
Meditacuento: Valle Esmeralda
En un bosque mágico, las hadas del Valle Esmeralda creen ser las mejores en el arte del Alzamiento Lumínico, un deporte donde levantan objetos con su magia. Pero al enfrentarse a otras hadas descubren que el talento sin disciplina no basta. A través de la derrota aprenden el valor del esfuerzo, la constancia y la sana competencia, entendiendo que superarse a sí mismas es la verdadera victoria.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espalda derechita,
Que los hombros estén alejados de las orejas,
El pecho libre y para respirar profundo y que puedas cerrar suavemente tus ojos.
Vamos a hacer un recorrido por todo nuestro cuerpo,
Pero esta vez vamos a imaginar que en nuestra mano tenemos un pincel,
Un pincel especial,
Un pincel que va pintando el cuerpo pero que también lo va relajando por completo.
Un pincel que trae consigo una pintura mágica,
La pintura de la calma y de la relajación.
Y hace que se vayan todos los problemas,
Los miedos,
Las angustias y que solo quede paz dentro de nosotros.
Así que imagina que tú te vas a pintar a ti mismo o a ti misma.
Empiezas por los pies con tu pincel especial.
Recorre cada rincón,
Cada curva,
Cada dedito de los pies y siente como la pintura los va relajando por completo.
Ahora pinta todas las piernas,
Pasa por las rodillas,
Los muslos,
Tus caderas,
Tu vientre.
Todo el abdomen también se va llenando de esa pintura mágica,
Esa pintura que te relaja y te llena de paz.
Sigue con el pincel delineando tu cuerpo por toda la espalda,
La columna vertebral,
El pecho y los hombros y en el centro del pecho tu corazón.
Continúa con tu pincel llenando tu cuerpo de esta pintura mágica por los hombros,
Los brazos,
Los codos.
Pasa por los antebrazos para llegar a las muñecas,
A la palma de la mano,
Al dorso y a cada uno de los deditos de las manos.
Acuérdate de pintar todo muy bien siguiendo cada rincón de tu cuerpo.
Continuamos con el cuello,
La garganta,
La mandíbula,
Los cachetes,
Las fosas nasales y la punta de la nariz,
Los ojos,
Las cejas,
El entrecejo,
La frente,
Las orejas,
El cuero cabelludo,
El cráneo.
Recorre todo tu cuerpo desde los dedos de los pies hasta la cabeza con ese pincel especial que ha llenado tu cuerpo de una pintura mágica que te llena de paz y aleja cualquier preocupación,
Angustia o miedo.
Si hace falta alguna parte del cuerpo es el momento para echarle un poco más de pintura.
Respira profundo sintiendo tu cuerpo en completa calma,
Mantén los ojos cerrados,
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditacuento se llama Valle Esmeralda.
Había una vez un bosque en donde la luz se filtraba entre las hojas y el aire olea néctar de flor.
En este bosque,
En todo su centro,
En su corazón,
Había un pueblo,
Un pueblo de hadas conocido como Valle Esmeralda.
Las alas de estas hadas eran de un verde cristalino muy especial y su magia brillaba como un polvo de estrellas.
Parecían gotas de rocío de lo brillante que eran cada una de estas hadas.
Resulta que desde tiempos muy antiguos las hadas de este valle habían sido las mejores en un arte muy especial,
El alzamiento lumínico,
Que era un deporte mágico en el que las hadas usaban su energía interior para levantar y sostener objetos muy pesados solo con la fuerza de su luz.
Era un espectáculo hermoso,
Troncos suspendidos en el aire,
Piedras flotando suavemente sobre los lagos,
Hojas que danzaban alrededor de las hadas mientras ellas canalizaban su energía y su luz.
Las más sabias decían que el secreto estaba en el equilibrio entre el corazón y el esfuerzo,
Pero las más jóvenes crecieron escuchando solo una parte de la historia.
Somos las mejores del bosque,
Decían orgullosas,
Nadie puede superarnos.
Y así,
Año tras año,
Dejaron de practicar,
Confiadas en su fama,
En que eran las mejores.
Entrenaban poco,
Se reían mucho durante las prácticas y más de una vez usaban su magia solo para hacer girar flores o crear destellos brillantes,
Olvidando que tenían que practicar y entrenar,
Porque el verdadero poder nacía de trabajar constantemente.
Hasta que llegó un día,
Un mensajero llegó volando desde el norte,
Traía un pergamino dorado que anunciaba el gran torneo de alzamiento de los cuatro valles.
Hadas de todos los rincones del bosque competirían para mostrar su dominio en la magia.
Por supuesto que las hadas de Valle Esmeralda se miraron entre sí con una sonrisa confiada.
Será muy fácil,
Decía Lyra,
La más talentosa,
Solo tendremos que ser nosotras mismas.
Entonces las hadas durante días prepararon sus trajes,
Sus peinados,
Sus destellos,
Pero no entrenaron.
Cuando comenzó el torneo,
El aire del claro central vibraba de emoción.
Habían hadas de distintos colores reunidas bajo un sol brillante.
Azules del lago cristal,
Doradas del campo de sol,
Rosada del bosque de brumas.
Cada grupo parecía una constelación viva.
El sonido de las flautas mágicas marcó el inicio.
Las hadas de los pueblos comenzaron a alzar troncos inmensos.
Sostenían su peso con un resplandor firme y sin titubeos.
El aire chispeaba con concentración.
Y entonces llegó el turno de Valle Esmeralda.
Lyra dio un paso al frente muy segura,
Levantó las manos y llamó a solos interiores.
Entonces un rayo verde brotó desde sus palmas y rodeó una gran piedra cubierta de musgo.
Por un instante todo era perfecto.
La roca se alzó,
Pero solo unos centímetros.
El brillo comenzó a temblar.
Lyra sintió que su energía flaqueaba.
Una punzada recorrió sus alas y la roca cayó.
Cayó de golpe.
El lejo retumbó en todo el valle.
Las demás hadas se quedaron mirando e intentaron ayudar,
Pero todas tenían la magia igual.
La magia débil.
Ni siquiera podían levantar una roca pequeña.
Las piedras se les escapaban y los troncos descendían antes de tiempo.
De repente hubo un silencio en el público.
Solo se oía el zumbido leve de los insectos entre los árboles.
Y era tanto el silencio que se alcanzó a sentir el sonido de las lágrimas que empezaban a rodar por la cara de Lyra.
Las hadas de Valle Esmeralda quedaron quietas,
Mirando el suelo.
Nunca antes habían sentido algo así.
Sentían vergüenza porque no estaban preparadas.
Esa noche,
El bosque se llenó de estrellas.
Eran estrellas de celebración.
Todas estaban felices,
Excepto las hadas de Valle Esmeralda,
Quienes regresaron en silencio,
Caminando despacio.
Nos confiamos,
Decía Lyra.
Pensamos que seríamos muy buenas sin practicar.
Pero no es así,
Dijo Ciel,
Otra de las hadas.
Ser buena es solo el punto de llegada,
Porque tienes que practicar para mantenerte ahí durante todo el camino.
Se quedaron muy pensativas esa noche y los días siguientes.
Así que durante las siguientes semanas,
El Valle Esmeralda comenzó a despertarse antes de que saliera el sol.
Sollían respiraciones profundas,
Cantos suaves y el zumbido de la magia naciendo otra vez.
Las hadas empezaron a entrenar con constancia,
Con paciencia.
A veces fallaban,
A veces temblaban,
Pero cada intento las estaba haciendo más fuertes.
Por supuesto que también descansaban.
Aprendieron a respetar la disciplina como una forma de amor propio y de respeto por su deporte.
Cuando volvieron al siguiente año,
Al nuevo torneo,
Sus luces no eran tan deslumbrantes como la de otros pueblos,
Pero eran firmes,
Estables y llenas de propósito.
Esta vez no levantaron solo piedras.
Levantaron con orgullo su humildad y su magia volvió clara como el agua que corre por los ríos.
No ganaron en el primer lugar,
Pero algo cambió entre todas.
Entendieron que la competencia no era su enemiga,
Era una aliada que las impulsaba a seguir creciendo,
A no olvidarse de entrenar y aprender de todos los demás.
Entonces,
Desde ese día,
El Valle Esmeralda repite una frase,
Competir no es vencer a otros,
Es aprender cuándo podemos mejorar nosotros,
Cuándo damos lo mejor de sí.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Espero que te haya gustado tanto como a mí y que recuerdes siempre a estas hadas cuando te enfrentes a una situación o quizás a un deporte o algo en lo que quieres mejorar.
La práctica y la disciplina siempre sacarán de nosotros lo mejor y en la competencia podemos encontrar posibilidades de aprendizaje,
De hacer amigos,
Pero también de volvernos mejores en eso que tanto nos gusta.
Yo espero que hoy descanses profundamente y que te vayas a dormir pensando en estas hadas que mejoraron día con día.
Y por supuesto,
Te deseo que tengas dulces sueños.
Conoce a tu maestro
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