
Meditacuento: Rutina mágica
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo, la historia de hoy nos cuenta como la rutina se convirtio en la clave para el orden y la paz en una casa. ¡Espero que la disfrutes tanto como yo! No olvides comentarme que te parecio y si tienes ideas para los próximos capítulos Te mando un fuerte abrazo y gracias por acompañarme a construri el hábito de la meditación.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de que me acompañes y que sigamos aquí juntos construyendo el hábito de la meditación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura en la que te sientas cómodo y cómoda,
En la que puedas tener tu espaldita recta,
El pecho amplio y libre para respirar,
Que los hombros estén relajados y no haya ninguna tensión en el cuello y puedas liberar tus brazos y tus piernas.
Tomaremos una respiración profunda que llene a nuestros pulmones al máximo y dejando salir el aire vamos a cerrar los ojos.
Comienza a sentir todo tu cuerpo.
Vamos a hacer un recorrido para agradecerle a nuestro cuerpo que nos permite estar vivos,
Que nos permite correr,
Saltar,
Bailar,
Descansar y vivir esta experiencia en el mundo,
Vivir día a día todo lo que te toca.
La escuela,
Los amigos,
El juego,
La comida,
Todas esas oportunidades que se dan día a día.
Empezando por los pies,
Agradeciéndoles a todas las piernas,
Agradeciéndole a todas las caderas y el vientre.
Le agradecemos a toda la columna que nos permite mantenernos de pie,
Que nos sostiene.
Le agradecemos al abdomen,
Al pecho,
Donde están órganos muy importantes para nuestra vida.
Le agradecemos a los hombros,
A los brazos,
A los codos,
A las muñecas,
A las manos que nos permiten tener contacto con los seres queridos.
A los deditos,
A la garganta,
A todo nuestro cuello,
A la mandíbula,
A los dientes y la lengua,
A los cachetes y las orejas,
A los pómulos,
Las fosas nasales y la punta de la nariz.
Respira ahí profundo agradeciendo que hoy puedes respirar con libertad.
A los ojos y los párpados,
A las cejas,
A la frente,
A todo tu cuero cabelludo,
Tu cabello y tu cabeza.
Agradecemos a todo nuestro cuerpo,
Al cuerpo que tenemos que es perfecto tal y como es.
Y en agradecimiento permitimos que se relaje por completo,
Que descanse.
También permitimos que nuestra mente descanse y que disfrute de la siguiente historia.
Así que continúa con los ojos cerrados,
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama La rutina mágica.
Había una vez una casa repleta de risas y travesuras en la que vivían dos hermanos llamados Ana y Diego.
Aunque compartían el mismo hogar,
A menudo sus juegos y peleas hacían que la armonía fuera una tarea bastante difícil.
Se disputaban la entrada al baño,
El televisor,
Quien apagaba la luz y hasta los juguetes.
Sus padres observaban muy preocupados los problemas de comunicación y de comprensión que habían entre ellos.
Un día su papá tuvo una idea brillante,
Después de tanto observarlos decidió reunirlos y les dijo Chicos,
Estoy seguro que podemos encontrar una manera de compartir y disfrutar nuestro tiempo juntos.
¿Qué les parece si creamos una rutina?
Los niños se miraron con incredulidad.
¿Rutina?
¿Qué es eso?
Una manera de organizar nuestras tareas,
Dijo su papá como si les leyera la mente.
Así que ellos aceptaron.
Juntos se sentaron y empezaron a pensar cómo era su día ideal.
Por la mañana empezaron a poner que lo más importante era quién usaba el baño.
Así que establecieron un horario para que cada quien tuviera su tiempo para bañarse sin apuro ni discusiones.
Ana y Diego sabían que podían disfrutar de la mañana sin peleas y así cada quien tendría su tiempo para organizarse y para prepararse para ir a la escuela.
Decidieron que después era el momento del desayuno y que tenían un momentito de televisión.
Así que su papá les propuso que les dejaba ver la televisión siempre que pudieran poner programas o películas por turnos.
Así cada quien tendría su día para ver su programa favorito y al día siguiente acompañaría a su hermano o a su hermana a ver su programa.
Así no habían peleas por el control remoto.
Y entonces eso se volvió una historia del pasado.
Por la tarde por lo que más peleaban era por quién apagaba la luz.
Así que papá les propuso que a cierta hora él sería el guardián de la luz,
El encargado de apagar las lámparas para que no interrumpiera el sueño de ninguno en el hogar.
Llegó un punto muy difícil,
¿qué iban a hacer con los juguetes?
Ana y Diego no sabían qué proponer,
Se quedaron pensando un rato y luego a Diego se le ocurrió que podían compartir.
Tendrían entonces juguetes clasificados como los que sí querían compartir,
Pero otros tantos como los que sólo querían utilizar a solas.
Entonces cada uno tendría un espacio en común pero también un espacio privado.
Con el tiempo entonces empezaron a utilizar esta rutina.
Al principio les parecía un juego pero luego se convirtió en algo muy serio.
Porque entonces se empezaron a notar que en cada uno de esos momentos las cosas funcionaban mejor,
Ya sabían a qué horas se tenían que bañar,
A qué horas podían prender el televisor y a qué horas podrían jugar.
Disfrutaban más de cada uno de esos momentos y se llevaban mejor como hermanos.
Un día mientras estaban compartiendo en su tarde de juegos,
Ana comenzó a decirle a Diego en secreto,
Creo que papá tuvo una idea genial,
Esto que se llama rutina me está gustando.
Ahora tienen mucho tiempo para estar juntos pero también tiempo para estar solas y eso los hace muy felices.
Dicen que desde ese día aprendieron que un poco de rutina,
Es decir de organización puede hacer la gran diferencia en el hogar.
La rutina les permitió disfrutar del tiempo pero además acercarse más como hermanos.
Cuenta la leyenda que desde ese momento ellos se convirtieron en los guardianes de la rutina y acompañan a todas las personas que quieran organizar su día lleno de risas,
Amor y diversión.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy,
Espero que estos guardianes de la rutina lleguen a ti y que por estas fechas de enero en las que retomamos todas las actividades diarias puedes construir una rutina en casa,
Definir a qué horas te despiertas,
A qué horas te acuestas y cuáles son las tareas que tienes que hacer diariamente,
Incluyendo los espacios en los que vas a jugar,
A divertirte y hasta ver televisión.
Por ahora deseo que tengas unos dulces y profundos sueños y que empieces a cumplir la hora de dormir.
Conoce a tu maestro
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