
Meditación para tratarte con amabilidad
Esta meditación guiada es una invitación a hacer una pausa y volver a tratarte con más amabilidad. A lo largo de esta práctica, te acompañaré a conectar con el cuerpo, la respiración y algunas frases que pueden ayudarte a suavizar la autoexigencia y cultivar una relación más amable contigo. Es una práctica sencilla de autocompasión, especialmente útil si te sientes exigente contigo, si tu mente está muy activa o si simplemente necesitas un momento de descanso y cuidado.
Transcripción
Te doy la bienvenida a esta meditación.
Esta práctica es una invitación a acompañarte y habitarte con un poco más de suavidad.
A lo largo de estos minutos te propongo hacer una pequeña pausa para estar contigo tal y como estás ahora,
Permitiendo que la respiración marque un ritmo tranquilo y que sea un gesto de presencia y cuidado hacia ti.
Toma un momento para observar el entorno que te rodea y reconocer que estás aquí.
Encuentra una postura cómoda,
Puedes sentarte o tumbarte.
Permite que el cuerpo se acomode como necesite.
Si está bien para ti hoy,
Puedes cerrar los ojos,
O si lo prefieres,
Relajar la mirada.
Lleva suavemente la atención hacia tu cuerpo,
Hacia los puntos de contacto con la superficie que te sostiene.
Siente como el cuerpo está apoyado,
Sostenido.
Permite que el peso descanse un poco más,
Que la gravedad haga su trabajo,
Mientras el cuerpo se deja caer suavemente hacia la tierra.
Con cada exhalación tal vez puedas sentir como algo en el cuerpo se ablanda,
Se afloja.
Ahora te invito a recorrer el cuerpo con tu atención,
Como si la respiración fuera iluminando dentro,
La cabeza,
El rostro,
Suaviza el entrecejo,
Deja que la mandíbula se afloje,
El cuello.
Permite que los hombros desciendan un poco más.
Baja con la atención por los brazos,
Hasta las manos.
Siente el pecho,
El vientre,
La espalda,
Las piernas,
Los pies.
Descansa un momento en la sensación global del cuerpo.
Dirige suavemente la atención hacia la respiración,
Observando como el aire entra y como el aire sale.
Tal vez percibas el movimiento en el vientre,
En el pecho.
Observa donde se siente más viva la respiración en tu cuerpo,
Como si pudieras acompañar ese movimiento con tu atención,
Notando el suave ascenso y descenso.
La respiración ocurre por sí sola,
Sin ningún esfuerzo.
Si te apetece puedes llevar una mano al pecho y la otra al vientre,
O allí donde el cuerpo lo necesite hoy.
Siente el contacto de tus propias manos,
La temperatura,
El pulso,
La vida moviéndose a través de tu respiración.
Este gesto es una forma de decirte,
Estoy aquí conmigo.
Observa cada respiración como un pequeño acto de cuidado.
Te invito a que con cada respiración te ofrezcas palabras que acompañen y sostengan.
Con cada inhalación permite que una frase de amabilidad entre en ti.
Con cada exhalación deja que otra frase amable se expanda suavemente por el cuerpo.
Puedes repetirlas internamente o simplemente sentir su intención,
Dejando que lleguen a tu corazón,
Sin necesidad de forzar nada.
Toma una respiración un poco más profunda,
Inhalando lentamente y exhalando largo.
Al inhalar repite internamente,
Estoy haciendo lo mejor que puedo.
Y al exhalar me permito descansar en este momento,
Estoy haciendo lo mejor que puedo.
Con la próxima inhalación repite,
Estoy aquí conmigo.
Y al exhalar me acompaño con amor,
Estoy aquí conmigo,
Me acompaño con amor,
Estoy aquí conmigo,
Me acompaño con amor.
Continúa respirando a tu propio ritmo durante unos instantes más,
Dejando que la respiración se llene de la frase que más resuene en ti.
Puede ser alguna de las anteriores,
O tal vez otra frase que nazca de ti y que sientas que te ayuda a escuchar en este momento.
Permítete repetirla suavemente con cada inhalación y con cada exhalación a tu propio ritmo,
Como un susurro de amor y amabilidad que te acompaña por dentro,
Respiración tras respiración.
Si en algún momento la mente se distrae,
Puedes volver suavemente al contacto de tus manos,
A la respiración,
A este momento presente,
Como quien regresa a casa una y otra vez.
Con la siguiente exhalación suelta las frases,
Puedes relajar las manos,
Vuelve a sentir la respiración natural,
Observando las sensaciones que están presentes,
Puedes sentir el cuerpo en su totalidad,
Notando los puntos de contacto,
El espacio que ocupa.
Reconoce este gesto que has hecho por ti,
Este espacio que te has dedicado.
Cuando desees regresar de esta práctica,
Comienza a mover suavemente el cuerpo,
Moviendo los dedos de los pies y de las manos.
Puedes hacer círculos con tus muñecas y tobillos.
Tal vez quieras hacer algún estiramiento o mover el cuerpo como lo necesites.
Y cuando quieras puedes abrir los ojos,
Llevando contigo esta amabilidad que has cultivado a tu día y a tu vida,
Como una posibilidad a la que siempre puedes volver.
Conoce a tu maestro
4.9 (11)
