
Aceptación Sesión 3
En esta tercera sesión de aceptación, hablamos de nuestra relación con los demás y de cómo podemos aceptar los errores ajenos. Es sumamente importante entender que todos vamos a cometer errores, nosotros y los demás también. Es necesario saber aceptarlos y trabajar el predón para que esas ofensas no nos hagan un daño prolongado.
Transcripción
Bienvenida y bienvenido a la tercera sesión de aceptación.
En esta sesión vamos a hablar de las relaciones con los demás,
De la aceptación del otro y del perdón.
¿Qué es el perdón?
Al igual que la palabra aceptación o la palabra compasión,
La palabra perdón muchas veces nos chirría porque entendemos mal su significado.
En realidad,
¿qué es el perdón?
Tal y como lo vamos a tratar aquí,
¿no?
El perdón es un trabajo interior profundo que consiste en elegir la paz interior.
Implica soltar el rencor y la ira hacia aquellos que nos han herido y también hacia nosotros mismos.
Este elegir paz en lugar de conflicto es primero una elección y después un proceso,
Es decir,
No se puede forzar.
Va ocurriendo de forma progresiva.
Pero aunque tengamos claro que mantener ira y resentimiento y odio hacia aquella persona,
Incluso deseos de venganza,
Nos hace mucho daño,
A veces nos es difícil aplicar el perdón porque malinterpretamos lo que significa realmente,
¿no?
Hay varios obstáculos que nos impiden trabajar este perdón hacia el otro y hacia nosotros mismos también,
¿no?
Vamos a ver qué obstáculos nos impiden trabajar el perdón.
Veréis,
El perdón nos beneficia a nosotros o a nosotras mismas.
Es un acto de autocompasión en el que dejamos atrás el rencor y el odio para dejar de sufrir por algo que ya sucedió y no podemos cambiar.
Mantener el odio,
La ira y el enojo es ceder nuestro poder a aquella persona o a aquella situación y seguir sufriendo.
El perdón no es reconciliación.
Perdonar es el proceso de soltar la ira y el rencor,
Como hemos dicho,
¿no?
No de excusar a aquella persona o reconciliarse con ella.
Evidentemente que si la reconciliación es posible nos vamos a reconciliar con aquella persona que nos ha herido,
Pero debemos tener clara la diferencia entre perdón y reconciliación.
Perdonar,
Recordad que es ese trabajo interior que nos libera de la ira y de la rabia y por tanto es premisa necesaria para reconciliarse con el otro si se dan las circunstancias adecuadas.
Pero es totalmente posible que uno trabaje el perdón para dejar de sufrir interiormente y que no haya nunca reconciliación con aquella otra persona.
Perdonar no es minimizar ni restar importancia a lo que ha ocurrido.
Si algo está mal,
Está mal.
Recordemos que el perdón es un trabajo interior nuestro que no tiene que ver con esa persona que nos ha herido.
Esa persona no tiene por qué enterarse de ese trabajo interior que nosotros estamos realizando.
Por tanto,
No minimizamos ni restamos importancia a aquello que esa persona nos ha hecho.
El perdón tampoco exige una disculpa.
Como ya hemos comentado,
Es un proceso interior.
Esto ha de quedar muy claro,
Que nada tiene que ver con el otro.
El perdón es un proceso que no se puede forzar.
Podemos cultivarlo,
Pero no forzarlo,
Porque depende de la gravedad de las necesidades sufridas.
Debemos darnos tiempo,
Porque es un proceso lento y con altos y bajos.
No nos debemos forzar ni agobiar.
¿Cuáles son los cuatro pasos para el perdón?
Mirad,
El primero es reconocer que el sufrimiento existe y que es parte de la vida.
A veces nos van a herir y otras veces vamos a ser nosotros los que iramos a los demás.
Todo ello forma parte de la vida y de las relaciones con los demás.
Esto va dentro de la naturaleza humana.
Es decir,
El ser humano,
Todos los seres humanos y todos los seres en realidad que existen,
Buscamos la felicidad y muchas veces en esta búsqueda de la felicidad nos equivocamos y sin darnos cuenta hacemos daño a otros.
El segundo paso es ponernos en la piel del otro.
La psicología conductual ha propuesto esta ecuación para describir por qué se produce la conducta humana.
Veréis,
Por un lado la genética,
Por otro lado la fisiología,
Por otro lado la historia de aprendizaje que hemos aprendido durante nuestra vida y por otro lado la situación que se nos plantea.
Todo esto influye en cómo respondemos.
En realidad,
Visto a través de esta ecuación,
Disponemos de muy poca libertad para actuar en cada situación.
Según la genética,
La biología y las experiencias pasadas de esa persona es bastante predecible su forma de actuar.
De hecho,
Fijaros que muchas veces nos sorprendemos a nosotros o a nosotras mismas respondiendo de la misma manera que creemos errónea a aquella situación,
¿no?
Y es porque realmente nuestra genética,
Nuestra fisiología y nuestra historia de aprendizaje nos marcan mucho la forma en que vamos a responder.
Esto se resume en la frase todos actuamos en cada momento de la mejor manera que sabemos.
Esto no significa que no pongamos límites y nos dejemos pisar por los demás.
De lo que hablamos es de estar mejor,
Soltando la ira y el rencor.
Claro que vamos a poner límites si creemos que aquello no está bien.
Pero recordemos y no olvidemos,
Y es muy importante,
Que el perdón es un trabajo interno del cual el otro no tiene ni por qué enterarse.
Es algo que nosotros trabajamos en nuestro interior para dejar de sufrir.
Todos deseamos ser felices,
Como hemos comentado,
Y en esa búsqueda de la felicidad muchas veces los demás son daños colaterales.
El tercer paso es reflexionar sobre las consecuencias de no perdonar.
Es decir,
Cómo se siente tu cuerpo,
Tu mente,
Tu energía,
Tus pensamientos,
Emociones,
Si permaneces en el estado de no perdonar y de odiar y de incrementar esa ira de continuo.
El cuarto paso es practicar la meditación para cultivar el perdón.
Hoy vamos a hacer una pequeña práctica en la que vamos a cultivar este perdón.
Pero como os he dicho,
No os debéis deforzar,
Porque es un trabajo progresivo y que es lento.
No es de un día para el otro,
Ni con la primera meditación,
Con la primera práctica vamos a conseguir sentir realmente ese perdón por aquello que ha hecho esa persona.
Es algo progresivo y que tenemos que ir trabajando para ir consiguiendo llegar a ese estado de soltar esa ira y ese rencor.
Esta habilidad del perdón,
Al igual que la compasión,
Que la aceptación,
Se puede cultivar con la práctica de la meditación.
Vamos a ver una pequeña práctica.
Os invito ahora a que adoptéis vuestra postura habitual de meditación,
Una postura cómoda y firme,
Y que cerréis los ojos.
Comenzamos.
Puedes hacer tres respiraciones profundas para poco a poco ir soltando planes,
Preocupaciones,
Tensiones,
E ir situándote en este instante.
Te invito ahora a que escojas esa persona o una de las personas que te hayan hecho daño,
Siempre dentro de unos límites.
Es decir,
No escojas una situación de trauma o incluso de maltrato,
Sino una situación leve o moderada para poder empezar a trabajar con ello.
Hay que escoger una persona y una situación con la que nos sintamos capaces de empezar a trabajar esta emoción,
Y no una persona o una situación que nos haya supuesto un trauma muy grande y que nos desborde la emoción de lo grande que es,
Porque estamos empezando.
Por tanto,
Escojamos aquella persona y aquella situación leve o moderada con la que podamos empezar a trabajar.
Si ya tienes a esa persona en mente,
Trae a la memoria aquella situación que te dañó.
Recuerda lo que ocurrió,
Qué hizo aquella persona,
Qué hiciste tú.
Mira si puedes conectar con aquella emoción que sentiste e intenta nombrarla,
Qué emoción fue.
Te dejo unos instantes para que recuerdes lo más vividamente posible aquel hecho y que conectes con esa emoción o emociones que te hizo sentir,
Y que probablemente aún te hace sentir.
Por eso estamos intentando trabajar el perdón.
Ahora te voy a invitar a que hagas una reflexión.
Si analizas las causas de por qué aquella persona te hizo aquel daño,
Seguramente comprobarás que en muchas ocasiones aquella persona ni siquiera fue consciente de aquel daño que te estaba haciendo.
Porque ese hecho que a ti te dañó,
A aquella persona seguramente o probablemente no le produciría malestar.
Lo valora de una manera distinta.
En otras ocasiones,
Quizás aquella persona sí que sabía que lo que estaba haciendo te produciría daño o sufrimiento,
Pero quizás en aquel momento consideró que no tenía otra alternativa,
O si había varias opciones,
Pensó que aquello que hizo era lo mejor.
Quizás también aquel daño que te hizo fue voluntario y consciente,
Pero probablemente en aquel momento aquella persona pensó que aquello era lo lógico que tenía que hacer.
Porque,
Quién sabe,
Quizás nosotros habíamos hecho algo antes que a él o a ella le había dañado,
Y cegados por su propio padecimiento o sufrimiento,
Pues no pudieron ser sensibles al malestar que nos estaban produciendo.
Te invito también a que pienses en la escasa libertad que en realidad todos tenemos a la hora de tomar decisiones,
Como hemos estado comentando.
Están en juego nuestra genética,
Nuestra fisiología y,
Sobre todo,
Nuestra historia de aprendizaje.
Y estamos completamente condicionados por todo esto,
¿no?
Todo esto explica también el daño que nosotros hemos generado en otras ocasiones.
A veces nos generan daño a nosotros y otras veces nosotros o nosotras,
Sin darnos cuenta,
Condicionados por esta fisiología,
Esta genética y nuestro aprendizaje previo,
Ocasionamos sin querer daño a otros.
Como hemos comentado todos,
En esta vida,
Todos los seres perseguimos ser felices y estar libres de sufrimiento.
Y muchas veces en esta búsqueda,
Sin darnos cuenta,
Dañamos a los demás.
Te invito a quedarte unos momentos intentando evocar ese sentimiento de perdón hacia esa persona.
Si no puedes,
Si ahora no eres capaz,
No te preocupes,
No te fuerces,
No pasa nada,
Es muy normal.
Simplemente acepta y puedes decirte mentalmente una frase como,
Por ejemplo,
Ojalá que con el tiempo pueda perdonarte,
Pero ahora el dolor es grande y no soy capaz de ello.
Si por el contrario sientes que ahora estás preparado o preparada para perdonar,
Sin que ello suponga un gran conflicto interno para ti,
Puedes decirte,
Por ejemplo,
Pese a que me has hecho daño en la vida,
De forma consciente o de forma inconsciente,
Te perdono.
Mantente así unos minutos.
Te invito ahora a que dirijas la atención a tu respiración intentando dejar pasar esas sensaciones y pensamientos que ha producido esta práctica.
Quizás puedas ahora felicitarte con afecto y amor por haber sido capaz de realizar esta práctica,
Independientemente de hasta dónde hayas podido llegar.
No importa que hoy no hayas sido capaz de llegar a este perdón,
Ya sabemos que es normal y que es un proceso largo.
De todas formas,
Date las gracias y date afecto por haberte atrevido a trabajar este perdón.
Puedes ahora volver a hacer tres respiraciones profundas y poco a poco,
A tu propio ritmo y sin prisas,
Ir abriendo los ojos.
Conoce a tu maestro
4.5 (8)
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