
Soltar el día y rendirse al descanso
Te comparto una meditación para cerrar el día... Si te cuesta soltar , descansar, dormir... Seguramente esta meditación te ayude a dejar de lado tú día, para poder enfocarte en la suavidad , en soltar tensión, experiencias del día e ir adentrándote en ese espacio de descanso...
Transcripción
Hola,
Mi nombre es Gisela,
Y hoy vengo a compartirte una meditación para cerrar el día y entregarte al descanso.
Toma un momento para acomodarte,
Y permite que tu cuerpo encuentre esa posición en la que pueda entregarse completamente al descanso.
Si estás recostada,
Siente como toda tu espalda y todo tu cuerpo poco a poco empiezan a soltarse,
Empiezan a entregarse.
En este momento no hay nada que hacer,
Nada que lograr,
Solo estar aquí.
Lleva ahora tu atención a tu respiración,
Inhala profundo y exhala lentamente dejando que el aire salga sin prisa.
Otra vez inhala profundo,
Exhala y afloja y deja que cada respiración sea un suave vaivén como las olas que llegan y se van de la orilla.
Permite que el aire acaricie tu interior,
Siente como al inhalar tu pecho se expande y como al exhalar todo tu cuerpo se entrega un poco más.
Imagina que con cada exhalación sueltas el día,
Sueltas todo lo vivido,
Lo pensado,
Lo sentido,
Déjalo ir sin esfuerzo como hojas que el viento se lleva suavemente.
Lleva tu atención ahora a tu cuerpo y siente tu rostro,
Relaja la frente,
Los ojos,
La mandíbula,
Permite que el entrecejo se ablande como si una brisa cálida lo acariciara.
Siente tus hombros,
Imagina que se derriten soltando el peso que cargaron durante el día,
Deja que la respiración llegue hasta ellos y con cada exhalación se vuelvan más livianos.
Siente tus brazos,
Tus manos,
Agradece todo lo que hicieron hoy,
Lo que tocaron,
Lo que crearon,
Lo que sostuvieron y ahora permitiles descansar.
Lleva tu atención al pecho,
Siente el ritmo de tu corazón constante,
Paciente,
Amoroso y deja que ese ritmo marque el compás de tu descanso.
Siente tu abdomen moverse con la respiración,
Se expande y se contrae y deja que ese movimiento te arrope desde dentro.
Y ahora lleva la atención a tus piernas,
Siente el peso amable de tus muslos,
Tus rodillas,
Tus pantorrillas,
Tus pies,
Todo tu cuerpo descansa,
Todo tu cuerpo se relaja.
Imagina ahora que sobre ti desciende una luz suave y dorada,
Una luz tibia como el último rayo del sol al atardecer.
Esa luz toca tu cabeza,
Baja por tu cuello,
Por tus hombros y sigue hacia tus brazos,
Tus manos,
Luego hacia tu pecho,
Tu abdomen,
Tus caderas hasta llegar a tus piernas.
A tus pies,
Esa luz te envuelve por completo,
Siente su calidez,
Siente como te cubre con ternura,
Como una manta hecha de amor.
Esa luz no solo te relaja,
También te limpia,
Se lleva cualquier tensión,
Cualquier preocupación,
Cualquier pensamiento que aún intente quedarse.
Y deja que todo se disuelva en esa luz,
Que tu mente se vuelva más y más silenciosa,
Más y más tranquila,
Como un lago en calma al caer la noche.
Y ahora desde ese silencio,
Deja que surja un sentimiento de gratitud,
Gratitud por este día que termina,
Por cada momento vivido,
Incluso por los pequeños detalles que tal vez pasaron desapercibidos.
Agradece a tu cuerpo que te acompañó,
Agradece a tu respiración que te sostuvo,
Agradece a tu corazón que siguió latiendo sin pedir nada a cambio.
Y si hubo momentos difíciles,
Simplemente observalos,
Imagina que los colocas dentro de un pequeño barquito de papel y lo dejas ir flotando en un río de luz.
Observalo,
Míralo alejarse,
Se va despacio llevándose con él cualquier carga,
Cualquier pendiente,
Cualquier emoción que no necesites llevar a tu descanso.
Solo se queda lo esencial,
Solo queda lo que te nutre.
Y ahora imagina que ese río se eleva suavemente hacia el cielo nocturno,
Y allí te espera una nube blanca y luminosa.
Esa nube te reconoce,
Te invita,
Te acoge,
Y subes a ella sin esfuerzo,
La sientes tibia,
Esponjosa,
Amorosa.
Te recuestas con ternura y empieza a moverse lentamente flotando en el silencio del cielo.
Siente como la nube te arropa,
Te arropa con suavidad,
Te envuelve,
Te sostiene,
Te mece con dulzura como si la noche misma te abrazara.
El cielo se abre lleno de estrellas,
El aire es cálido y dulce,
Y tú simplemente descansas en completa calma,
En completa armonía y ligereza.
Permite que el ritmo de tu respiración se funda con el movimiento de la nube,
Inhala,
Exhala,
Y con cada respiración te sientes más liviana,
Más en calma,
Más dispuesta a entregarte al descanso.
Siente la noche abrazándote,
El silencio llenándote de paz,
Tu cuerpo entregándose,
Confiando,
Soltando.
Y respira una vez más,
Profundamente,
Y al exhalar,
Imagina que te deslizas suavemente hacia el sueño,
Como si entraras en un espacio de luz y de calma,
Donde todo es ternura.
Permitite descansar,
Tu cuerpo sabe cómo hacerlo,
Tu mente puede ahora rendirse,
Tu alma se aquieta,
Se recoge,
Se abraza a sí misma.
Y mientras te vas quedando dormida,
Siente que te envuelve una presencia amorosa,
Es la vida misma que te sostiene,
Es la respiración del universo que respira contigo.
Y en ese suspiro compartido,
Todo está bien,
Descansa,
Que esta noche te arrope la calma,
Que tus sueños sean claros,
Ligeros y llenos de amor,
Y que al despertar,
Sientas que has vuelto a ti.
Que descanses.
Conoce a tu maestro
4.8 (77)
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