
El Poder de la Gratitud
by Raquel Sanz
En esta meditación exploraremos el poder de la gratitud. Aprenderemos cómo la naturaleza recibe el flujo de gratitud con el mismo espíritu con que se da y cómo de la misma manera regresa a nosotros en forma de bendiciones dándonos más cosas buenas que agradecer. Gracias infinitas a mi querido amigo y gran cellista, Cellomano, por acariciar y acompañar con su emotiva melodía mis palabras en esta meditación. Para una mejor calidad de sonido recomiendo escucharla con audífonos.
Transcripción
Con esta meditación vamos a explorar el poder de la gratitud,
Descubrir que la gratitud eleva y transforma no es nuevo.
Durante siglos en muchas culturas ha existido la tradición de dar gracias todos los días.
Como respuesta el universo nos otorga bendiciones que en sánscrito se conoce como kripa.
Antes de comenzar adopta una posición cómoda.
Puedes sentarte en postura de meditación con las piernas cruzadas,
La espalda derecha,
Si lo prefieres puedes tumbarte en sagasana.
Sigue tu intuición y deja que tu cuerpo te permita reconocer la posición más cómoda para ti.
Lleva el foco de tu atención a tus sensaciones físicas.
Siente que habitas un cuerpo y que éste a su vez ocupa un espacio dentro del espacio.
Advierte su forma,
Su tamaño,
Su peso,
Los puntos de contacto entre tu cuerpo y el suelo.
Toma conciencia de tus pies,
De tus piernas.
Libera todo tipo de tensión en tus caderas.
Hazte consciente de tu columna y de la energía que fluye desde la base hasta la parte alta de tu cabeza.
Dispón tus manos,
Dispón tu cuerpo,
Tu mente,
Tu atención y tu corazón.
Ahora dirige toda tu atención a tu corazón.
Reconoce su latido,
El ritmo de tu vida.
Agradece porque a tu corazón no le falta ningún latido.
A una inspiración profunda,
Siente que tu corazón se expande.
Sostén unos breves instantes tu respiración y luego exhala entregando al universo toda la gratitud que experimentas.
Continúa respirando de forma natural y vincula a tu respirar a un sentimiento de amor y gratitud.
Expresar gratitud inicia una conversación interna.
Una parte de la conversación es tu agradecimiento y devoción por las cosas buenas en tu vida.
La otra es la respuesta que es darte más cosas buenas que agradecer.
Así que vamos a iniciar esa conversación en este momento.
Piensa en tres cosas buenas.
Tres cosas buenas que haya en tu vida en estos momentos.
No tienen por qué ser las más importantes.
Basta con algo cotidiano y sencillo que sientas en tu corazón.
Un bello atardecer,
Por ejemplo.
Una deliciosa comida.
Una emotiva melodía.
La compañía de un amigo.
Estas podrían ser algunas de tus tres cosas.
Ahora coge la primera sin importar cuál sea.
Si no está frente a ti,
Visualízala en tu mente y dile gracias.
Deja que el sentimiento de gratitud salga de tu corazón.
Es una sensación cálida,
Amable,
Que te hace sonreír.
Haz lo mismo con el segundo y tercer elemento de tu lista.
Ahora imagina que aquello por lo que te sientes agradecido,
Una persona,
Un recuerdo hermoso,
Algo bello en la naturaleza,
Es consciente de tu gratitud.
Mira cómo te devuelve la sonrisa,
Brillando con la misma sensación cálida.
Ha recibido y aceptado tu gratitud.
Hermoso,
¿verdad?
Das algo a la fuente y a cambio te envía una respuesta.
El secreto radica en que cada vez que haces esto,
Cambias las conexiones en tu cerebro y estas nuevas conexiones cambian tu percepción.
Te permiten poner atención a las cosas buenas por las que estás agradecido.
Y el universo te responde con bendiciones y más cosas buenas que agradecer.
La mejor manera de experimentar gratitud es sentirla en el cuerpo y la mente.
Sentir como la calidez de la gratitud comienza en tu corazón y se expande hacia afuera.
Honrar el apoyo con el que cuentas,
Hasta en las cosas más pequeñas,
Te conecta emocionalmente con el flujo de la vida y la abundancia.
Así que ahora que conoces el secreto y el poder de la gratitud,
¿por qué no lo incorporas en tu vida?
Comienza a poner atención en tus quehaceres cotidianos y date el tiempo para agradecer todo aquello por lo que te sientes agradecido.
Pero siente la emoción,
Que no sea sólo un pensamiento pasajero.
Es absolutamente transformador.
Vuelve a dirigir tu atención a tus sensaciones físicas.
Siente que habitas un cuerpo,
Que ocupas un espacio.
Siente el espacio que te rodea.
Abre tus sentidos a toda la información que te llega de fuera.
Siente tuyo el espacio en el que te encuentras.
Establecete nuevamente en tu respiración y dándole más amplitud al mismo tiempo que mueves los dedos de los pies y de las manos.
Puedes ir abriendo tus ojos y también puedes quedar ahí un ratito más.
Siente familiar el lugar en el que estás,
El lugar al que perteneces.
Sonríe,
Agradece.
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