fresco y a visualizar que esta tensión se va lentamente disolviendo.
Nuevamente lleva tu atención a la respiración y esta vez imagina que con cada inhalación estás respirando la energía de la montaña,
Llenándote de calma y de claridad,
Dejándote en un estado de paz,
De comprensión y de expansión.
Cada inhalación es un regalo de la naturaleza y cada exhalación es una liberación de algo que ya no necesitas.
Por medio de la respiración te unes con todos los seres que te rodean y con todo aquello que observas desde la cima de la montaña,
Entendiendo que forman parte de un hermoso y perfecto cuadro.
Sintamos por un momento cómo el entorno está interconectado.
El aire que respiramos ha pasado por las ramas de los árboles,
Por las nubes en el cielo y al estar acá somos parte de este ciclo natural.
Reconocemos que al igual que la montaña también somos fuertes,
Al igual que el cielo somos expansivos y libres y al igual que el viento nuestros pensamientos y emociones son fluidos,
Cambiantes y siempre en movimiento.
Ahora es momento de comenzar a regresar lentamente,
Llevemos la atención al cuerpo,
Notando cómo nos sentimos después de esta experiencia de calma y conexión.
Comenzamos a mover suavemente los dedos de las manos,
De los pies volviendo a sentir el espacio donde estamos físicamente.
Tomamos una respiración profunda,
Inhalando el aire fresco de la montaña por última vez y exhalando con una sensación de relajación.
Dejamos en nuestra mente y en nuestro corazón esta sensación de paz y de conexión.
Te invito antes de abrir los ojos a repetir que pueda estar bien,
Que pueda estar en paz,
Que pueda ser feliz,
Que pueda sentir conexión con todo lo que me rodea,
Que pueda observar en la distancia aquello que me duele y me saca de mi centro.
Te invito también a abrir los ojos cuando lo desees,
Sabiendo que siempre puedes regresar a esta montaña para encontrar seguridad y aceptación cuando lo necesites.
Cuando oigas la campanita podemos abrir los ojos.
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