
Liberar el Miedo y la Ansiedad
Esta meditación está diseñada para que aprendas a escuchar y entender tus miedos para afrontarlos y liberarlos. Este proceso se convierte en la mejor terapia para evolucionar, aceptar tus realidades y concentrarte en lo verdaderamente importante: vivir en plenitud. Voz guía: Marissa Marin ProEFT Tapping Expert y entrenador de meditación Mùsica: Elf Meditation Preview by Kevin MacLeod
Transcripción
Hoy realizaremos una meditación profunda para superar el miedo.
Los miedos,
Del tipo que sean,
Provienen de alguna herida en una de las necesidades básicas,
La de la seguridad.
Busca un lugar tranquilo y donde te puedas relajar sin interrupciones.
Siéntate de la manera en que usualmente prefieres para meditar.
Es importante que tu cuerpo se sienta completamente cómodo,
Que estés muy a gusto.
Y particularmente para esta meditación,
Es muy importante que te sientas segura,
Seguro durante toda la práctica.
Te sugiero una manta para cubrir tus piernas en caso de frío y también para que sientas contención en caso de necesitarla.
Relaja tus brazos sobre tus muslos o en el suelo,
Como se sientan más cómodos.
Si te apetece,
Puedes utilizar el mudra del conocimiento,
Yam mudra,
Que se realiza juntando la yema del dedo pulgar con la yema del dedo índice.
Los demás dedos permanecen estirados.
Ubica tus manos en tus rodillas o muslos y cuando sientas que ha sido suficiente,
Simplemente descansa tus manos en tu regazo o en tus piernas.
Cierra tus ojos suavemente.
Comienza por tomar conciencia de tu cuerpo.
¿Cómo te encuentras en este momento?
¿Estás sintiendo algún síntoma físico?
Si es así,
Envía luz y amor a la zona comprometida,
Usando tu respiración para guiarte.
Al inhalar,
Lleva aire limpio y sanador a ese punto,
Y al exhalar intenta también soltar esa molestia o dolor.
Imagina que el aire viaja en forma de una luz dorada capaz de sanar y liberar la energía estancada.
Observa la luz dorada viajar por todo tu cuerpo y enfocarse especialmente en las zonas del cuerpo que requieren mayor cuidado.
Luego,
Ve relajando tus músculos por grupo.
Respira profundamente y al exhalar,
Libera la tensión acumulada en los músculos de tus piernas.
Nota lo livianas que se sienten con este pequeño esfuerzo de tu parte.
Ahora haz lo mismo con los músculos de tu tronco.
Inhala y exhala profundamente,
Soltando conscientemente la tensión acumulada en esta zona.
Si sientes que una respiración no es suficiente,
Continúa hasta que notes relajación.
Continúa con los músculos de tus brazos.
Enfócate en ellos y respira profundamente para guiar su relajación hasta que los sientas livianos y ligeros.
Finalmente,
Concéntrate en los músculos del cuello y toda la zona de la cabeza.
Esta zona concentra mucha tensión,
Por lo que te sugiero que hagas varios ciclos de respiración.
Si sientes la necesidad de mover tu cabeza de un lado al otro para soltar tensión,
Agitar tus hombros,
Mover tu cuello,
Adelante.
Para terminar la relajación del cuerpo físico,
Contrae todos los músculos de tu cuerpo al mismo tiempo,
Incluidos los ojos,
Dedos y boca.
Mantén la contracción por 5 segundos,
2,
3,
4 y 5.
Y ahora relaja todo tu cuerpo.
Libera toda la tensión,
Suelta todo lo que no te sirve.
Ahora observa tu mente.
¿Qué pensamientos rondan?
¿En qué estás enfocando tu atención?
Así como hiciste con el cuerpo,
Intenta relajar tu mente.
Suelta la tensión.
Elige liberar tus pensamientos sin apegarte a ellos.
Intenta dejarlos pasar.
Inhala profundamente y permítele a tu mente desprenderse del apego a las ideas o pensamientos que están estancados.
Recuerda que tus pensamientos no son parte esencial de tu ser.
Ellos van y vienen constantemente.
Tú puedes controlar tu mente,
Permitiendo que los pensamientos fluyan sin apegarte a ellos.
Este es un ejercicio que requiere práctica y entrenamiento.
Si durante la meditación te distraes,
Solo recuerda volver a enfocarte en tu respiración.
Ese hecho tan simple libera a tu mente rápidamente.
Finalmente observa tus emociones.
Si hay alguna emoción estancada no resuelta,
Vuelve a liberarla conscientemente,
Igual como liberaste tus pensamientos.
Expande tu diafragma al inhalar y relaja y suelta al exhalar.
Inhala calma y paz.
Exhala tensión y emociones guardadas.
Vuelve a inhalar conscientemente y exhala vaciando todo el aire de tus pulmones.
Con cada respiración sientes más y más calma y te vas sintiendo más y más cómoda o cómodo en tu cuerpo y en tu mente.
Este ejercicio de relajación te permite guiar a tu cuerpo y a tu mente de una manera clara,
Liberándolos de la necesidad de mantenerse involucrados en los mismos temas,
Al mismo tiempo que los ayudas a liberarse del peso extra.
Desde este estado de calma es más fácil para ti fluir con la meditación y mirar el miedo desde una perspectiva más objetiva.
Elige un miedo en el que te quieras enfocar durante esta meditación.
Imagínate sentada o sentado en una sala amplia completamente blanca.
Tú también estás en una silla blanca y con ropa muy blanca.
Te encuentras tranquila,
Te encuentras tranquilo.
Estás en ese lugar para enfrentarte a este miedo.
Hace mucho tiempo que habías querido hacerlo y hoy por fin ha llegado el momento.
Te sientes completamente lista o listo para el encuentro.
Este encuentro en el que vas a conocer al que tú crees es tu verdugo.
No estás sola,
No estás solo.
Posees un talismán colgado al pecho,
Un objeto muy especial que te ha acompañado durante mucho tiempo.
Por eso sientes mucha confianza,
Sabes que no hay peligro,
Que la soledad no existe porque tus seres de luz te acompañan en todo momento.
Este talismán es un recordatorio de tu luz,
De tu divinidad y de la protección que existe especialmente para ti.
Ahí,
Sentada o sentado en esa silla,
Tocas el talismán para sentirte más segura o más seguro,
Para tomar confianza y seguridad,
Para saber que eres fuerte y que puedes enfrentar a este miedo.
Cuando llega el momento,
Invocas la presencia de este miedo,
Lo llamas con tu mente.
Nunca antes te habías atrevido a mirarlo a la cara,
A conocerlo y mucho menos a hablarle.
Con el transcurrir del tiempo,
Reuniste el valor necesario y ahora te ves ahí,
Fuerte,
Decidida,
Decidido,
Incluso con un poco de ansiedad porque sabes que este momento es decisivo.
Vamos a contar de 5 a 0 para que el miedo aparezca frente a ti.
5,
4,
3,
2,
1 y 0.
Ahí está.
¿Lo miras fijamente?
Él te mira a ti.
¿Te das cuenta que no es para nada como te lo hubieras imaginado?
La verdad es que es mucho más pequeño,
Menos amenazante,
Mucho menos monstruoso.
Obsérvalo bien.
¿Qué impresión te llevas?
Seguramente este miedo va cambiando de forma mientras se encuentra frente a ti.
Observa las diferentes formas,
No le quites la vista.
Nota que su tamaño también va cambiando.
Nota que sus cualidades van cambiando.
Nota que tus sensaciones frente a él van cambiando.
Pregúntale lo que tú quieras.
Él está ahí para contestar todo.
Ese es su compromiso.
Ahora obsérvate a ti.
Observa tus sensaciones,
Tus sentimientos.
Apunta todo lo que estás sintiendo.
Nota cómo tus emociones cambian,
Porque eso es lo que hacen las emociones.
Comienzas a darte cuenta que su tamaño va disminuyendo gradualmente,
Sin que tú tengas que hacer nada más que observarlo.
Ahora por fin entiendes lo que significa la frase enfrentar el miedo.
Tantas veces la escuchaste,
Pero sólo ahora cobra sentido.
Estás enfrentando el miedo en este momento.
Lo estás mirando a la cara.
Durante todo el encuentro te sientes segura,
Seguro.
Por alguna razón sabes que el miedo no puede hacerte nada.
Sabes que ese también es su compromiso.
Respira profundamente y deja que tu cuerpo sienta el alivio.
¿Será que el miedo sólo está en tu imaginación?
Lo que sí sabes es que no fue en vano y por eso sientes el impulso incluso de agradecerle por presentarse en tu vida,
Por haberte enseñado esta gran lección.
Piensa en lo que has aprendido.
Piensa en lo que te llevas de este encuentro.
Al momento en que comienzas a sentir gratitud,
El miedo desaparece de la sala.
No lo ves por ningún lado.
¿Será que lo volverás a sentir?
Quizás,
Pero estás segura,
Seguro que ya no será con la misma intensidad.
Te quedas con una sensación agradable.
Tu cuerpo se siente más liviano,
Más ligero.
Toma una respiración profunda y regresa a tu realidad física.
Lentamente abre tus ojos y cierra tu práctica agradeciendo por este momento.
Conoce a tu maestro
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