
Estás Siendo Lo Mejor Que Puedes HOY!
La comparación es un ejercicio natural que viene de la mano de la observación. Nos comparamos con otros y con nosotros mismos de manera permanente, y gracias a ello sacamos conclusiones que, por momentos pueden resultar perjudiciales para nuestra propia estima. En este audio haremos un ejercicio de auto compasión para aceptar que cada día somos una versión de nosotros VALIDA y correcta, que puede no ser la que quisiéramos ser, y que es, en efecto la mejor que podemos ser HOY.
Transcripción
Hola,
Mi nombre es Cristina Mejía y te abrazo de corazón y mente.
Agradezco que hayas elegido este audio para acompañar tu práctica del día de hoy.
Y honro que hayas permitido detenerte un momento para darte un espacio en el cual puedas percibir quién estás siendo aquí y ahora.
Antes de comenzar,
Quiero hacerte una invitación para que sueltes no solamente las cosas materiales que tengas en las manos,
Sino las ideas,
Pensamientos,
Preocupaciones,
Tareas pendientes y te permitas respirar con tranquilidad.
Para ello,
Propongo que hagamos unas tres respiraciones de manera consciente y luego volvamos al curso natural y automático de la respiración sin perder la presencia,
Sin perder la conciencia de que estamos respirando,
De que estamos oxigenando nuestro cuerpo para permitir que fluya toda la energía y el oxígeno que corre por nuestras venas.
Así que propondré que hagamos inhalaciones en cuatro tiempos y exhalaciones profundas e intensas en seis.
Recuerda que mi voz es solamente una guía,
Pero que nadie mejor que tú conoce las necesidades de tu cuerpo.
Comencemos entonces.
Inhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Retengo y exhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Cinco y seis.
Otra vez,
Inhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Retengo y exhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Cinco y seis.
Por última vez,
Inhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Retengo y exhalo en uno,
Dos,
Tres,
Cuatro,
Cinco y seis.
Con esta última exhalación voy a sentir como mi cuerpo se va distensionando,
Se va dejando caer en la superficie que me sostiene y doy paso a la liviandad de la vida para que me evite.
Si no he cerrado los ojos,
Es el momento perfecto para hacerlo.
Si ya los tengo cerrados,
Voy a intentar visualizar el espacio en el que estoy y lentamente haré el ejercicio de ir extrayendo todos los elementos que me rodean al punto de permitirme ver una imagen del espacio vacío.
Donde solamente estoy yo,
Mi cuerpo.
Y ahí,
Sentada,
Tumbada,
De pie,
Voy a percibir como hay una luz blanca que entra por mis extremidades.
Y con su paso,
Va dejando un cierto frío que no es incómodo y que relaja uno a uno los músculos de mi cuerpo.
Voy sintiendo como cualquier tensión puede desaparecer,
Cualquier dolor se hace uno conmigo.
Cualquier incomodidad busca su lugar y su momento para difuminarse.
Y si es necesario,
Ajusto mi cuerpo de tal manera que pueda adoptar una posición cómoda en la que pueda permanecer por un momento.
Autorizándome el movimiento cuando sea necesario y procurando el estado de quietud.
Observo como llegan ideas a mi cabeza y a pesar de que estoy poniendo la atención en la voz que me guía,
Es posible y natural que vengan pensamientos.
La diferencia en este momento es que elijo no quedarme en ellos y simplemente observo como viajan,
Como nubes en el firmamento.
Vuelvo a ser consciente de la luz que me atraviesa y veo como esta luz va llenando poco a poco cada una de las células que me conforman.
Ocupan un lugar en mi ser que me hace convertirme en un centro de luz.
Un centro de luz titilante porque no es permanente,
Es una luz que se enciende y se apaga,
Tampoco tiene un ritmo estático,
Baila.
Una luz que crece y se expande y a veces siente la necesidad de retraerse,
De hacerse pequeño.
Una luz que es posible gracias a que está la oscuridad y una luz que cuando se comparte,
Por el contrario,
Antes de reducir su tamaño,
Se expande.
Y es que eso es lo que somos,
Somos seres en constante cambio,
Variantes,
Vulnerables y efímeros si se quieren.
Hoy te pido el favor de que te permitas aceptar que estás dando lo mejor de ti.
Estás dando el 100% del porciento que tengas para dar.
No todos los días tenemos la misma capacidad y sí el compromiso de entregar lo que tenemos.
Está bien permitirnos,
Aceptarnos y abrazarnos aun cuando sabemos que no estamos en nuestro totalidad.
Está bien aplaudirnos si fuimos capaces de levantarnos,
Quizá no igual que ayer,
Quizá no igual que el mejor de nuestros días,
Pero levantarnos.
La compasión empieza por nosotros mismos.
La compasión empieza por aceptar y aceptarnos.
La empatía con el otro o la otra no es posible si rechazamos quienes estamos siendo,
Y curiosamente a veces parecerá más fácil aceptar al otro que a nosotros,
Pero no es por ahí.
Cuando te sientas mal,
Porque crees que no lo estás haciendo bien,
Piensa en esa persona que tanto quieres y háblate como le hablarías a ella en ese momento.
Dite a ti mismo lo que le dirías a esa persona en ese momento.
¿Le reprocharías que no sea capaz de dar su 100%?
¿O por el contrario le animarías a que ese porciento que está entregando sea su mejor porciento para entregar?
Recordemos que nuestro cuerpo es aliado fundamental e incondicional para escucharnos.
Recordemos que se manifiesta a través de síntomas para que atendamos lo que necesitamos atender,
Sin esperar a que lo importante se vuelva urgente.
Hoy está haciendo lo mejor que puede ser.
Quizá mañana puedas más o puedas menos,
Pero lo harás.
Hoy está haciendo lo mejor que puede ser.
Mírate con amor.
Mírate con compasión.
Este es tu mejor momento para detenerte,
Mirarte,
Abrazarte y volver a intentar.
No vas tarde,
Estás a tiempo.
No estás incumpliendo,
Te estás entendiendo.
Es momento de que abras los brazos para recibir amor,
Empezando por el tuyo.
Lo estás haciendo lo mejor que puedes.
Date cuenta de todas las sensaciones que en este momento aparecen en tu cuerpo.
Placenteras o displacenteras están aquí para decirte algo.
Date cuenta de la luz que eres y que tienes.
Ahí estás,
No sé ahí.
Eres tú.
Eres la misma persona que pudo lograr lo que pensó que no sería capaz.
Eres la misma persona que ese día aplaudieron.
Eres la misma persona a la que esa alma perdida quiso agradecer cuando la abrazaste.
Reconócete hoy,
Porque el brillo no se ha ido,
Está ahí.
Sigue siendo tú.
La compasión hacia afuera no es posible si no hay compasión en ti para ti misma.
Así que abrázate.
Entrégate a ti todo lo que estás intentando entregar afuera.
Estás haciendo lo mejor que puedes hoy,
Que ya es mucho.
Date cuenta cómo es posible esa luz,
Sólo porque tú estás.
Nada tienes que hacer.
Ya con que estés es suficiente.
Deja que caigan los hombros,
Deja que caigan las manos.
No te tienes que sostener,
Hay una superficie que ya lo hace.
Hay una red de apoyo,
Hay una familia.
Hoy puedes,
No puedes.
Y mañana será otro día.
Percibe tu cuerpo y empieza a darte cuenta.
Estás en un espacio rodeado por elementos.
Siente la temperatura que te rodea.
Percibe los sonidos que te acompañan.
Nota cómo tu cuerpo te ocupa un espacio en ese lugar.
Estás aquí y ahora.
Es el mejor momento para ser.
Así que abrázate.
Toma una respiración profunda.
Y con la exhalación,
Agradece la hora.
Mi nombre es Cristina.
Ha sido un honor acompañarte en la práctica del día de hoy.
Te abrazo de corazón y mente y hasta un nuevo momento.
Gracias.
Conoce a tu maestro
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
