
Meditacuentos: El Club Imperfecto
El club de los comienzos imperfectos es un meditacuento para niños que invita a mirar los errores con amabilidad. A través de un grupo de personajes creativos que fallan, respiran y vuelven a intentar, esta historia acompaña a los niños a desarrollar valentía, tolerancia a la frustración y confianza en sus propios procesos. Ideal para escuchar antes de dormir o en un momento de calma, recordando que cada comienzo imperfecto también puede ser mágico.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Ahora sí,
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda,
Recuerda tener la espaldita derecha,
El pecho libre para respirar profundo,
Los brazos a los lados igual que las piernas y los ojos suavemente cerrados.
Esta vez vamos a imaginar que una suave cascada comienza a llegar a nuestro cuerpo desde la coronilla.
Siente el agua que va bajando desde tu cabeza y recorre todo tu cuerpo.
Es un agua que te va a limpiar,
Que te va a relajar,
Que va a refrescar todo nuestro cuerpo y a llenarlo de paz.
Imagina el recorrido del agua por tu frente,
Por la cabeza,
Por los ojos,
La nariz,
Las orejas,
Los cachetes y la boca.
El agua llena todo tu cuerpo,
Va por toda la espalda,
Los hombros,
Los brazos y baja hasta llegar a la mano y los dedos de las manos.
El agua sigue por tus caderas,
Por tu vientre,
Baja por las piernas y llega a cada uno de los deditos de tus pies.
Siente el agua que ha cubierto todo tu cuerpo,
Que te ha limpiado,
Que te ha ayudado a soltar y a liberarte de todo lo que no necesitas y sobre todo que ha llenado todos los espacios de tu cuerpo con paz y te puedes relajar por completo.
Siente tu respiración suave y pausada,
Siente la calma que hay en estos momentos.
Conserva la sensación de tranquilidad,
Los ojos cerrados,
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditacuento se llama El Club Imperfecto.
En lo alto de una colina el viento empezaba a jugar y el sol despertaba tarde porque le encantaba quedarse soñando.
Allí existía un pequeño taller escondido entre los árboles.
Era una casita redonda de madera con ventanas de colores y un letrero que decía con letras torcidas bienvenidos al club de los comienzos imperfectos.
Nadie sabía muy bien quién había hecho ese letrero pero la verdad lo habían pintado tres veces,
Lo habían clavado al revés,
Lo habían vuelto a quitar,
Vuelto a poner y lo habían decorado con flores que se terminaron por caer al siguiente día.
Pero así funcionaba todo allí.
Se empezaba,
Se fallaba,
Se reía y se intentaba de nuevo.
Dentro del club vivían cuatro amigos especiales.
Lyra,
Una inventora que siempre estaba soñando.
Su cabello era largo y bastante despeinado,
Parecía que su cabeza tuviera un montón de cables eléctricos.
Cada día creaba máquinas extrañas que hacían ruidos divertidos y casi todas terminaban por explotar,
Pero sólo volaba confeti alrededor.
Teemo,
El pintamonstruos,
Pintaba criaturas tan coloridas que a veces salían de las hojas y Teemo se frustraba muy rápido pero respiraba hondo y lo intentaba otra vez,
Aunque su ceja siempre quedaba manchada de pintura verde.
Noobo,
El tejedor de ideas,
Era un niño que siempre estaba rodeado de nubecitas que parecía que flotaban alrededor de él y cuando se ponía nervioso las nubes se alborotaban,
Pero él había aprendido a calmarlas respirando suave y profundo.
Ymar era una música valiente,
Tocaba un tambor redondo que sonaba como el corazón del bosque y cada vez que se equivocaba la nota sonaba como si la música estuviera estallando de risa.
Resulta que estos cuatro amigos una mañana se reunieron en el taller,
Querían crear algo muy grande,
Muy muy grande,
Querían crear una máquina que fabricara nuevos comienzos.
Para cuando uno quiere empezar algo nuevo,
Dijo Lyra,
O cuando uno se equivoca y cree que ya no sirve,
Añadió Teemo,
O cuando uno siente un nudo en la panza,
Dijo Noobo,
O cuando el corazón quiere intentarlo otra vez,
Remató Mar,
Tocando su suave tambor.
Y entonces todos se dijeron manos a la obra.
Primero la máquina hizo pop,
Luego hizo pop,
Y después hizo pof,
Se dobló,
Se desarmó y se cayó.
Los cuatro se quedaron en silencio.
Lyra suspiró.
Teemo dijo otra vez.
Las nubes de Noobo comenzaron a revolotear y Mar dijo volvamos a empezar.
Entonces los cuatro se sentaron,
Tomaron el aire despacito y dijeron que saliera más despacio,
Y todos se volvieron a calmar un poquito.
El error es parte del nuevo comienzo,
¿verdad?
Dijo Noobo.
Claro,
Fallar es como aprender y volver a empezar un nuevo camino.
Celebremos que algo salió mal,
Dijo Teemo levantando los brazos.
Entonces Mar propuso que hicieran una fiesta,
Por haberse equivocado.
Los cuatro se miraron y comenzaron a reír,
Se levantaron y empezaron a trabajar otra vez,
Pero esta vez estaban trabajando distinto.
Porque cada vez que algo faltaba,
Algo fallaba o algo se dañaba,
Todos hacían un pequeño baile de celebración.
Cada tornillo suelto,
Cada pintura manchada,
Cada confusión o cada nota equivocada era para todos un motivo de alegría o de baile.
La verdad es que la máquina se veía fallando,
Pero ellos se sentían ligeros,
Se sentían felices y creativos,
Hasta que al final de la tarde,
Después de tantas risas y tantos bailes por haber fallado,
Algo ocurrió.
La máquina hizo un chirrido fuerte,
Se sacudió y lentamente una pequeña puerta se abrió de uno de los costados.
Dentro de la máquina había una luz suave,
Una luz suave y temblorosa que se movía despacio y un mensaje escrito con una letra muy borrosa que decía,
Cada comienzo imperfecto es un regalo,
Ábrelo con calma y valentía.
Entonces los tres se tomaron de las manos.
¿Entonces la máquina funciona?
,
Preguntó Timo.
Creo que sí,
Dijo Lyra.
Y Nubo añadió,
Parece que no es perfecta,
Pero Mar dijo,
No es perfecta,
Pero nosotros la hicimos,
Y se abrazaron y comenzaron a bailar y a celebrar.
Entonces así fue que nació este club,
Donde los errores se celebraban,
Los corazones respiraban despacio y las ideas siempre eran bien recibidas.
Y hasta aquí el Meditacuento de hoy.
Deseo que te haya gustado tanto como a mí y que te sientas inspirado e inspirada por estos divertidos personajes,
Para afrontar todo lo que se venga como nuevos comienzos imperfectos,
Que pueden ser divertidos,
Pero sobre todo en los que siempre hay oportunidades de aprender y ser creativos.
Por ahora,
Yo te deseo que tengas dulces y profundos sueños.
Conoce a tu maestro
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