
Sanación Madre - Hija
Sananción Madre e Hija un dialogo interno Querida Alma, ¡ten paciencia, y sobre todo mucho Amor! Tienes mucho aprendizaje en esta relación y en este proceso de Sanación, tal vez lleve tiempo, pero el anhelo de tu corazón acabará por cumplirse. Vamos hablarle desde nuestro corazón al suyo.
Transcripción
Vamos a visualizar un rayo dorado.
Este rayo toca la punta de los dedos de nuestros pies.
Sentimos cómo penetra fuertemente y los va iluminando,
Cómo los va recorriendo,
Iluminando los tendones,
Articulaciones y huesos,
Cómo va alejando el cansancio del camino y trayendo la calma,
La paz y la tranquilidad.
Sentimos ahora cómo este rayo que ilumina a su paso e irradia tan hermosa luz llega ahora a los tobillos,
Penetrando profundamente hasta las células.
Va saneando el malestar,
La incomodidad,
Atrayendo esa calma,
Esa tranquilidad,
El bienestar.
Un rayo que simboliza el despertar,
El comienzo,
El inicio.
Va recorriendo ahora las piernas lentamente,
Iluminando a su paso cada célula,
Cada tendón,
Cada articulación,
Los huesos.
Al llegar a las rodillas se detiene para darle fuerza y vigor a esta zona tan castigada.
Sentimos cómo quema el malestar y a la vez todo se inunda de luz dorada que refuerza calma y sana.
Sigue elevándose por las piernas,
Inundando a su paso con esta fuerza y este vigor que la luz dorada nos transporta,
Trayendo la calma,
La tranquilidad,
La relajación y permitiendo que nuestras piernas se encuentren en un estado de sanación.
La luz que todo lo ilumina,
Que todo irradia,
Comienza a ascender ahora por nuestra columna vertebral,
Separando lentamente cada vértebra para oxigenarlo y así de esta forma recuperar la calma,
La tranquilidad y el bienestar.
Sentimos el fuego dorado recorriendo lentamente la espalda,
Elevándose poco a poco,
Trayéndonos calma,
Tranquilidad,
Bienestar.
Desde la espalda este rayo dorado que irradia y ilumina empieza a abrazar los órganos centrales de nuestro cuerpo.
Primero por los del bajo vientre,
Órganos sexuales,
Intestinos,
Riñones,
Vejiga,
Todo es abrazado e iluminado.
Se llena de calma,
De tranquilidad,
De bienestar,
Sanando e iluminando,
Irradiando y sacando fuera aquello que pueda resultar incómodo,
Doloroso,
Trayendo la salud.
Es la hora de la zona del vientre,
El estómago,
El páncreas,
El bazo,
El hígado,
La vesícula,
Todo es abrazado,
Inundado de esta luz dorada que irradia bienestar,
Que irradia calor,
Que nos transporta a una calma y a un bienestar.
Es la zona del pecho,
Corazón,
Pulmón,
Estácla,
Todo se inunda de este rayo dorado,
De esta luz que nos trae tan bienestar,
Tanta calma y tranquilidad.
Baja ahora por los hombros,
Brazos,
Hasta las manos y sentimos la fuerza de este rayo dorado en las palmas de las manos.
Su calor es fuerte pero a la vez nos trae la frescura del comienzo,
Del inicio,
De la salud y el bienestar.
Nuestro cuerpo irradia luz,
Luz dorada.
Se centra ahora este rayo en las cervicales,
Un lugar muy castigado por la cantidad de responsabilidades que recogemos de otros y de nosotros mismos.
Aquí penetra fuertemente en cada célula,
Llevando el inicio y el comienzo del bienestar,
De la calma y la tranquilidad,
De la liberación.
Se eleva por nuestro rostro acariciándolo,
Los pómulos,
Ojos,
Boca,
Nariz,
Todo es iluminado.
Nuestro cuero cabelludo se vuelve dorado y penetra directamente en el mar de pensamientos,
Calmando las aguas,
Iluminándolas.
Somos ahora en este instante un rayo dorado que vaga por el espacio atemporal,
Iluminando a su paso en un punto del universo.
Vamos a imaginar o visualizar la persona que representa a nuestra madre en este instante,
En este momento,
En esta vida.
Pon su imagen delante de ti.
Obsérvala.
Obsérvala desde el corazón,
Como quien observa a un niño o a un desconocido.
Sencillamente,
Obsérvala.
Tal vez sientas que tu madre quiere de ti una serie de cosas que no coinciden con lo que tú quieres para ti y para tu vida.
Tanto si alguna vez te has sentido querida,
Aceptada,
Protegida,
Alimentada y bien recibida por tu madre.
Como si te has sentido rechazada,
Abandonada o criticada.
Tanto como si tu madre hubiese estado presente o como si hubiese estado ausente.
Que haya podido tocarte o no,
Abrazarte o no,
Vivir contigo o no.
Vas a realizar esta sanación para honrar a tu madre de la forma que llegues a conseguir aceptar quién es y quién fue en tu vida.
A veces lo que percibimos como una dificultad es lo que más nos sirve para avanzar.
De algún modo tu madre lo hizo lo mejor que pudo,
Teniendo en cuenta su propio ambiente familiar,
El momento histórico que le quedó que le tocó vivir,
Su sentido maternal o su carencia del mismo,
Su salud,
Su situación económica,
Su estado civil,
Lo que estaba socialmente permitido como mujer en su época o el apoyo que recibió para ser una buena madre.
El apoyo de su esposo,
De la cultura a la que perteneció.
Todo esto está vinculado a lo que estás observando ahora como la persona de tu madre que está delante de ti.
Tal vez tu madre pretenda o pretendió que realizases algo que a ella le fue imposible de realizar y no se da cuenta de que tú no puedes o no quieres hacerlo,
Que eres otra persona diferente a ella con otros anhelos y que tu felicidad no está en lo que ella quiere sino lo que tú misma deseas para ti.
Independientemente de todo lo que observes en este instante,
De esa persona que representa a tu madre y que está delante de ti,
Rinde honor a su fuerza,
A su sabiduría,
A su capacidad de entendimiento y agradece el haber elegido que tú nacieras.
Querida alma,
Ten paciencia y sobre todo mucho amor.
Hay mucho que aprender y el aprendizaje que hoy vamos a tener en la relación entre madre e hija e hija y madre es un proceso de sonación que a lo mejor llevará tiempo pero con el anhelo de tu corazón acabará por cumplirse.
Vamos a mantener un diálogo desde nuestro corazón al suyo,
Un diálogo en primera persona para que este proceso de sanación tenga éxito y culmine con el mayor deseo para las dos almas.
Madre,
Perdóname por fundirme con mis recuerdos y no distinguir que eres un ser espiritual que amorosamente se prestó a la obra de teatro que protagonizamos en la tierra,
Al papel que tú escogiste y al papel que yo escogí.
Perdóname,
Perdóname por haberte de cualquier manera,
Por desconocer que teníamos un pacto,
Por herir tus sentimientos a partir de mis propias percepciones.
Perdóname por cada minuto en el cual creí que todo esto se trataba de ti y no de mí.
Perdóname por nuestra historia juntas,
Por pretender cambiarla,
Por no superarla.
Perdóname,
Perdóname porque no me es fácil saber y sentir quién eres realmente,
Porque a través de ti sólo veo mi niña lastimada,
Porque sólo percibo el dolor.
Perdóname por querer marcharme de tu vida,
Perdóname por haberme ido,
Perdóname por no querer volver a ti,
Perdóname por no honrarte y no amarte lo suficiente.
Me perdono completamente porque yo no tengo manera de saberlo todo,
Porque soy tan inocente como tú.
Me perdono,
Me perdono completamente por mi capacidad latente para lastimar,
Para resentir,
Para dañar,
Para odiar.
Nada de eso ha sido creado conscientemente.
Una fuerza interior,
Una razón,
Una memoria,
Una queja,
Un deseo,
Mi necesidad de escapar el dolor fue lo que me impulsó.
Yo merezco perdonarme completamente y lo hago ahora.
Sin duda alguna te doy gracias porque en un acto de amor consciente o inconsciente me trajiste a la vida,
A este mundo que me ha ofrecido todo para que yo pueda conocerlo.
Gracias por lo vivido,
Por las experiencias juntas,
Por los dolores,
Por las lágrimas,
Por las risas,
Por las ausencias,
Por las heridas abiertas,
Por las palabras bonitas,
Por las calles que no fueron tanto,
Porque todo esto y todo ello me ha forjado como el ser humano que soy.
Te doy gracias porque existes en algún lugar de mi ser,
Porque me escuchas ahora.
Yo te bendigo.
Lo siento por las memorias de dolor que comparto contigo.
Te pido perdón por unir mi camino al tuyo para sanar.
Y te doy las gracias porque estás aquí para mí y te amo por ser quien eres.
También te amo porque estás en mis recuerdos,
Porque es el momento de hacerlo.
Es ahora en este instante.
Estas palabras surgen,
Nacen,
Brotan y florecen en mí cuando el tiempo de mi mente es perfecto y el amor me busca ahora y me encuentra contigo.
Yo elijo estar en paz contigo.
Yo soy esa paz en ti.
Y en mí,
Yo soy paz.
Yo honro mi vida y la tuya tal como fue y tal como es.
Y hago una reverencia ante tu ser,
Ante tu luz,
Que es quien yo soy.
Una explosión de luz dorada sale de mi corazón y se une a la representación de la persona de mi madre.
Fundiéndose en un haz de luz dorada que recorre el universo.
Que bendice a las madres,
A las hijas,
A las hijas y a las madres.
De todos los universos,
De las memorias,
En este abrazo profundo de luz dorada,
Regreso a la aquí y a la ahora,
Poniendo mis manos sobre mi corazón.
Sintiendo el calor de esta sanación y de este instante vivido.
Donde me he perdonado,
Donde me he amado,
Donde he bendecido y agradecido.
La energía vuelve a mis extremidades,
Muevo los pies y las manos y siento la respiración como entra calmada y relajada en mi cuerpo.
Una sonrisa en mi rostro invita a abrir mis ojos a una nueva comprensión de quien soy,
Bendiciendo en amor toda mi realidad.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
