27:48
27:48

Meditación de la Mañana Comienza el Día Agradeciendo [#12]

by Elías Berntsson

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
5

Comienza el día con esta meditación de la mañana diseñada para calmar la mente, fortalecer tu autoestima y ayudarte a recibir una nueva jornada con pensamientos positivos. En esta meditación número 12 aprenderás a soltar la preocupación, confiar más en ti y conectar con la gratitud, la paz interior y el amor propio desde los primeros minutos del día.

Transcripción

Buenos días.

Antes de entrar por completo en este nuevo día?

Regálate unos minutos de calma.

No necesitas levantarte todavía.

No necesitas revisar el teléfono,

Pensar en tus obligaciones.

Ni encontrar respuestas para todo lo que te preocupa.

¿Por ahora?

Solo permanece aquí.

¿Encuentra una postura cómoda?

Y permite que tus ojos se cierren suavemente.

Respira profundamente por la nariz.

Y ahora suelta el aire despacio por la boca.

Una vez más.

Y en la calma.

Y ahora exhala toda la tensión que puedas estar guardando.

Quizá tu cuerpo aún conserve el cansancio de ayer.

Tal vez tus hombros estén tensos.

Tu mandíbula apretada.

¿Tu mente ya ha comenzado a anticipar?

Lo que puede suceder.

No luches contra ninguna sensación.

Sólo obsérvala con cariño.

Lleva tu atención hacia la frente.

Y permite que se suavice.

Relaja los párpados.

Separa ligeramente los dientes.

Afloja el cuello.

Sombros.

¡Los abrazos!

Y las manos.

Deja que el pecho se abra con cada respiración.

Relaja el abdomen.

Y siente como tus piernas descansan?

Y como todo tu cuerpo.

Es sostenido.

Ahora mismo no tienes que demostrar nada.

No tienes que apresurarte.

No necesitas ser diferente de quien eres.

Para merecer este instante de paz.

La mañana acaba de abrir.

Una puerta delante de ti.

Es una puerta que no habías cruzado nunca.

Porque este día jamás había existido antes.

Aunque algunas cosas se parezcan a las de ayer.

Tú puedes contemplarlas.

De una manera nueva.

Hoy puedes elegir pensamientos diferentes.

¿Puedes responder con más serenidad?

Puedes tratarte con mayor dulzura.

Puedes detenerte antes de juzgarte.

Puedes recordar que tu vida no está completamente escrita.

Y que cada pensamiento amoroso es una pequeña semilla.

Que plantas en tu camino.

Respira profundamente.

Imagina ahora que la primera luz de la mañana entra por una ventana.

Es una luz cálida.

Pelicada.

Y limpia.

Poco a poco ilumina la habitación.

Y alcanza tu rostro.

No es una luz que te exige levantarte rápidamente.

Es una luz que te recuerda que sigues aquí.

Has recibido una nueva mañana.

Tu corazón continúa latiendo.

Tus pulmones siguen llenándose de aire.

La vida permanece dentro de ti.

Trabajando en silencio.

Mientras duermes.

Tu cuerpo no se olvida de cuidarte.

Tu corazón mantiene su ritmo.

Tu respiración continúa.

Tus células se renuevan.

Tu organismo realiza miles de procesos.

Sin que tengas que dirigirlos.

Existe una sabiduría silenciosa.

Sosteniéndote incluso.

Cuando tú no eres consciente de ella.

Permítete confiar un poco más en esa sabeduría.

No tienes que controlar cada detalle del día.

No tienes que conocer todas las respuestas.

Antes de comenzar.

Hay momentos que se resolverán cuando lleguen.

Habrá palabras que aparecerán cuando.

.

.

Necesites pronunciarlas.

Habrá decisiones que podrás tomar.

Cuando tengas la información necesaria.

Por eso.

En esta mañana.

Puedes dejar de vivir mentalmente todas las horas.

Todavía no han sucedido.

Regresa a este instante.

Aquí estás a salvo.

Aquí puedes respirar.

A que puedes comenzar otra vez.

Repite mentalmente.

Hoy no cargo con todo mi futuro.

Hoy sólo doy el siguiente paso.

La vida me muestra el camino poco a poco.

Confío en que podré responder a cada momento.

Cuando llegue.

Ahora observa si has despertado.

Con algún pensamiento de preocupación.

Tal vez haya algo que temes no poder resolver.

Quizá te preocupe una conversación.

Una responsabilidad?

Una situación económica.

Una relación o una decisión pendiente.

Imagina que sostienes esa preocupación.

Entre tus manos.

No tienes que rechazarla.

Solo mirarla como mirarías.

A una parte de ti.

Que necesita consuelo.

Dile en silencio.

Comprendo que intentas protegerme.

Pero hoy elijo no dejar que el miedo dirija mis pasos.

Coloca ahora esa preocupación dentro.

De una esfera de luz.

Y entrégala.

Esa esfera de luz está delante de ti.

Entrega esa preocupación.

No necesitas saber exactamente.

¿A quién o a qué la entregas?

Puedes llamarlo vida.

Sabeduría o Dios.

¿Sólo reconoce?

Que existe una fuerza mayor que tu preocupación.

Una fuerza que puede ayudarte a ver lo que ahora no ves.

Respira.

Y ahora deja ir un poco de peso.

Tal vez no pueda soltarlo todo de una vez.

No importa.

Incluso liberar una pequeña parte.

Ya crea más espacio en tu interior.

Ahora lleva tu atención.

Hacia todo aquello que sí está presente en tu vida.

Agradece el lugar en el que has podido descansar.

Agradece la ropa que protege tu cuerpo.

Agradece el agua que podrás beber esta mañana.

Agradece el alimento que llegará hasta ti.

Agradece los pequeños objetos.

Que facilitan tus días.

Muchas veces pasan inadvertidos.

Cada cosa que utilizas ha recorrido un largo camino para llegar hasta tus manos.

Muchas personas han contribuido de una forma visible o invisible.

Para que hoy dispongas de luz.

Alimentos.

Caminos,

Transportes.

Y comunicación.

¿No es una maravilla?

Permite que esta conciencia despierte en ti una gratitud sencilla.

Gracias.

Gracias.

No se trata de fingir que todo es perfecto.

Se trata de reconocer que incluso.

.

.

En medio de las dificultades.

También existen apoyos.

Oportunidades.

Y pequeños milagros cotidianos.

Siente el aire que entra por tu nariz.

Nadie te pide que lo fabriques.

El aire está aquí para ti.

Siente.

A superficie.

Que sostiene tu cuerpo.

No tienes que sujetarte tú solo.

O agarrarte al suelo para no volar.

En este momento.

Estás siendo sostenido,

Sostenida.

La vida me sostiene de muchas maneras.

Hay más ayuda a mi alrededor de la que puedo ver.

Agradezco lo sencillo.

Agradezco lo que permanece.

Agradezco esta nueva oportunidad de vivir el día.

Con una mente diferente.

Imagina ahora que en el centro de tu pecho aparece una pequeña luz.

Con cada inhalación se vuelve.

Un poco más brillante.

Esa luz representa tu capacidad de amar.

Elegir.

Aprender.

Y comenzar de nuevo.

No desapareció durante tus momentos difíciles.

¿Quizá quedó oculta bajo el miedo?

El cansancio.

O la decepción.

Pero siempre ha continuado dentro de ti.

Respira hacia esa luz.

Deja que se expanda por tu pecho.

Tus hombros y tus brazos.

Permite que llegue hasta tus manos.

Esa luz.

De amor.

Que descienda ahora por tu abdomen y tus piernas.

Que ardienda por tu cuello y envuelva.

Suavemente tu cabeza.

Todo tu cuerpo queda rodeado?

Por una presencia cálida y protectora.

Desde este lugar,

Repite lentamente.

Hoy me trato con respeto.

Hoy escucho las necesidades de mi cuerpo.

Hoy no me abandono.

Para complacer a todo el mundo.

Puedo ser amable sin olvidarme de mí.

Puedo ayudar a otro sin cargar con lo que no me corresponde.

Puedo avanzar sin exigirme perfección.

Soy digno,

Digna de amor en este momento.

No necesito esperar a cambiar para aceptarme.

Hoy comienzo siendo mi propio hogar.

Permanece unos instantes sintiendo esa luz.

Dentro de ti.

No tienes que esforzarte para mantenerla encendida.

Esa luz forma parte de quien eres.

Está presente cada vez que eliges hablarte con cariño.

Cada vez que decides no responder desde el miedo.

Y cada vez que recuerdas que tu paz vale más.

Que la necesidad de tener razón.

Respira lentamente.

Y ahora permite que esta sensación de calma llegue Desierta tus pensamientos.

Quizá ayer dijiste algo que hoy.

.

.

Habrías expresado de otra manera.

Tal vez tomaste una decisión desde el cansancio.

O reaccionaste impulsivamente.

¿No utilices este nuevo día para castigarte?

Por lo sucedido.

Eso ya es viejo.

Ya pasó.

No existe en este momento.

Utilízalo para comprenderte.

Todo error.

Puede convertirse en una puerta hacia una conciencia mayor.

Repite en silencio.

Me perdono por no haber sabido hacerlo mejor.

Me perdono por las veces que actué desde el miedo.

Me libero de la necesidad de castigarme.

Hoy elijo aprender y continuar.

¿Imagina?

Que las culpas acumuladas se desprenden de ti como hojas secas.

Que caen de un árbol.

No tienes que recogerlas.

No tienes que volver a colocarlas.

Tus ramas.

Deja que el viento se las lleve.

El pasado ya cumplió su función.

Te mostró lo que dolía.

Lo que necesitaba sanar.

Y aquello que ya no deseas repetir.

Ahora puedes avanzar.

Con mayor sabiduría.

Piensa también en las personas con las que te encontrarás durante el día de hoy.

Algunas te resultarán cercanas y amables.

Otras quizá.

¿desvierte cierta incomodidad en ti?

Antes de verlas.

Imagina que envías una luz serena.

Hacia cada encuentro.

No para controlar cómo actuarán los demás.

Sino para elegir la energía que tú deseas llevar contigo.

Repite.

Hoy llevo paz.

Cada lugar al que voy.

Mis palabras nacen de la calma.

Sé escuchar sin perderme a mí mismo.

Puedo guardar silencio cuando el silencio.

.

.

Sea más amoroso.

Puedo establecer límites con respeto.

No necesito entrar en todas las discusiones.

No necesito demostrar mi valor.

Mi valor ya existe.

Desde siempre.

Si alguien no comprende tu manera de ser.

.

.

Recuerda que no necesitas convencerlo.

Cada persona observa la vida a través de su propia historia.

Sus temores.

Y sus heridas.

Tú también estás aprendiendo a mirar de una forma nueva.

Hoy puedes elegir.

No interpretar cada gesto.

Como un rechazo.

Puedes dejar de imaginar respuestas antes de que los demás hayan hablado.

Puedes preguntar en lugar de suponer.

Puedes respirar antes de reaccionar.

Puedes elegir la paz incluso.

Cuando tu mente quiera defender antiguos temores.

Ahora piensa en el lugar donde pasarás gran parte del día.

Puede ser tu hogar.

Tu trabajo.

Una consulta.

Comercio.

Una calle o un medio de transporte.

Visualiza ese lugar rodeado de una luz clara.

Imagina que llegas con tranquilidad.

¿Tus movimientos son seguros?

Tu mente está despierta.

Reconoces con facilidad aquello que requiere tu atención.

Las ideas adecuadas llegan en el momento oportuno.

Las tareas se ordenan.

Una detrás de otra.

No necesitas hacerlo todo al mismo tiempo.

Repite.

Mi día se desarrolla con orden.

Y armonía.

Tengo tiempo para lo verdaderamente importante.

Mi mente está clara.

Mi trabajo tiene valor.

Mis capacidades crecen cada día.

Estoy abierto a recibir nuevas ideas.

Las oportunidades adecuadas?

Pueden encontrarme.

La prosperidad llega a mi vida de maneras honestas,

Útiles y beneficiosas.

Merezco recibir por el valor que comparto.

Observa si alguna parte de ti se resiste a recibir.

Quizá aprendiste que debes esforzarte hasta agotarte.

Para merecer algo bueno.

Tal vez crees que la tranquilidad es una señal de que no estás haciendo suficiente.

Hoy puedes comenzar a liberar esa creencia.

No todo crecimiento tiene que nacer del sufrimiento.

Eso es algo que aprendiste simplemente.

También puedes aprender desde la alegría.

También puedes avanzar desde la inspiración.

También puedes prosperar sin abandonar tu salud.

Tus relaciones.

Ni tu paz interior.

Respira profundamente.

Imagina ahora aquel día que tienes delante.

Es como un camino iluminado por el sol de la mañana.

No puedes ver cada curva.

¿No sabes con certeza quién aparecerá y qué conversación transformará tus planes?

Sin embargo puedes dar el primer paso.

Confiando.

A un lado del camino hay árboles que se balancean.

¿El aire es fresco?

A lo lejos escuchas el canto de los pájaros.

La luz atraviesa las hojas y dibuja pequeños destellos.

Sobre la Tierra.

Camina sin presa.

A cada paso el sendero.

Aparece delante de ti.

No necesitas ver todo el trayecto.

Para continuar.

Solo necesitas confiar en el espacio.

Que ahora se abre bajo tus pies.

Repite.

Estoy guiado,

Guiada.

Estoy protegido.

Protegida.

No camino solo,

Sola.

El amor de Dios va delante de mí.

Nada que nazca del miedo tiene poder sobre mi paz.

Hoy elijo ver con los ojos del amor.

Cuando la preocupación aparezca.

Regresaré a mi respiración.

Cuando dude de mí.

Recordaré todo lo que ya he superado.

Cuando algo no salga como esperaba?

Permaneceré abierto,

Abierto.

A una posibilidad diferente.

¿Puede que un cambio inesperado esté reorganizando mi camino?

Para conducirme hacia algo mejor.

No necesito llamar fracaso a lo que todavía no comprendo.

Hoy me permito ser flexible.

Descansar.

Disfrutar sin colmo.

Recibir amor.

Reconocer mis logros y vivir sin compararme.

¿Coloca una mano sobre el pecho?

Y recuerda que la vida sucede ahora.

En esta respiración.

En este momento.

Me apruebo.

Me acepto.

Confía en mí.

Y sé que soy suficiente para comenzar.

Respira profundamente.

Y recibe este nuevo día.

Y cuando estés preparado,

Preparada.

Abre los ojos recordando que no necesitas ser perfecto.

Solo volver al amor cada vez que te alejes de él.

Hoy es una nueva oportunidad.

Recíbela.

Bendícenla.

Y permite que la vida te sorprende.

Reseñas Recientes

Irma

July 6, 2026

Gracias infinitas 🙏🏻.!!!

© 2026 Elías Berntsson. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else