
Meditacuento: la Cadena de Cempasúchil
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, hoy te traigo un cuento sobre la tradicional fiesta mexicana de día de muertos. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de compartir contigo un nuevo capítulo para que juntos sigamos construyendo el hábito de la meditación.
Así que ponte cómodo y cómoda que ya vamos a comenzar.
Prepararemos todo nuestro cuerpo para poder meditar.
Comienza sacudiendo todo tu cuerpo.
Sacude brazos,
Piernas,
Sacude todo tu cuerpo hasta tu cabello.
Detente y ahora ubícate en una postura que te resulte cómoda,
Sentado o acostado.
Preferiblemente que nuestro pecho esté amplio,
Abierto,
Sin ningún obstáculo por lo que las manos deben ir a los lados.
Nuestra espaldita recta pero cómoda y todo el cuerpo relajado.
Respira profundo por tu nariz y cuando dejes salir el aire comienza a relajar todos los dedos de los pies,
Las piernas,
Las rodillas,
Los glúteos y todo el vientre.
Respira profundo nuevamente sintiendo que todo tu pecho crece y se llena de aire y cuando dejes salir el aire por la boca relaja todo tu abdomen,
Toda tu espalda,
Los hombros,
El pecho,
El ombligo,
Los brazos,
Codos y todos los deditos de las manos.
Una última vez respira profundo sintiendo esta vez que el aire entra suavemente acariciar todo tu cuerpo y cuando dejas salir el aire por la boca se relaja todo tu rostro,
Se relajan todos los dientes,
La lengua,
Los labios,
Los cachetes,
Las orejas,
Los párpados,
Las fosas nasales y tu punta de la nariz,
Las cejas,
La frente,
Toda tu cabeza y tu cuero cabelludo.
Respira normalmente en un ritmo suave que te permita mantener esta calma.
Todo tu cuerpo está completamente relajado.
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Todo tu cuerpo descansa en la superficie en la que te encuentras.
No necesitas hacer ningún esfuerzo.
Todo tu cuerpo está sostenido.
Sigue respirando suavemente y deja que cualquier pensamiento que se atraviese siga su camino como si fuera un río en el que va una hoja navegando que continúa el camino y no se detiene.
Y concentra toda tu atención en esta historia.
Cierra los ojos,
Activa los oídos y deja volar tu imaginación.
Este cuento se llama La cadena de Cempasúchil.
Hoy se celebra el día de los muertos en México,
También conocido en algunos países como el día de las ánimas.
Quizás ya habrás escuchado o visto alguna película sobre esta tradición mexicana.
Pues para honrar el recuerdo de todos los seres queridos que hoy ya no están físicamente con nosotros,
Te quiero contar esta historia.
Había una vez un pequeño hijo que tenía un perro salchicha llamado Ringo,
Que había nacido y crecido en una tradicional familia mexicana.
Tenía un vínculo de amor y unión tan fuerte como ningún otro.
Ringo vivió en esa familia lleno de mimos y muchas croquetas hasta que cumplió 18 años,
Momento en el que falleció.
Eso había sido apenas hace un año y desde entonces Ringo habitaba el mundo de los muertos,
El cual se encontraba lleno de huesos,
Camas esponjosas y árboles llenos de olor.
Cada año,
El mundo de los muertos se preparaba para una gran celebración,
Pues se organizaba un gran viaje de todos los perritos para que pudieran ir a visitar el mundo de los vivos,
Allí donde estaban todas sus familias.
Era el único día del año en el que el vínculo entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se hacía más estrecho,
Permitiendo que todos estos fieles amigos pudieran regresar por un corto tiempo a las que fueron sus casas.
Claro que Ringo estaba más que emocionado,
Pues sería su primera vez desde que habitaba el mundo de los muertos en que haría este gran viaje.
Desde temprano se acicaló todo su pelaje,
Tomó suficiente agua y salió listo para emprender esta aventura.
Ringo usó su agudo olfato para tratar de encontrar su camino,
Pero la niebla era tan densa que se perdió.
Estaba angustiado y solo en medio de la niebla,
Cuando de repente chocó con algo peludo y calientito.
Era otro perrito,
Una perrita llamada Luna,
Que había tenido la misma idea que Ringo y que se había perdido.
Los dos perritos se sintieron aliviados de encontrarse y al menos ya tenían compañía en medio de la niebla.
Juntos pensaron que lo mejor era retroceder y buscar nuevamente el camino.
Pronto se dieron cuenta de que no eran los únicos,
Muchos perritos esa noche estaban luchando contra la niebla y necesitaban ayuda para encontrar el camino.
Ringo y Luna se dieron cuenta que necesitaban de un plan para atravesar esa densa niebla.
Fue allí cuando Ringo,
Observando lo que había a su alrededor,
Se le ocurrió una brillante idea.
Había escuchado que las flores de Cempasúchil eran especiales en esta celebración y que su brillante color naranja representaba la luz que guiaba los espíritus.
Así que se pusieron a recoger pétalos de Cempasúchil y construir una gran cadena.
Cada perrito sostendría un extremo de la cadena de Cempasúchil y así todos iban a avanzar juntos.
Ringo se hizo de primeras,
Sosteniendo un pétalo con su boca y de ahí para atrás toda la cadena se llenó de perritos.
Él era encargado de asegurarse de que ningún perrito se perdiera y todos los demás estaban comprometidos con que la cadena no se rompiera.
Al hacerlo,
Crearon una hermosa luz que los guió a través de la niebla espesa.
Poco a poco la cadena de perritos avanzó,
Guiada por la luz de pétalos de Cempasúchil.
Todos los perritos se apoyaron mutuamente y se cuidaban mientras cruzaban la niebla juntos.
Finalmente,
Luego de unos cuantos pasos,
Emergieron del otro lado y encontraron el camino hacia el mundo de los vivos y hacia las que eran sus casas.
Cuando llegaron al mundo de los vivos,
La luz de los pétalos de Cempasúchil brilló más intensamente que nunca,
Generando un resplandor en todo a su alrededor y teñiendo el cielo de un color naranja.
Los perritos pudieron llegarse a reunir con sus seres queridos,
Compartieron abrazos,
Lamidas,
Disfrutaron de las ofrendas,
Jugaron a encontrar la pelota.
Todos celebraron juntos,
Agradeciendo la posibilidad que había de estar unidos y sentirse apoyados por los demás perritos en medio de la niebla,
Pues gracias al trabajo conjunto,
Habían cumplido la cita que tenían con sus familias.
La celebración continuó y todos los perritos se unieron a la danza de las calacas,
Disfrutaron de deliciosos platillos que sus seres queridos habían preparado,
Compartieron historias,
Recuerdos y juntos celebraron la vida y la memoria de aquellos que ya habían partido.
Cuenta la leyenda que desde ese día existe una tradición de todos los perritos por formar una larga cadena de pétalos de Cempasúchil.
Así,
Siempre esperan cruzar el camino juntos,
Recordando que la luz de un pétalo de Cempasúchil siempre brillará,
Guiándolos hacia el amor de sus seres queridos,
Sin importar cuán densa sea la niebla.
Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.
Me encantaría saber si tú celebras Día de Muertos o si te gustaría comenzar a celebrarlo.
Puede ser que el día de hoy traigas a tu mente el recuerdo de todas esas personas que ya no te acompañan físicamente,
Que siempre se mantendrán vivos a través de nuestros recuerdos.
Puedes aprovechar para hablar con tu familia sobre esos recuerdos divertidos de las personas que ya no están,
Aquellas cosas que les gustaba comer o lo que más disfrutaban hacer,
O un recuerdo chistoso que todos tengan con esa persona o ese animal que ya no nos acompaña.
Es una bonita manera de honrar a todas aquellas personas que nos acompañaron en algún momento de nuestra vida y hoy ya no están físicamente.
Espero que hayas disfrutado tanto de esta historia como yo y por favor déjame saber en los comentarios qué ideas tienes para los próximos Medita Cuentos.
Nos escuchamos en un próximo capítulo y les mando un gran abrazo lleno de luz de Flor de Cempasúchil.
Adiós.
Conoce a tu maestro
5.0 (23)
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