
Meditación para sanar las heridas de la infancia
En esta pista de meditación podrás reconocer toda la carga emocional que representa en tu vida las heridas que tengas de tu infancia. podrás liberarte de ellas con ayuda de miguel arcángel y con la bendición de Dios, disfruta de esta meditación
Transcripción
Hola,
¿qué tal a todos?
Bienvenidos.
Mi nombre es José Antonio River y en esta meditación vamos a liberarnos de todas las cargas que por muchos años vamos acumulando a través de resentimientos,
De heridas,
De ataques,
De juicios,
De faltas de perdón.
Todo ello lo vamos a liberar a través de esta meditación.
Vamos a iniciar cerrando nuestros ojos.
El tipo de respiración que vamos a hacer nos permitirá llegar a un nivel muy profundo para de esta manera ser capaces de liberar todo.
Respiremos profundo por la nariz y exhalemos suavemente.
Con nuestro dedo índice vamos a tapar nuestra fosa nasal izquierda y vamos a inhalar por la fosa nasal derecha.
De igual manera vamos a exhalar por la fosa nasal derecha.
Hagámoslo de nuevo mientras nuestro cuerpo se va relajando cada vez más.
Al hacerlo sentimos como nuestros hombros pesan,
Como nuestros brazos se van relajando cada vez más.
Nuestro cuello se relaja aún más.
Respiramos profundo y exhalamos suavemente por la fosa nasal derecha.
Ahora,
Inhalé profundo por la fosa nasal derecha.
Tapemos con el dedo índice ahora nuestra fosa nasal derecha y exhalemos por la izquierda.
Inhalemos una vez más por la fosa nasal izquierda,
Tapando la fosa nasal derecha y exhalemos nuevamente por la fosa nasal izquierda.
Esto lo haremos nuevamente,
Sintiendo como nuestra mente se relaja,
Nuestro cuerpo está relajado,
Nuestras piernas están relajadas,
Nuestros brazos,
Nuestra espalda,
El abdomen se siente relajado,
Mi postura se mantiene recta y firme.
Inhalo profundo por la fosa nasal izquierda y exhalo por la fosa nasal izquierda.
Nuestro cuerpo comienza a relajarse cada vez más y visualizamos como todo este toma una forma azul.
Hay algo que lo cubre.
Podemos visualizarlo o sentirlo como una onda de energía,
Como una sutil capa azul que cubre todo nuestro cuerpo,
Como si fuera el aura.
Todo nuestro cuerpo se cubre de azul y nos visualizamos dentro de una habitación blanca.
Dentro de esta habitación blanca podemos experimentar y observarnos cómo nos sentimos aquí,
Cómo te sientes al estar en esta habitación.
A medida que vayas observándote van a ir llegando pensamientos,
Recuerdos,
Experiencias de todas las situaciones y experiencias que has vivido a lo largo de estos años que te han ido acumulando peso encima,
Ya sea algún enfrentamiento,
Algún juicio,
Alguna falta de perdón,
Algún resentimiento,
Alguna herida en la infancia.
Todas estas situaciones que inevitablemente vamos acumulando en nuestro ser y que a lo largo del tiempo representan un gran peso que sentimos encima nuestro y que provoca que nos sintamos depresivos,
Ansiosos,
Molestos,
Frustrados,
Angustiados.
Estos pensamientos se pueden manifestar frente a nosotros de diferentes maneras.
Podemos ver recuerdos,
Personas,
Situaciones,
Todo lo que lleve cargando en mí.
Ahora puedo reconocerlo completamente.
Si me siento herido,
Traicionado,
Abandonado,
Juzgado,
Humillado,
Todo esto lo podré identificar con claridad.
La herida de abandono,
La herida de humillación,
La herida de injusticia,
La herida de rechazo.
Todas puedo identificarlas frente de mí,
Reconocerlas,
Que hoy he elegido ya no ocultarlas,
Ya no negarlas,
Porque eso realmente no me ha hecho sentir bien,
Al contrario,
Ha provocado que guarde un gran peso encima,
Pero hoy estoy dispuesto a reconocerlas,
A enfrentarlas y observarlas frente a mí.
Vamos a respirar profundamente una vez más,
Inhalamos por la nariz profundamente y exhalamos suavemente por la boca.
Todas estas heridas se representan en este momento en forma de cadenas alrededor de mi cuerpo.
Posiblemente ya venías sintiendo esta pesadez en mi cuerpo.
Puede ser que sienta una pesadez en el cuello,
En los brazos,
En la espalda,
En la cintura,
En la cadera,
En los pies.
Esta pesadez particular,
Que ahora puedo experimentar en diferentes partes de mi cuerpo,
Representa todas las heridas que ahora se manifiestan en forma de cadenas que rodean todo mi cuerpo.
¿Cómo son?
¿Qué tan grandes son?
¿Qué tan oxidadas y antiguas son?
Las voy a observar,
Las voy a experimentar para de esta manera ser más consciente de lo que llego encima y que hoy reconozco que ya no deseo en mi vida.
Por ello es importante enfrentarlo.
Una vez más inhalo profundo y exhalo suavemente.
Experimentando esta pesadez en mi cuerpo,
Ya sea en mi espalda,
En la cintura,
En la cadera,
En los brazos,
En las piernas,
En los pies,
¿dónde se representa este dolor?
Ahora soy consciente,
Lo puedo experimentar,
Lo que por mucho tiempo traté de ocultar,
Ahora se ha revelado,
Ahora puedo reconocerlo.
En este momento pedimos la bendición de Dios para que nos acompañe en esta liberación.
Invocamos de igual manera la presencia de Miguel Arcángel para que nos ayude con su espada a cortar estas cadenas que nos han aprisionado por tanto tiempo,
Que han envuelto nuestra vida en caos,
En depresión,
En tristeza,
En angustia,
En deudas,
En conflictos.
Miguel Arcángel a través de su espada rompe estas cadenas liberándonos completamente.
Una a una la va rompiendo,
Liberándonos.
Podemos experimentar cómo nuestro cuello se siente más ligero,
Cómo nuestros brazos de igual manera se sienten más ligeros,
Nuestras piernas,
La espalda y la cadera,
La cintura se siente más ligera,
Como si un gran peso de enzima hubiera salido de nuestro cuerpo,
Se hubiera liberado.
Estas cadenas caen en el suelo,
Desintegrándose completamente en una luz azul brillante que la envuelve y la deshace completamente.
Ahí solo quedó la huella de la bendición de Dios.
Dios ha llegado a nosotros para que podamos reconocer cuál es su voluntad y de esta manera nosotros poder aceptar completamente la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios es que su hijo sea feliz y yo soy su hijo.
Eso nos repetimos en este momento.
La voluntad de Dios es que su hijo sea feliz y yo soy su hijo.
Acepto la voluntad de Dios para mí y para su hijo.
Hoy has experimentado esta liberación.
La voluntad de Dios se ha hecho uña contigo.
Dios desea tu felicidad y hoy has estado dispuesto a entregar todo lo que no es la voluntad de Dios.
Es una ilusión que hemos inventado.
Solo el amor es la voluntad de Dios y hoy hoy has logrado experimentar la paz de Dios,
La voluntad de Dios para su hijo y tú eres su hijo.
Respira profundo y exhala suavemente gira tu cuello.
Siente esa calma,
Esa ligereza.
Siente la ligereza en tus brazos,
En tus piernas,
En tus pies.
Todo tu cuerpo se siente relajado y liberado.
Es como si te quitaras diez kilos de encima.
Es maravilloso.
Tu visión de igual manera se ha transformado.
Ahora puedes ver la vida con mayor intensidad,
Con mayor luz.
Porque has reconocido cuál es la voluntad de Dios para su hijo y de igual manera has reconocido que tú eres su hijo.
Siéntete feliz por ello.
Cuando te sientas preparado o preparada,
Abre los ojos y experimenta felizmente esta nueva realidad para ti.
Mi nombre es José Antonio River y agradezco que hayas estado en esta meditación,
Que compartimos juntos bendiciones para ti.
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