
Self-Perception - Solo Voz
Meditación guiada para personas que empiezan y tambien para quienes ya tienen experiencia meditativa.
Transcripción
Bienvenido a la práctica de esta quinta semana de programa.
Vamos a meditar con la práctica de la fuerza interior.
Antes de nada,
Asegúrate de que estás en un lugar tranquilo en el que no tendrás interrupciones y podrás estar sosegado y en calma.
Acomódate en una postura.
Puedes estar tumbado o puedes estar sentado con la espalda recta,
Firme,
Pero sin tensión.
Acomoda todo tu cuerpo y percibe si tienes algún punto de tensión en los hombros,
En las lumbares,
En la espalda o en alguna otra parte de tu cuerpo.
Observa tu actitud interior sin etiquetarla,
Sin juzgarla.
Simplemente observa cómo estás.
Tras asegurarnos de que el cuerpo está tranquilo,
Relajado,
De que los músculos están sueltos y de que nuestra actitud es neutra,
Tomaremos las riendas de nuestra atención.
Nos haremos conscientes y dueños de dónde depositamos nuestra atención.
La llevaremos en primer lugar a nuestra respiración,
Observando como telespectadores en una pantalla cómo el aire entra y sale de manera natural y autónoma en nuestro cuerpo.
Observamos,
Sin emitir juicio,
Cómo es ese aire que entra y cómo es ese aire que sale.
Con cada inspiración,
Durante los próximos segundos,
Notaremos cómo nos cargamos de un aire que oxigena,
Que da vida,
Que enriquece.
Y durante la exhalación,
Observaremos cómo sale un aire que ha cumplido su papel,
Oxigenando músculos,
Células,
Vasos sanguíneos,
Un aire que ya ha cumplido su misión.
Respiramos suavemente,
Observando esta realidad.
A continuación,
Colocamos nuestra mano diestra en el centro del pecho.
Continuando en esa actitud de observador,
Notamos ambas percepciones.
Al inspirar,
Observamos cómo el aire entra y percibimos cómo el tórax se expande,
Se eleva,
Ensancha,
Se dilata.
Puede ser un movimiento sutil,
Apenas perceptible,
Pero está ahí.
Con cada expiración,
Notamos el alivio de ese aire que sale y notamos cómo el tórax y los pulmones se contraen,
Se reducen y bajan.
Puede que también sea un movimiento sutil,
Apenas perceptible,
Pero me hago consciente de que también está ahí.
A continuación,
Visualizaré una esfera del tamaño de una pelota de golf,
De color azul,
Brillante,
En el centro de nuestro pecho.
Esa esfera de luz,
De energía,
De color azul,
Late.
Con cada inspiración,
Visualizaré cómo esa esfera,
De color azul,
Se va expandiendo al mismo ritmo que inspiro,
Hasta llenar por completo mi caja torácica.
Con cada expiración,
Al soltar el aire,
Al mismo ritmo,
Esa esfera de luz azul se comprime,
Se contrae y se repliega,
Hasta volver a su posición y volumen original.
Al inspirar,
Se expande lentamente,
Al mismo ritmo al que inspiro.
Al expirar,
Se contrae,
Se repliega,
Lentamente,
Al mismo ritmo al que he suelto el aire.
Realizamos este ciclo durante los próximos segundos,
Desde una actitud de observador neutro,
Que tan sólo presta atención.
A continuación,
Esa esfera crecerá un poquito más.
Con cada inspiración,
Esa esfera empezará a expandirse,
No sólo llenando nuestra caja torácica,
Sino envolviéndonos completamente,
Hasta quedar en el centro,
Rodeados por esa esfera de luz y color azul.
Con cada expiración,
La esfera se desinfla,
Se comprime y se retrae hacia su posición y volumen original en el centro de nuestro pecho,
A la altura de la mano.
Realizamos esta observación de manera neutra,
Sin prisa,
Durante los próximos segundos.
Permanecemos tranquilos,
Con la mente centrada y en actitud de principiante,
De aprendiz,
De quien observa todo,
De quien quiere aprender.
Con la siguiente respiración,
La esfera se expande,
Nos envuelve y,
Al exhalar,
Se repliega para quedarse fija en el centro de nuestro pecho,
Latiendo y vibrando justo en el centro de nuestro pecho.
Sentimos que estamos relajados,
Tranquilos,
Simplemente observando nuestra respiración.
A continuación,
Observo de nuevo mi actitud,
Percibo cómo estoy,
Me permito experimentarme,
Sentirme,
Percibirme,
Notarme,
Me permito en definitiva estar conmigo,
Sin prisa,
Sin expectativa,
Sin ansiedad,
Sin objetivo.
Simplemente estoy.
Desde esa respiración tranquila y calmada,
Presto atención a mi cuerpo,
Mis hombros,
Mi cuello,
Mi columna vertebral,
Mis lumbares,
Mi pecho,
Mis extremidades y mi cabeza,
Y busco una percepción completa de todas las partes al mismo tiempo,
Percibiendo el sentido de unidad de todas las partes que componen mi cuerpo.
Observo el día que tengo por delante,
Las reuniones,
Las personas,
Las conversaciones,
Los correos,
Las llamadas,
Los mensajes,
Las esperas,
Y me visualizo en todas ellas comportándome y actuando desde el mismo estado en el que estoy ahora,
Neutro,
Atento,
Focalizado,
Centrado.
Saboreo la sensación de calma,
De serenidad y de sosiego mental que tengo ahora.
Si algún pensamiento distrae mi atención o llama a mi puerta,
Simplemente lo observo,
Me doy cuenta,
Me hago testigo y lo dejo ir.
Me observo y me proyecto en el día que tengo por delante y enraizo una actitud de quererlo vivir desde el mismo estado o un estado parecido al que estoy ahora.
Respiro esa situación,
Esa persona,
Ese momento,
Esa reunión,
Ese correo electrónico,
Y lo respiro inspirando y expirando,
Inspirando y expirando.
Llevo ahora toda mi atención de nuevo y en exclusiva a mi respiración,
Al vínculo con el hecho de estar vivo a cada momento,
La respiración.
Y me observo respirando y fortaleciendo la sensación de calma,
De sosiego y de paz.
Y permanezco unos segundos respirando,
Solo respirando,
Siendo,
Estando.
Y tras esos segundos,
Cuando quieras,
Sin un tiempo determinado,
Alargándolo hasta que consideres oportuno,
Seguiré respirando para empezar a activar mi cuerpo,
Mis dedos,
Mi cuello,
Mis pies,
Y permitiendo que mi cuerpo se vaya activando para el día que tiene por delante.
Pasados unos segundos,
Cuando consideres oportuno,
Podrás dar por finalizada la práctica de hoy.
Conoce a tu maestro
4.4 (35)
Reseñas Recientes
Meditaciones Relacionadas
Trusted by people. It's free.

Get the app
