
Cuento con reflexion p´ adultos: El campesino y el clima
by Alan Hecker
Un campesino, al controlar el clima para mejorar sus cosechas, descubre que los desafíos son esenciales para el crecimiento. Los alumnos aprenderán que los obstáculos en la vida no son enemigos a evitar, sino oportunidades que nos fortalecen y nos preparan para mayores logros. Música Free copyright de Kevin Mac Leod
Transcripción
Hola,
Bienvenidos al Quinto Encuentro.
Yo soy Alan y el cuento de hoy se llama El Campesino y el Clima.
Hace mucho tiempo,
En una pequeña aldea rodeada de campos fértiles,
Vivió un anciano campesino llamado Mateo.
Durante toda su vida,
Mateo había trabajado arduamente en la tierra,
Sembrando y cosechando trigo para alimentar a su familia y a su comunidad.
Sin embargo,
Los años de cosecha no siempre eran buenos.
Había temporadas en las que las tormentas arruinaban el trabajo de meses,
Y otros años en los que la sequía se llevaba todo lo que con tanto esfuerzo había cultivado.
El campesino estaba agotado de enfrentar tantos obstáculos.
Un día,
Frustrado después de perder otra cosecha debido a una fuerte tormenta,
Mateo decidió hacer algo drástico.
Subió a lo alto de una colina y habló con Dios.
Dios,
Tengo una petición para ti.
No puedo seguir así,
Perdiendo mis cosechas por el mal tiempo.
Con todo respeto,
Creo que yo,
Que soy campesino,
Sé mejor que nadie lo que necesita la tierra.
Déjame a mí controlar el clima durante un año y te demostraré que puedo hacer crecer el mejor trigo que jamás hayas visto.
Con mi plan,
La gente no pasará hambre nunca más.
Dios,
Con infinita paciencia y comprensión,
Respondió.
Muy bien,
Mateo.
Durante un año entero tendrás el control del clima.
Tú decidirás cuándo llueve y cuándo sale el sol.
Mateo se marchó contento,
Pensando en cómo haría prosperar sus cultivos.
A lo largo del año pidió sol cuando lo necesitaba y lluvia cuando lo consideraba oportuno.
Nunca dejó que tormentas ni granizo cayeran sobre sus tierras,
Ni permitió que la sequía azotara sus campos.
Todo parecía perfecto,
El trabajo era fácil y las plantas crecían altas y frondosas.
Al finalizar el año,
Con la cosecha lista para ser recogida,
Mateo se dirigió de nuevo a la colina para hablar con Dios.
Mira,
Dios,
Dijo el campesino mostrando con orgullo sus vastos campos de trigo.
Nunca he visto el trigo crecer tan alto ni tan abundante.
Estoy seguro de que ésta será la mejor cosecha de mi vida.
Dios,
Con una sonrisa tranquila,
Le contestó.
Es verdad,
Mateo,
El trigo ha crecido mucho,
Pero ¿has revisado los granos?
Curioso,
Mateo tomó un manojo de trigo y partió uno de los granos.
Para su sorpresa,
El grano estaba vacío,
Sin sustancia alguna.
¿Cómo puede ser?
Preguntó desconcertado.
¿Por qué están vacíos los granos?
Dios lo miró con serenidad y le explicó.
¿Has dado al trigo lo que creías que necesitaba?
Sol,
Lluvia y un clima siempre favorable,
Pero sin los desafíos.
Sin el viento fuerte,
Las tormentas o las sequías,
El trigo no ha tenido que luchar para fortalecerse.
Creció alto,
Pero débil y sin sustancia.
Para que algo crezca con fuerza,
Necesita enfrentar dificultades.
Es en los desafíos que encontramos nuestro verdadero potencial.
Este cuento nos invita a reflexionar profundamente sobre cómo vemos los desafíos en la vida.
Muchas veces,
Como el campesino Mateo,
Deseamos que todo sea fácil,
Que el camino esté despejado y que los obstáculos desaparezcan.
¿Cierto?
Nos gustaría tener el control total sobre nuestras circunstancias para evitar cualquier dificultad.
Sin embargo,
Lo que el campesino aprendió es algo que también podemos aplicar a nuestras propias vidas.
Y es que,
A través de los desafíos,
Es cuando crecemos,
Cuando todo es demasiado fácil,
Cuando no enfrentamos problemas ni dificultades,
No desarrollamos la fuerza interior necesaria para afrontar la vida con resiliencia.
Al igual que el trigo que creció alto pero vacío,
Nosotros también podemos aparentar estar bien por fuera,
Pero sin la sustancia que nos da enfrentar y superar los retos.
Nuestro crecimiento termina siendo incompleto.
Cada obstáculo que enfrentamos,
Ya sea una dificultad en el trabajo,
Un conflicto personal o un reto emocional,
Es una oportunidad para fortalecer nuestras raíces.
Nos permite aprender lecciones que no podríamos obtener en tiempos de calma.
Los desafíos nos enseñan sobre la paciencia,
La compasión y la capacidad de adaptarnos y superar las adversidades.
En lugar de temerlos,
Podemos aprender a ver los obstáculos como maestros que nos muestran cómo avanzar con más fuerza y sabiduría.
La clave no está en eliminar los desafíos,
Sino en cambiar nuestra perspectiva sobre ellos.
En lugar de verlos como impedimentos,
Podemos empezar a verlos como oportunidades de crecimiento.
Como el trigo que necesita tormentas para fortalecerse,
Nosotros también necesitamos esos momentos difíciles para desarrollar nuestro carácter y nuestra capacidad de enfrentar la vida con valentía y confianza.
Te invito a tomar un cuaderno y dedicar unos minutos cada día para reflexionar sobre los desafíos que estás enfrentando en este momento.
Escribí cómo te hacen sentir,
Qué pensamientos surgen y cómo te estás enfrentando a ellos.
Luego pregúntate qué puedo aprender de esta situación,
Cómo puedo crecer a partir de este reto.
Por otro lado,
Te invito a encontrar un espacio tranquilo donde puedas sentarte,
Cerrar los ojos,
Respirar profundamente y visualizar una planta que crece fuerte en medio de una tormenta,
La tormenta perfecta.
Imagina cómo sus raíces se hacen más profundas con cada desafío que enfrenta.
Luego lleva esa imagen a ti mismo,
A ti misma,
Visualizándote como esa planta,
Fortalecida por cada dificultad.
Este ejercicio te va a ayudar a ver a tus desafíos como parte de tu proceso de crecimiento.
Por otro lado,
Durante una semana te propongo que cada vez que enfrentes un desafío o una situación difícil,
Anota algo positivo que puedas sacar de esa experiencia.
Puede ser algo que hayas aprendido,
O una habilidad que desarrollaste,
O una mayor comprensión de ti mismo,
De ti misma.
Al enfocarte en lo positivo,
Vas a estar entrenando tu mente para ver los desafíos desde una perspectiva de crecimiento.
Y por último,
Practicar la aceptación.
Dedica un momento cada día a practicar esto,
La aceptación consciente.
Esto no significa resignarse,
Es lo opuesto,
Sino aceptar que los desafíos forman parte de la vida.
Cerrás los ojos y repetís internamente,
Acepto este momento tal como es,
Acepto los desafíos como oportunidades para crecer.
Al hacer esto,
Comenzás a cambiar tu relación con las dificultades y a enfrentarlas con mayor serenidad.
Y escucha bien esta última parte,
Cuando dijimos que no resignamos,
Sino que vamos a enfrentarlas con mayor serenidad.
Nos escuchamos en el próximo cuento.
Chau chau.
Conoce a tu maestro
4.7 (19)
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