
Soy mi Cuerpo
Esta meditación es un recorrido somático que nos conduce primero a lo largo de los contornos de nuestro cuerpo, desde el rostro y el cráneo, percibiendo los volúmenes, los espacios, las texturas, las temperatura de nuestra piel, para luego darle un reconocimiento a los órganos que residen en el interior. Ocupando nuestro espacio interior, valorando el volumen de nuestros órganos y reconociendo también su carácter húmedo y sus ritmos.
Transcripción
Hola,
Gracias por estar aquí.
Esta práctica meditativa que vamos a realizar,
Puedes hacerla en postura sentada o si lo deseas puedes recostarte.
Lo importante es que si decides recostarte,
Lo hagas de tal manera que no te quedes dormido.
Toma unas respiraciones que acaricien poco a poco un nuevo nivel de conciencia.
Para iniciar,
Trae la atención a la vida del cuerpo que eres.
Siente como ese cuerpo que tú eres se conecta con la experiencia de este momento que empieza a develarse poco a poco.
Date cuenta de sus sensaciones.
Toma una perspectiva de todo ese mundo interno que acontece en ti.
Todos esos procesos metabólicos,
Todas esas actividades internas fisiológicas que te dan la oportunidad de ser quien eres y de estar aquí en este instante sin que necesitemos comprender intelectualmente en este momento lo que es nuestro cuerpo,
Lo que somos nosotros como cuerpo.
Permítete entrar en contacto con toda tu piel.
Inicia esta indagación sensorial y en la medida en que aparece el cuerpo de sensaciones que tal vez surja de la sensación de comodidad o quizás de la carencia de ella.
Vamos a despertar esas sensaciones por medio de hacer una pausa en ese lugar en el que te encuentras.
Pon atención a aquello que sientes.
Ve avanzando iniciando por tu rostro y desde el silencio ven nombrando cada parte que visitas.
Puedes también decidir que sean tus manos las que visitan a tu cuerpo.
Si son tus manos las que tocan tu rostro,
Puedes decidir que sean tus ojos las que tocan tu rostro.
Si son tus ojos las que tocan tu rostro,
Puedes decidir que sean tus ojos las que tocan tu rostro.
Si son tus ojos las que tocan tu rostro,
Puedes decidir que sean tus manos las que tocan tu rostro.
Reconoce cómo hay estas distintas texturas,
Estas distintas formas,
Estas cualidades de piel y de cartílago que son distintas en cada uno de los lugares que acabas de visitar.
Desciende ahora hacia el cuello y asegúrate de llevar tus manos también como de tu propio cuello.
Tómate unos momentos,
Siente la diferencia en la piel y desciende ahora por tus hombros.
Una vez más traza el contorno de tus hombros y deja que tus manos una a una o las dos al mismo tiempo desciendan por tus brazos hasta llegar a tus manos.
Saborea todo ese recorrido.
Y una vez más,
Cuando recorres tus brazos,
Siente la textura que se diferencia entre la parte superior e inferior de ellos.
Toca ahora tus palmas,
El dorso de tu mano,
La parte interna de tu palma,
Con todos sus contornos.
Tómate unos momentos en cada mano y saborea toda esa textura refinada de tus manos,
La diferenciación de cada dedo.
Y regresa con conciencia para ahora adentrarte en el torso y en los laterales del torso.
Lleva tus manos hacia tu espalda,
Quizás solamente hacia la parte superior o lateral,
Hasta donde tus manos se sientan cómodas al alcanzar ese territorio.
Y asegúrate de llevar tus manos al área donde se encuentran también tus riñones.
Es un lugar que agradece profundamente ser tocado y que nos recuerda que en esa zona de los riñones está una buena parte de nuestra carga energética,
Como si fuese el territorio de las baterías de nuestro cuerpo.
Siente que tus manos tienen ese poder extraordinario de recargar tu vitalidad.
Tómate todo el tiempo que quieras en esa región y barre con toda tu conciencia la zona de la cintura.
Sintiendo y comprendiendo el volumen que ocupa cada uno de los espacios que has recorrido,
Adéntrate en la zona de las costillas y del abdomen nuevamente.
¿Reconoces el sabor directo de estar ahí,
En este territorio?
¿Al tocar tu abdomen?
Puedes quizás reconocer que ciertas emociones viven ahí y quizás se te hacen presentes.
No necesitas adentrarte en la historia de esas emociones ni en su contenido.
Solo deja que florezca la sensación.
Ve hacia tus ingles,
Hacia el territorio de tus genitales,
Hacia el territorio raíz de tu cuerpo y reconoce también toda esa corporeidad.
Toma unos momentos para saber que dentro de toda esta textura externa que has contactado,
Que toda esta periferia externa de tu cuerpo y estos contornos de tus huesos son quienes contienen a los órganos que regulan la vida.
Y si quieres regresa una vez más hacia el territorio de los pulmones,
Hacia el territorio del corazón Siente como en este momento tu contacto te revela lo interno.
Te revela el diálogo que hay entre tus pulmones y tu corazón.
Te revela también los ritmos de la respiración y del latido del corazón.
Imagina la textura de tu corazón.
Imagina la textura de tus pulmones.
Y mientras contactas con tus manos esa zona,
Siente que tus manos tienen el poder enorme de establecerse en el ritmo o regular el ritmo del corazón y de la respiración.
Sincronía,
Coherencia,
Presencia.
Todo eso se hace uno al ser reconocido por ti mismo.
Y desciende nuevamente hacia el área del abdomen.
Y otra vez,
No solo en este momento reconocemos los contornos de la zona,
Sino que reconocemos todo el contenido orgánico del vientre.
Sabiendo que también ahí hay presencia,
Hay ritmo,
Hay resonancia,
Hay una organización interna muy poderosa.
Y deja que tus manos una vez más ejecuten este poder de aportar sincronía,
Ritmicidad,
Resonancia,
Orden interno.
Eres este cuerpo.
Siéntelo.
Saborea ser este cuerpo.
Deja que se disuelva la relación objeto-sujeto al sentirte plenamente lo que eres.
Eres toda esa fisiología,
Todo ese funcionamiento interno,
Tus ritmos metabólicos,
La orquestación completa de un cuerpo que se interrelaciona plenamente entre sí.
Y al haber completado todo el recorrido,
Deja que se integre la sensación de la postura en la que te encuentras,
La forma de todo el cuerpo a un mismo tiempo,
La sensación de la piel y todo lo que está adentro de la piel.
Sintiendo el sostén de la estructura ósea,
Te invito ahora a que si estabas en posición supina,
Te vayas incorporando y te sientes con la conciencia de ese soporte óseo,
La solidez que te sostiene y todo el tejido corporal que sostiene también a todo el cuerpo como una unidad.
Estás vivo,
Estás viva.
Siente como la vida se desenvuelve dentro de ti.
Suelta completamente y siente la verdad de ese cuerpo vivo y espacioso.
Sé tu cuerpo.
Saborea con una respiración esta sensación integral.
Namasté.
Conoce a tu maestro
4.8 (24)
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