
Reconocer Los Frutos Del Camino. Gratitud Y Merecimiento.
by Mar Sabater
Esta meditacíon está creada para que conectes con la abundancia, la confianza y el disfrute de lo que ya has cultivado. El verano simboliza el momento en que la semilla ya no necesita luchar para abrirse. Ha crecido. Ha encontrado su lugar bajo el sol. Esta es una invitación a reconocer los frutos sin culpa, a permitirnos recibir y descansar un poco en la exigencia constante de seguir haciendo. Y como en la naturaleza, nada florece para si mismo. Cuando una planta da fruto, alimenta a otros. Cuando una flor se abre, nutre a los polinizadores. La abundancia auténtica siempre circula. Sat Nam Foto de Sóc Năng Động en Pexels Música Summer Breeze Meditation de NaturesEye en Pixabay
Transcripción
Encuentra una postura cómoda.
Tic-Nac permite que tu cuerpo se acomode.
Se relaje.
Respira profundo,
Inhalando por la nariz.
Y exhala lentamente sacando todo el aire.
Inhala amplio.
Y con cada exhalación permite que el peso del día o las preocupaciones vayan descendiendo hacia la Tierra.
De nuevo inhala llenándote de aire limpio y puro.
Exhala sintiendo el espacio que ocupa tu cuerpo,
Las sensaciones que habitan en él.
No necesitas hacer nada.
No necesitas llegar a ningún lugar.
Simplemente estar aquí.
Ahora observa tu respiración natural,
Espontánea.
Y mientras lo haces imagina que una luz cálida te envuelve.
Una luz suave que no exige Una luz amable.
Como el sol de una mañana de verano.
Una luz que simplemente te recuerda que estás viva.
Que estás vivo.
Que estás aquí.
Que formas parte de la vida.
Imagina ahora que caminas por un sendero.
A cada paso,
Percibes la tierra firme bajo tus pies.
El aire es cálido.
A tu alrededor hay campos,
Árboles y flores en plena expresión de sí mismos.
Nada parece apresurado.
Nada intenta ser distinto de lo que es.
Todo está ocupando naturalmente su lugar.
Y mientras avanzas llegas a un jardín.
Un jardín que representa tu vida.
Observa lo que aparece.
Quizá veas plantas fuertes.
Quizá algunas flores.
Quizá frutos maduros.
Quizá también zonas todavía en crecimiento.
Todo es bienvenido.
Simplemente observa,
Sin juicios.
Sin deberías.
Acércate ahora a aquello que ya ha florecido.
Tal vez sea una relación un aprendizaje.
Una capacidad que has desarrollado.
Tal vez sea algo muy sencillo.
Algo que antes no podías hacer y ahora sí.
Algo que has atravesado.
Algo que ha sanado.
Algo que has sostenido con amor.
Permítete reconocerlo.
Sin minimizarlo,
Sin compararlo.
Sin pensar en lo que todavía falta.
Solo por un instante,
Contempla lo que sí está.
Lo que sí ha crecido.
Lo que sí ha dado fruto.
Y mientras lo observas repite internamente estas palabras Reconozco mis frutos.
Reconozco mi camino.
Reconozco la vida que se expresa a través de mí.
Ahora imagina que tomas uno de esos frutos entre tus manos.
Y nota si aparece alguna dificultad para recibirlo plenamente.
Muchas veces aprendemos a esforzarnos.
A perseguir,
A demostrar.
Espero recibir.
A veces resulta más desafiante.
Observa si puedes abrir tus manos.
Abrir tu corazón.
Y repetir internamente.
Me permito recibir me permito disfrutar No necesito ganarme aquello que la vida ya me está ofreciendo.
Soy parte de esta abundancia.
Siente como esa energía cálida entra en tu pecho.
Como si el sol habitara suavemente dentro de ti.
Expansión.
Confianza.
Vitalidad,
Alegría.
Y ahora observa algo más.
Todo aquello que has recibido en tu vida no termina en ti.
Así como el árbol ofrece sombra.
Así como la flor comparte su perfume.
Así como el fruto alimenta.
Tu existencia también nutre a otros.
Quizá de maneras que ni siquiera conoces.
Imagina que desde tu corazón emerge una luz suave.
Queda sin esfuerzo.
Sin obligación.
Queda desde la plenitud.
Desde el desborde natural de lo que eres.
Permite que esa luz alcance a las personas que amas.
Tu comunidad.
A todos aquellos con quienes compartes este momento de vida.
Y siente como al dar también recibes.
Porque todo forma parte de un mismo movimiento.
Una misma red.
Una misma vida.
Permanece unos instantes en silencio.
Respirando,
Recibiendo.
Agradeciendo.
Antes de regresar.
Lleva una mano al corazón.
Y la otra al abdomen.
Y pregúntate.
¿Qué fruto de mi vida estoy lista o listo para reconocer?
Regalo de la vida,
Estoy lista,
Estoy listo para recibirlo.
No hace falta encontrar una respuesta inmediata.
Solo deja que la pregunta siga trabajando dentro de ti.
Y ahora respira profundo Siente tu cuerpo.
Siente los apoyos.
Y el espacio que te rodea.
Cuando así lo sientas,
Comienza a mover suavemente los dedos de las manos y de los pies.
Y poco a poco abre tus ojos llevando contigo esta certeza.
La vida no solo te invita a crecer.
También te invita a florecer y a disfrutar de lo que ya ha florecido.
Conoce a tu maestro
More from Mar Sabater
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
