
Relajación Profunda El Viaje Del Autodescubrimiento
Una invitación a realizar un viaje a la profundidad de tu ser a través de un ejercicio de relajación de escaneo corporal y un pasaje que facilita la autoindagación. Qué recuerdo te traerás de este viaje? Música: Jesse Gallagher
Transcripción
Vas a dedicar unos minutos para la relajación y la autoindagación.
Colócate en una posición cómoda,
Las piernas relajadas,
Las manos con las palmas hacia arriba y cierra suavemente los ojos.
Toma consciencia de tus fosas nasales y siente el aire fresco al inspirar y templado al expirar.
Busca alargar un poco más tu expiración.
Cada vez que expiras,
Tu cuerpo se afloja y se relaja.
Cada vez que expiras,
Tu mente se vacía de pensamientos,
Se calma y se centra.
Lleva tu atención a los pies.
Siente los dedos,
Las plantas y los empeines.
Aprovecha la próxima expiración para aflojar un poco más tus pies.
Los sientes pesados y relajados.
Esta sensación de relajación se irradia hacia los tobillos,
Pantorrillas,
Rodillas,
Muslos y caderas.
Sientes tus piernas completamente relajadas,
Pesadas,
Como si fueran de una sola pieza.
Toma consciencia de tus manos,
Las palmas,
Los torsos y los dedos.
En la próxima expiración percibirás tus manos completamente relajadas,
Pesadas.
La sensación de relajación sube por tus muñecas,
Antebrazos,
Codos y brazos hasta los hombros.
Tus brazos están relajados y los sientes como si fueran de una sola pieza.
Toma consciencia de los glúteos y tu espalda.
Recorre mentalmente los distintos puntos de apoyo de tu espalda,
Desde el coxis hasta la coronilla.
Dirige tu respiración buscando aflojar toda sensación de tensión.
Toma consciencia de tu pecho y tu abdomen y siente la piel que los cubre.
Siente la ropa en contacto con tu piel.
Tal vez sientas un pequeño cosquilleo producto de la relajación.
Profundiza en tu interior y observa,
Visualiza todos tus órganos de un color intenso,
Brillante,
Jugoso,
Con la firme sensación de que funcionan de forma completamente saludable.
Siente tu garganta,
La piel que cubre tu garganta y relájala.
Esta sensación de relajación asciende hacia tu cara relajando completamente tu frente,
Entrecejo,
Párpados,
Nariz,
Mejillas,
Dedos y mandíbula sintiendo tu cara completamente relajada.
Puedes dejar ligeramente la boca entreabierta buscando que se afloje la mandíbula.
Por último,
Toma consciencia del cuero cabelludo y aprovechando una expiración sientes como se relaja completamente tu cabeza y sus músculos.
Registra la sensación de relajación corporal profunda desde los dedos de los pies hasta la cima de tu cabeza.
Has decidido emprender un viaje hacia la autoindagación.
Para ello,
Necesitas algunos recursos,
Herramientas,
Elementos que te ayuden a transitarlo.
Te visualizas frente a un espejo y ahí se irán proyectando aquellos recursos que vas a necesitar.
Comprenderás su utilidad llegado el momento.
Acepta lo que surja ante ti.
No produzcas las imágenes.
Observa tu cabeza reflejada en el espejo,
Tu cuello y hombros.
Continúa visualizando tu pecho,
Brazos y manos.
Acepta lo que se expresa ante ti.
Visualiza tu abdomen,
Caderas y pubis.
Observa tus piernas y tus pies.
Toma consciencia de tu imagen reflejada,
Dotada de todos los recursos que necesitas para emprender el viaje.
La imagen se difumina y te miras a ti mismo comprobando que tienes incorporados todos los elementos.
Ante ti encuentras una puerta.
La abres y se despliega una escalera de caracol que comienzas a bajar poco a poco.
Vas entrando en un estado de relajación mental más profundo.
Al llegar al último peldaño te encuentras otra puerta.
Cuando se abre la luz te ciega un poco.
Te encuentras ante un largo arenal bajo un sol radiante.
Sientes el calor de la arena bajo tus pies y la calidez del sol bañando tu piel.
En el horizonte se vislumbra un mar inmenso de un color azul.
Comienzas a caminar sintiendo cada paso,
Siendo consciente de que este camino nunca antes había sido transitado y ese mar era un lugar nunca antes descubierto.
Cada vez estás más cerca de la orilla.
La brisa marina roza tu piel y el aroma del mar inunda tu sentido del olfato.
Te encuentras frente a la orilla y tus pies se mojan en la siguiente ola.
Ves cómo se encuentra el mar,
Su color,
Su movimiento.
Una fuerte atracción te invade y comienzas a adentrarte.
Al principio el contraste entre el calor de la arena y el frescor del agua te estremece.
Pero poco a poco te vas aclimatando hasta que te sumerges completamente con confianza y con la plena convicción de que en la profundidad encontrarás un gran hallazgo.
Comienzas a bucear en lo más profundo durante un tiempo.
Unos metros delante de ti observas que hay un cofre.
Lo examinas con curiosidad,
Lo palpas,
Identificas su textura,
Peso,
Tamaño.
Pero parece que tiene una pequeña inscripción que puede ser la llave para su apertura.
Yo soy.
Repites con seguridad y conciencia sintiendo cada una de las dos palabras.
Yo soy.
El cofre se abre mostrándote lo que contiene.
Observalo con ternura,
Aceptando y agradeciendo el regalo.
Que se te ha mostrado para tu desarrollo personal.
Con la sensación de haber encontrado aquello que necesitabas,
Comienzas el camino de vuelta hacia la orilla.
En la orilla te diriges caminando hacia la puerta sintiendo diferente el camino,
Cada paso,
Cada sensación.
Abres la puerta y comienzas a subir las escaleras de caracol.
Tomas conciencia de tu cuerpo,
Tus pies,
Tus manos,
La posición que tiene tu cuerpo en este momento.
Amplias suavemente tu respiración y puedes mover poco a poco tus piernas,
Tus brazos,
Dejar rodar la cabeza de un lado al otro.
Te vas desprezando suavemente y por último abre los ojos y disfruta de la sensación de haber transitado el camino hacia la autoindagación.
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