
Meditación de la gratitud
Te acompaño en esta meditación guiada de gratitud. Cultivar la gratitud es un acto poderoso: nos conecta con lo que ya está presente, nos ayuda a anclarnos en el momento, a reconocer la belleza de lo cotidiano y a abrir espacio para la calma, la aceptación y la alegría que habitan en nosotros. La gratitud nos invita a mirar la vida con más suavidad y armonía, creando un refugio interior que nos sostiene en cualquier momento.
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta meditación,
A este espacio de pausa.
La gratitud es una forma de estar en la vida,
Una manera de recordar que incluso en medio de las dificultades algo nos sostiene,
Nos acompaña.
Siempre hay algo que agradecer,
Algo que merece ser reconocido.
La gratitud es una de las emociones más elevadas,
Nos invita a cambiar el foco,
A recordar que siempre hay algo que agradecer,
Algo a lo que podemos volver una y otra vez.
Nos devuelve a lo esencial.
Cuando cultivamos la gratitud ampliamos la mirada y aprendemos a habitar la vida desde un lugar más amoroso y amable.
Te invito a encontrar una postura que te resulte cómoda.
Puedes sentarte en el suelo sobre un cojín dejando que la pelvis descanse y que la columna esté erguida.
Si te resulta más cómodo puedes sentarte en una silla con los pies apoyados en el suelo.
Descansa las manos sobre los muslos.
Toma un tiempo para acomodarte.
Cuando hayas encontrado tu postura puedes cerrar los ojos.
Diva la mirada interna hacia el entrecejo,
La punta de la lengua detrás de los dientes superiores y dibuja una suave sonrisa.
Diva la atención a tu cuerpo,
A las sensaciones en tu cuerpo,
El contacto con aquello que te sostiene,
El suelo,
La silla,
El apoyo.
Suaviza el entrecejo.
Deja que los ojos descansen.
Afloja la mandíbula.
Relaja los hombros,
El pecho,
El vientre.
Con cada respiración el cuerpo,
Desde la cabeza hasta los pies,
Se relaja un poco más.
Observa cómo el aire entra y cómo el aire sale.
Siente el movimiento del abdomen al inhalar y al exhalar,
Cómo se expande y se recoge la caja torácica.
El ligero ascenso y descenso del pecho,
Quizás también un pequeño movimiento en los hombros.
Observa el ritmo natural de tu respiración.
Con cada exhalación permite que el cuerpo se afloje un poco más,
Como si soltaras capas de tensión.
Percibe el simple hecho de estar respirando.
Sin hacer nada para que suceda,
La respiración ocurre.
El cuerpo sabe cómo respirar.
Permite que llegue a ti un gesto interno de agradecimiento.
Puedes agradecer estar aquí,
Viviendo,
Respirando,
La posibilidad de experimentar la vida,
De este cuerpo que te sostiene,
Que respira,
Que te acompaña.
Agradece a este corazón que late,
Que sostiene el pulso de tu vida.
Un corazón que sigue aquí,
Sosteniendo este instante.
Agradece tu camino recorrido,
Todos los aprendizajes que te han traído hasta aquí,
La fortaleza que has cultivado,
Las veces que te has levantado,
Las veces que has continuado.
Permite que toda esta gratitud por tu respiración,
Tu corazón,
Tu vida,
Tu camino,
Se haga sentir en tu cuerpo,
Suavemente,
Como una luz que se expande desde dentro.
Deja que la gratitud se pose ahora en aquello que toque tu corazón hoy,
Tal vez en un gesto recibido,
Un lugar,
Un recuerdo,
Un momento sencillo,
Los rayos de sol que atraviesan la ventana,
Algo que hoy esté disponible para ti.
Observa ahora cómo se siente tu cuerpo cuando respiras esa gratitud,
Cómo se siente el pecho,
El vientre,
El corazón.
Suavemente permite que esa gratitud se expanda,
Que recorra tu cuerpo como una brisa suave,
Impregnando cada espacio,
Cada célula,
Cada respiración.
La gratitud respirándose en ti,
Fluyendo.
Descansa en el silencio por unos instantes más,
Respirando a la gratitud,
Y si la mente comienza a divagar,
Observa ese pensamiento como una nube en el cielo,
Que aparece y pasa,
Agradeciendo también el darte cuenta.
Y con esa misma gratitud por poder elegir,
Vuelve suavemente a llevar la atención a la respiración.
Poco a poco vuelve a llevar la atención a tu cuerpo,
A las sensaciones,
Al espacio que te rodea,
Agradeciendo ese momento que te has dedicado para ti,
Para cuidarte.
Y cuando quieras regresar,
Comienza a mover suavemente tu cuerpo,
Moviendo los dedos de los pies y de las manos.
Tal vez quieras hacer círculos con tus muñecas y tobillos,
Y cuando lo desees,
Puedes abrir los ojos.
Gracias por tu presencia.
Que la gratitud sea un lugar al que siempre puedas volver.
Conoce a tu maestro
5.0 (8)
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