
Calma Tu Mente, Reduce El Estrés Y Escuchar Tu Voz Interior
Esta práctica está pensada para ayudarte a calmar la mente, reducir el estrés y la ansiedad y soltar poco a poco la tensión mental. A través de la respiración, la observación de los pensamientos y la atención consciente, aprenderás a crear un espacio de calma interior sin necesidad de poner la mente en blanco. Muchas veces nuestra mente se llena de dudas, preocupaciones y pensamientos que nos hacen cuestionarnos si somos capaces de conseguir aquello que realmente deseamos. En esta meditación aprenderás a observar esos pensamientos sin dejarte arrastrar por ellos y a recuperar poco a poco la tranquilidad. Cuando la mente comienza a calmarse, podemos empezar a conectar con nuestro silencio interior y escuchar nuestra voz interior, esa parte de nosotros que sabe qué necesitamos y nos invita a avanzar hacia aquello que realmente deseamos. Musica Chris Collins
Transcripción
Meditación para calmar la mente,
Reducir el estrés.
Y escuchar tu voz interior.
Esta práctica está pensada para ayudarte a detener por unos minutos el ritmo de tu mente.
Soltar tensión,
Y recuperar la calma.
Quizás ha llegado hasta aquí porque llevas demasiado tiempo pensando.
Pensando en lo que pasó.
En lo que podría pasar.
En lo que deberías hacer.
En lo que puede salir mal.
Quizás incluso tienes un sueño.
Un deseo.
Algo que realmente quieres conseguir,
Pero tu propia mente comienza a llenarte de dudas.
¿Y si vuelves a fallar?
¿Estás realmente preparada o preparado?
¿De verdad crees que puedes conseguirlo?
Si nadie de tu alrededor lo ha conseguido.
¿Por qué tú vas a poder?
¿De qué sirve soñar si después la caída puede ser todavía más grande?
Poco a poco,
Sus pensamientos generan miedo,
Inseguridad,
Estrés.
Y terminamos creyendo que somos nosotros quienes estamos decidiendo.
Pero muchas veces no es así.
Es nuestra mente intentando protegernos de aquello que todavía no conoce.
Yo también he estado ahí.
Sé lo que significa querer avanzar y sentir como tu propia mente encuentra mil razones para no hacerlo.
Por eso hoy no vamos a luchar contra la mente.
No vamos a intentar dejarla en blanco.
Vamos a aprender.
A calmarla.
Porque cuando la mente se calma Algo maravilloso comienza a suceder.
Empiezas a escuchar.
Y detrás del ruido mental existe una voz mucho más silenciosa.
Una voz que no grita.
Una voz que no te asusta.
Una voz.
Que te recuerda quién eres.
Tu voz interior.
Así que durante estos minutos no tienes que conseguir nada.
No tienes que demostrar nada.
Solamente estar aquí.
Respirar.
Y permitirte descansar.
Comenzamos Busca una posición cómoda.
Puedes sentarte o tumbarte.
Lo importante es que sientas que tu columna está abierta.
Recta.
Sin ninguna presión ni molestia.
Permite que tu cuerpo encuentre una postura.
En la que pueda relajarse.
Cierra suavemente los ojos.
Lleva tu atención a la respiración.
No necesitas modificarla.
Simplemente observa cómo entra el aire.
Y como sale.
¡Acompáñame!
Inhalas,
Sintiendo como tu abdomen se va hinchando contando uno mentalmente.
Exhalas,
Contando dos mentalmente,
Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Inhalas contando tres sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhalas contando cuatro,
Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Y te relajas.
Relajarte es hacer un par de respiraciones a tu propio ritmo.
Nuevamente inhalas sintiendo como tu abdomen se va hinchando contando 1 Exhalas contando dos,
Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Inhalas contando tres,
Sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhalas contando cuatro,
Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Y te relajas.
Nuevamente,
Inhala sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhala sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Inhala sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhala sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Y te relajas.
Permite que tu cuerpo suelte un poco de tensión.
Como si por unos instantes no tuvieras que cargar con nada.
Nada que resolver.
Nada que demostrar.
Nada que conseguir.
Ahora,
Solamente estás aquí.
Nuevamente,
Inhala sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhala sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Inhala sintiendo como tu abdomen se va hinchando.
Exhala,
Sintiendo como tu abdomen se va deshinchando.
Y te relajas.
Ahora lleva tu atención a tu rostro.
Relaja la frente.
Afloja el espacio entre tus cejas.
Relaja los ojos.
Las mejillas.
La mandíbula.
Deja caer suavemente los hombros.
Siente como tus brazos se vuelven más pesados.
Tus manos descansan.
Tu abdomen se relaja.
Tus piernas descansan.
Y con cada exhalación dejas ir un poco más de tensión.
Respira.
Y permite que tu cuerpo comprenda.
Que ahora mismo estás a salvo.
Ahora quiero que observes tu mente.
Sin intentar cambiarla.
Quizás aparecen pensamientos.
Quizás aparecen preocupaciones.
Quizás aparece esa voz que te dice.
No vas a poder.
Es demasiado difícil.
No estás preparada.
No estás preparado.
Ya lo intentasteis antes.
Y si vuelves a equivocarte… si aparece alguno de estos pensamientos.
O cualquier otro,
No luches contra él.
Simplemente obsérvalo.
Es como si estuviera sentada,
Sentado frente a una pantalla.
Viendo pasar imágenes.
Un pensamiento?
Es solamente un pensamiento.
No necesitas creer todo lo que piensas.
Respira.
Y observa.
Pensamiento.
Respira.
Y lo dejas pasar.
Otro pensamiento.
Respira.
Y lo dejas pasar.
Respira.
Y lo dejas pasar.
Imagina ahora que todos esos pensamientos son como pequeñas olas.
Una ola llega.
Y después desaparece.
Otra ola llega.
.
.
Y también desaparece.
No necesitas detener el océano.
Solamente necesitas dejar de luchar contra las olas.
Respira.
Y permite que tu mente vaya reduciendo poco a poco.
Su velocidad.
No necesitas conseguir silencio absoluto.
Simplemente un poco más de calma.
Y otro poco y otro poco.
¿Y ahora imagina?
Que detrás de todos esos pensamientos.
Existe un espacio de silencio.
Quizás.
.
.
Todavía no puedes sentirlo.
No pasa nada.
Estás ahí.
Siempre ha estado ahí.
Debajo de las preocupaciones.
Debajo de los miedos.
Debajo de las dudas.
Debajo de todo aquello que aprendiste que tenías que ser.
Existe un lugar dentro de ti.
Que simplemente observa.
Un lugar tranquilo.
Un lugar que no necesita demostrar nada.
Un lugar que sabe.
Respira y acércate suavemente a ese espacio.
Y ahora… Pregúntate suavemente.
¿Qué me diría mi voz interior?
Si mi mente dejara de tener miedo,
No busques una respuesta.
No la fuerces.
Simplemente pregunta.
.
.
Y escucha.
Que me diría mi voz interior.
Si mi mente dejara de tener miedo.
Quizás aparece una palabra.
Una sensación.
Una imagen.
Un recuerdo.
O simplemente un poco más de paz.
Sea lo que sea.
Permítelo.
Y ahora Pregúntate.
¿Qué deseo realmente?
Respira.
Y escucha.
¿Qué sueño hay dentro de mí?
Que todavía estoy posponiendo por miedo.
Respira.
Y escucha.
Quizás durante mucho tiempo.
Has escuchado voces que te decían quién debías ser.
Lo que debías hacer.
Lo que era posible para ti.
Lo que no era posible.
Pero tú no has venido a esta vida para vivir únicamente la vida que otros imaginaron para ti.
Has venido a experimentar.
A descubrir.
A crecer.
A conocerte.
Y para poder hacerlo.
Primero necesitas poder escucharte.
Tu voz interior sabe.
Tu mente puede decirte,
No puedes.
Pero quizás tu voz interior te susurra.
Inténtalo.
Tu mente puede decir.
Vas a volver a fallar.
Y tu voz interior puede decir.
Esta vez eres diferente.
Tu mente puede decir.
No estás preparada.
Preparado.
Y tu voz interior puede responder.
Comienza.
Yo te acompañaré.
No necesita saber cómo terminará el camino.
Solamente necesitas escuchar cuál es el siguiente paso.
Respira.
Y siente esa posibilidad dentro de ti.
¡Santi!
¡Santi!
Ahora lleva una mano al corazón y otra al abdomen.
Siente tu respiración.
Siente tu cuerpo.
Y repite interiormente.
Puedo calmar mi mente.
No tengo que creer todos mis pensamientos.
Puedo escucharme.
Confío en mi voz interior.
Me permito avanzar.
Y una última vez,
Me permito ser quien realmente soy.
Respira profundamente.
Y al exhalar… suelta.
Suelta lo que ya no va contigo.
Suelta,
O que ya no deseas que te siga acompañando.
Suelta lo que te pesa.
Lo que te duele.
Suelta.
¡Muchas gracias!
Ahora,
Poco a poco.
Comienza a sentir nuevamente tu cuerpo.
Siente el lugar donde estás.
Y empieza a mover tus pies tus piernas.
Tus caderas.
Tus brazos.
Tus manos.
Los hombros.
La cabeza.
Hace una respiración un poco más profunda.
Y conéctate con los ruidos de la sala.
Conéctate con la temperatura de la sala.
Y cuando estés preparada,
Estés preparado.
Obsérvate durante unos segundos sintiendo esta calma.
Y recuerda,
La mente puede hacer mucho ruido.
Pero tú no eres ese ruido.
Eres también ese espacio de silencio.
Desde el que puedes elegir.
¿Si esta práctica te ha ayudado a encontrar unos minutos de calma y sientes que quieres profundizar en la meditación?
Recuerda que meditar no consiste solamente en escuchar meditaciones.
También puedes aprender a meditar.
En mis clases de meditación online y presencial en Barcelona.
Te acompaño paso a paso a que puedas convertir la meditación en una práctica para tu vida.
Si quieres conocer las clases y cómo puedes incorporarte a un grupo que ya está activo,
Puedes contactar conmigo a través de mi perfil.
Y ahora poco a poco.
Ves abriendo los ojos.
Regresando al momento presente.
Y sintiendo cómo te sientes.
Ahora,
Tras esta meditación.
Me encantará leer tus comentarios.
De todo lo que ha pasado durante esta meditación y cómo te sientes al finalizarla.
Namasté.
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