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Medita Cuento Mindfulness Para Niños: Empatía

by Alejandra Villarreal

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Puntuación
4
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
94

Los niños entre las edades de los 10 y 12 años entran a lo que se llama cuarta y última etapa de la empatía, denominada empatía hacia las circunstancias vitales de otro, ya que es cuando los niños son capaces, no solo de preocuparse por quienes le rodean, sino también por personas a quienes no conocen. A través de esta historia, los pequeños aprenderán el valor de la empatía, una habilidad fundamental que los ayudará a ponerse en el lugar de los demás y actuar para consolarlas o ayudarlas. Este cuento infantil les enseñará a actuar con compasión y a construir un mundo más solidario. Los niños que aprenden a ser empáticos hoy, se convertirán en los adultos empáticos que tanto necesitamos. ¡No te pierdas este cuento con valores! Music by Vitaliy Levkin from Pixabay

Transcripción

Bienvenidos a Medita cuentos,

Vamos a empezar este Medita cuento con una respiración mágica.

Cierra los ojos y pon tus manos sobre tu corazón.

Imagina que cada vez que respiras estás llenando tu cuerpo de una luz brillante.

Vamos a hacerlo tres veces más.

Respira luz y saca el aire escuchando tu respiración.

Una vez más,

Respira luz y saca el aire escuchando tu respiración.

Y una última vez,

Respira luz y saca el aire escuchando tu respiración.

Ahora sí comenzamos.

Había una vez un niño llamado Lucas que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas.

Lucas era muy curioso,

Siempre le gustaba saber cómo se sentían los demás y porque a veces reían,

Lloraban o se enojaban.

Un día mientras jugaba en el jardín de su abuela,

Encontró algo muy especial.

Un par de zapatos viejos y brillantes.

Los zapatos eran de colores cambiantes,

Como un arco iris y tenían un suave brillo dorado.

—¡Qué bonitos!

—exclamó Lucas.

Justo cuando los tocó,

Escuchó una voz suave y amable que venía del aire.

—Estos son zapatos mágicos,

Lucas.

Si te los pones,

Podrás caminar en los zapatos de otras personas y sentirás lo que ellas sienten.

Lucas,

Muy emocionado,

Se los puso enseguida.

Lucas decidió caminar hasta la plaza del pueblo para probar los zapatos.

Lo primero que vio fue a su amiga Sofía,

Sentada en un banco,

Con la cabeza agachada y sin hablar con nadie.

Sofía solía ser muy alegre,

Pero hoy no se veía feliz.

Lucas sintió curiosidad y recordando los zapatos decidió acercarse.

Cuando se sentó a su lado,

Los zapatos comenzaron a brillar y,

De repente,

Lucas sintió como si estuviera en el lugar de Sofía.

Su corazón se sintió un poco pesado y sus ojos querían llorar.

Podía sentir la tristeza de Sofía.

—Oh —pensó Lucas—,

Ella está triste.

Quizás algo le ha pasado.

En ese momento,

Sofía levantó la cabeza y lo miró.

Lucas,

Ahora entendiendo lo que ella sentía,

Le dijo con voz suave.

—¿Te gustaría hablar?

Estoy aquí para escuchar.

Sofía suspiró y empezó a contarle cómo su día había sido muy difícil y que algunos niños no querían jugar con ella en la escuela.

Lucas,

Al ponerse en sus zapatos mágicos,

No solo la entendía,

Sino que también sabía cómo ayudarla.

—¿Te gustaría caminar un poco conmigo?

Le ofreció Lucas.

Así,

Juntos se levantaron y caminaron por la plaza.

Con el tiempo,

Sofía comenzó a sonreír de nuevo,

Agradecida de que alguien se hubiera tomado el tiempo para entender cómo se sentía.

Después de ayudar a Sofía,

Lucas decidió seguir explorando en el pueblo.

Esta vez vio a un niño llamado Mateo,

Que estaba muy enojado,

Pateando piedras y gruñendo.

Nadie quería acercarse a él porque parecía muy enfadado.

Lucas caminó hacia él y de nuevo los zapatos mágicos comenzaron a brillar.

De repente,

Lucas sintió el enojo de Mateo,

Como si fuera su propio enojo.

Entendió que Mateo no estaba enfadado por nada en particular,

Sino que había tenido un mal día y no sabía cómo decirlo.

Con mucha calma,

Lucas le dijo.

A veces,

Cuando estamos enojados,

Puede ayudar respirar profundamente o contar lo que nos pasa.

¿Estoy aquí?

Si quieres contarme.

Mateo se sorprendió.

Poco a poco,

Su enojo comenzó a calmarse y juntos encontraron una solución.

Jugaron a patear piedras,

Pero esta vez con el objetivo de enviarlas lejos,

En lugar de dejar que el enojo las dirigiera.

Con el tiempo,

Lucas siguió usando sus zapatos mágicos para ayudar a sus amigos,

Vecinos y hasta personas que no conocía muy bien.

Cada vez que alguien se sentía triste,

Enojado o solo,

Lucas se ponía en sus zapatos y entendía cómo ayudarles mejor.

Pero lo más mágico que Lucas descubrió fue que después de un tiempo ya no necesitaba los zapatos para sentir lo que los demás sentían.

Poco a poco había aprendido a escuchar con el corazón,

A observar cómo se sentían los demás y a ser amable,

Incluso cuando no llevaba puestos los zapatos mágicos.

Y así,

Un día,

Los zapatos desaparecieron.

Pero Lucas ya sabía lo que hacer,

Porque había aprendido que todos,

Si escuchamos con atención y miramos con amabilidad,

Podemos ponernos en los zapatos de los demás,

Sin necesidad de magia.

Nos vemos en el próximo Medita Cuento.

Hasta pronto.

© 2026 Alejandra Villarreal. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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