
Transforma la Desilusión en Esperanza
Reflexión y meditación guiada para transformar la desilusión en aprendizaje y esperanza hacia un futuro prometedor. Conoceremos la naturaleza de la desilusión, su origen y cómo podemos modificar la interpretación de la situación para que nos sirva de guía hacia nuevas oportunidades. En conciencia plena, en gratitud, en paz.
Transcripción
Hola,
Te habla Edna Zoe.
Gracias por estar conmigo nuevamente.
Y hoy vengo a hablarte de un tema que sé que has experimentado,
Igual que yo,
En múltiples ocasiones.
Hablaremos de la desilusión.
Sí,
De esta sensación que puede ser de frustración,
Puede ser de tristeza,
Muchas veces puede ser incluso hasta de sorpresa.
Nos puede tomar por desprevenidos esa desilusión.
Pero antes de hablar de ella,
Y antes de que podamos transformarla,
Necesitamos entonces comenzar a entender qué realmente es.
Cómo se compone esta serie,
Esta gama de sensaciones y emociones,
La desilusión.
En realidad proviene,
Su comienzo,
Su origen,
Comienza con nosotros mismos,
Dentro de nuestro interior.
Tenemos visiones,
Tenemos ilusiones,
Aspiramos desde niños,
Aspiramos a algo mayor.
Podríamos recordar las veces que aspirábamos a tener nuevos juguetes,
Nuevas amistades.
Según fuimos creciendo,
Tal vez alguien que nos gustaba,
Que queríamos y teníamos esa ilusión en nuestra mente y corazón,
De tener una relación,
Tal vez,
Con el primer novio,
La primera novia,
Esa primera sensación.
Podríamos tener la ilusión de tener unas buenas notas,
Unas buenas calificaciones en algún examen.
En fin,
Tantas aspiraciones que nos hacemos,
Tantas visiones hermosas,
Metas.
Y la palabra desilusión viene de eso mismo,
De cómo la ilusión se desvanece.
Porque entonces,
En algún momento,
Por alguna extraña circunstancia,
Nos damos cuenta que no es real.
Perdemos la confianza porque no vemos alcanzar esa meta o esa promesa que alguien nos hizo.
O ese sueño podría verse opacado y,
A veces,
Podría verse como inalcanzable.
Comienza ese proceso profundo de darnos cuenta que todo aquello se desvanece,
Todo aquello que creé,
Esos castillos que tal vez construí en mi mente y en mi corazón.
Y es un proceso intenso,
Un proceso muy triste y,
A veces,
Un dolor profundo que podría perdurar a menos que creemos conciencia sobre ello.
Y hoy venimos a trabajar dentro con este tema.
Venimos a interpretar realmente de dónde proviene la desilusión y cómo podemos transformarla.
Porque sí,
Podemos transformarla en la medida en que creemos un proceso mental que alivie nuestra alma y nos llene de posibilidades.
En general,
Cada uno de nosotros tenemos metas y sí,
Queremos tenerlas.
Queremos aspirar.
Es el motor interno que nos mueve a levantarnos.
Es esa inspiración,
Ese deseo de movernos y alcanzar,
Ya sea un bienestar personal,
Incluso nuestros trabajos,
Relaciones,
Parte de nuestro ser.
Perder la motivación sería rendirnos.
Así que aspiramos a alcanzar nuevos horizontes.
No obstante,
Necesitamos estar claros que muchas de nuestras visiones se pueden materializar si tenemos las estrategias correctas,
Si nos sirven de bienestar y si estamos realmente disciplinados a alcanzarlas.
Pero algunas de nuestras visiones podrían ser una fantasía,
Podrían ser una alucinación y necesitamos distinguir qué es viable de lo que realmente puede ser.
Algo que es inalcanzable y no porque no tengamos empeño o esfuerzo,
Sino porque es algo que realmente su viabilidad no está en nuestro alcance o no realmente es producto de lo que debe ser una misión saludable en nuestras vidas.
Necesitaríamos mirar si aquella ilusión que tenemos no se convierte en algo que sea una piedra de tropiezo,
No se convierte en un capricho y sino más bien algo de bienestar.
Comencemos a retar nuestras ilusiones,
Nuestras metas,
Comencemos a preguntarnos ¿para qué?
Y cuando nos preguntamos el ¿para qué?
Llegamos al propósito profundo,
Llegamos a la misión,
A la razón de ser y podemos escrudiñar nuestros valores y entender el que realmente podríamos tener ilusiones que se convierten en metas soberbias que nos podrían producir grandes desafíos y grandes desilusiones.
Pero bien ¿qué tal aquellas que sí,
Que las hemos obesado,
Que son ilusiones,
Que son misiones de bienestar,
Lo que queremos para nuestros hijos,
Lo que queremos para nuestras familias,
Lo que aspiramos para nosotros mismos en términos de salud,
En términos tal vez aspectos económicos o desarrollo personal y de repente se desvanecen,
De repente toman un rumbo diferente,
Las cosas no surgen como yo las deseo,
Como yo las esperaba y aquí es hora de detenernos.
Cuando sientas la desilusión,
Cuando sientas que no es como te imaginabas,
Es hora de detenernos y es hora de mirar alrededor,
Es hora de quizás entender que si no fue es porque no era,
Porque realmente hay otras grandes oportunidades que aún no conozco.
Una puerta que se cierra muy bien puede dar paso a grandes portones que están esperándote.
Detenerme y seguir insistiendo en tocar la misma puerta podría detenerme de otras ventanas,
De otras oportunidades,
De otra serie de relaciones que podría tener,
Porque muchas veces son relaciones tanto afectivas como de negocio como de oportunidades.
Quizás en el momento no entiendas,
Quizás yo no entienda,
Muchas veces no he entendido y luego es como un rompecabezas,
Esa pieza que no encaja y más tarde,
Quizás en meses,
Quizás en años hace tanto sentido.
Así que hoy te invito a reflexionar conmigo,
A que meditemos juntos,
A que pongamos delante de nosotros toda desilusión como una experiencia de aprendizaje,
Una respuesta más bien,
Una respuesta a que quizás no es el momento o tal vez no es necesario seguir insistiendo en algo que no es porque hay algo mejor.
¿Qué tal si soltamos a la divinidad,
Soltamos al universo y en nuestra fe particular soltamos en gratitud?
Sí,
En gratitud y aunque suene irónico,
Asimismo,
Cuando algo no se da,
Cuando esa ilusión no se materializa,
Comencemos a dar gracias porque quiere decir que no era el momento,
Que no era lo correcto y algo mayor va a surgir.
Necesitamos comenzar a manifestar,
A manifestar lo que está hecho,
A manifestar las grandes oportunidades que están frente a mí,
Un futuro maravilloso y de esa manera poder proclamar.
Aunque no vea la meta en este momento,
Hay grandes oportunidades frente a mí.
Puedo caminar,
Puedo soltarlas en gratitud porque sirven de maestro,
Sirven de enseñanza.
Así que acompáñame a meditar en este momento que podrás hacerlo en la comodidad de tu hogar,
En tu espacio sagrado.
Comencemos juntos.
Busca un lugar sereno donde no tengas interrupciones por tan solo unos minutos.
Puedes estar sentado,
Sentada,
Erguida,
La espalda suavemente apoyada en regazo o erguida respirando lentamente.
Si deseas puedes mantenerte acostado,
Si te sientes más cómodo.
Puedes abrir los ojos y localizar algún área peculiar de tu casa,
Quizás una hoja de algún árbol.
Puedes contemplar porque hoy lo que vamos a hacer es calmar nuestra mente,
Llevarla a una paz y una serenidad donde podramos soltar para poder abrazar el mensaje perfecto que nos trae la desilusión,
El mensaje de esperanza que hay algo detrás mayor que aún no conoce.
Así que respiramos profundo,
Inhalando siempre,
Exhalando por la nariz.
Palmas de nuestras manos extendidas pueden estar apoyadas en nuestro regazo,
El son de dar y recibir.
Seguimos respirando,
Inhalamos,
Exhalamos y de manera curiosa miramos esas últimas o la última desilusión o aquella que estoy experimentando en este momento.
Como observadores curiosos,
Como aquel que observa a distancia algún evento.
Y si aún no entendemos el mensaje,
¿qué tal si simplemente la dejamos a un lado como esa pieza del rompecabezas que aún no hace sentido,
Sin embargo sabemos que pertenece a algo mayor?
Obsérvala de manera curiosa la pieza que aún no entiendo,
La desilusión.
¿Y qué tal si en gratitud la dejamos ahí,
Deseando que algún día haga sentido?
Que haga sentido porque sabemos y reconocemos que detrás de ella habita una esperanza,
Habitan nuevas oportunidades.
Así que ahí,
Respirando lentamente,
Con las manos extendidas palmas hacia arriba,
Declaramos que estamos listos para recibir nuevas y profundas oportunidades,
Nuevas bendiciones,
Nuevas puertas que se abren en la medida en que soltamos aquella pieza del rompecabezas que hoy no la entendemos.
Agradecemos de manera curiosa y anhelamos conocer que próximamente otra oportunidad magistral aparecerá,
Nuevas relaciones,
Nuevas oportunidades.
Agradecemos la enseñanza,
La enseñanza de estar atentos a los propósitos divinos en nuestra vida,
A que todo tiene un orden divino,
Un espacio y un momento.
Y en esa actitud de reverencia,
De descanso,
En esa actitud compasiva con nosotros mismos,
¿qué tal si ponemos nuestras manos en nuestro pecho?
Ponemos nuestras manos en nuestro corazón para consolarlo y dejarle saber que estamos bien,
Que estamos completos y estamos listos para seguir adelante con nuevos bríos,
Con nuevas esperanzas,
Porque seguiremos soñando,
Seguiremos teniendo ilusiones,
Solo que éstas estarán puestas a la disposición del propósito divino de nuestras vidas,
Que estaremos atentos a escrudiñar la razón de esa visión,
La razón de esas metas en la misión,
En la misión de ser cada vez mejores seres humanos,
De cumplir nuestros propósitos en nuestras vidas,
En gratitud.
Y así,
Con las manos en nuestro pecho,
Respiramos,
Inhalamos,
Exhalamos,
Emitimos una sonrisa con nuestros labios,
En gratitud,
Porque estamos bien,
Porque estás bien,
Porque podemos tornar toda situación en esperanza,
La esperanza de una enseñanza,
La esperanza que habita en un futuro prometedor.
Así lo declaro,
Que está hecho en su vida y en mi vida.
Hecho está.
Namaste.
Conoce a tu maestro
4.6 (45)
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