
Suelta la Tensión y Respira Paz
by Luisa Garces
Esta meditación guiada te acompaña a liberar la tensión acumulada en el cuerpo y a calmar los pensamientos que te mantienen en alerta. A través de la respiración, la relajación corporal y una visualización suave, esta práctica te ayuda a soltar presión, recuperar tranquilidad y recordar que no necesitas vivir sostenido por el esfuerzo todo el tiempo. Ideal para escuchar antes de dormir, después de un día difícil o cuando sientes que tu cuerpo necesita volver a la paz.
Transcripción
Antes de comenzar,
Adopta una postura cómoda en un lugar silencioso donde nada te interrumpa.
Permite que este momento sea solo para ti.
Y a tu tiempo.
Cierra los ojos.
A veces.
El cuerpo guarda lo que la mente no alcanza a soltar.
Una conversación difícil.
Una preocupación que se repite.
La presión de tener que responder por todo.
El cansancio de intentar hacerlo bien.
Y sin darte cuenta.
Los hombros se elevan.
El pecho se cierra.
La mandíbula se aprieta.
La respiración se vuelve corta.
Como si una parte de ti hubiera pasado el día intentando protegerte.
Pero esta noche no tienes que seguir en tensión.
No tienes que sostenerlo todo.
No tienes que permanecer en alerta.
Por unos minutos.
Solo permite que tu cuerpo recuerde.
¿Cómo se siente la paz?
Respira lentamente.
Y nada.
.
.
Y exhala despacio no fuerces la respiración.
Solo deja que el aire entre.
Y deja que el aire salga.
Como si cada exhalación le dijera a tu cuerpo.
Ya puedes soltar un poco.
Respira otra vez y de la calma.
Exhala tensión.
Relaja tus hombros afloja la mandíbula suaviza el espacio entre tus ojos permite que la lengua descanse dentro de la boca suelta el peso de la frente suelta el peso del cuello suelta el peso del pecho No tienes que empujar nada No tienes que hacer nada perfecto.
Solo respirar.
Permitir que la paz Entres suavemente.
Una respiración a la vez.
A veces creemos que la tensión nos mantiene fuertes.
Como si apretara el cuerpo.
Nos ayudará a controlar mejor la vida.
Pero la verdadera fuerza también pueden sentirse tranquilos.
También puede respirar.
También puede descansar.
Una mente y un cuerpo en paz.
Pueden ver con más claridad.
Pueden responder con más sabiduría.
Pueden recuperar energía.
Respira lentamente.
Y ahora imagina que estás sentado en un lugar silencioso al atardecer.
Puede ser junto a un río.
En un jardín.
O en un espacio tranquilo que tu imaginación elija.
Frente a ti.
Ayunalos suavemente.
Una luz dorada.
Cerebro.
Muy delicada.
Esta luz.
No te pide que cambies rápido No te pide que entiendas todo.
Sólo comienza a acercarse lentamente a tu cuerpo.
Primero toca tus pies y los pies descansen.
Luego sube por tus piernas.
Y las piernas sueltan peso.
La luz llega a tus caderas.
A tu abdomen.
A tu pecho cada lugar que toca.
Recuerda que puede ablandarse.
Respirar.
Permite que esa luz llegue a tus hombros.
Siente como la carga empieza a bajar como si no tuvieras que llevar todo encima esta noche.
Permite que la luz llegue a tus brazos a tus manos.
A tus dedos.
Y deja que tus manos se suavicen.
Ya no necesitan agarrar la vida con tanta fuerza.
Ahora la luz llega a tu garganta.
A tu mandíbula.
Dos mejillas a tus ojos.
A tu frente.
Poco a poco Todo tu rostro descansa.
Respira otra vez.
Más lento.
Más suave más profundo.
Imagina ahora que con cada exhalación.
.
.
Sale de tu cuerpo una nube gris muy tenue.
Esa nube lleva tensión.
Cansancio.
Presión.
Pensamientos rígidos.
Y al salir.
Se disuelve en el aire.
No tienes que analizarla.
Ni entenderla.
Solo déjala ahí.
Inhalas luz exhala extensión Inhalas calma.
Exhalas presión y no las pas.
Exhalas todo lo que tu cuerpo ya no necesita sostener.
Repite lentamente dentro de ti puedo soltar la tensión.
Mi cuerpo merece descanso.
Mi respiración me devuelve a la paz.
No tengo que vivir en alerta todo el tiempo Deja que estas palabras entren suavemente.
Como si cada frase fuera una caricia para tu sistema.
Como si tu mente escuchara.
Por fin.
Que no tiene que seguir defendiéndose de todo.
Tres Speed.
Y siente el cuerpo más cálido.
Más tranquilo.
Está bien.
Si aún hay pensamientos.
No tienes que vaciar completamente la mente Solo vuelve a tu respiración.
Una y otra vez.
Repite suavemente Estoy aquí.
Estoy respirando estoy soltando Estoy volviendo a la paz Quédate unos momentos en esta sensación.
Respirando.
Descansando permitiendo que la luz siga suavizando tu cuerpo.
Y recuerda.
No necesitas cargar tensión para ser fuerte.
No necesitas vivir apretado para estar seguro.
Puedes soltar con este respirador.
Puedes confiar en este momento.
Gracias por regalarte estos minutos.
Descansa.
Esta noche.
Permite que tu cuerpo suelte la tensión y que tu mente respire pas.
Conoce a tu maestro
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