10:00
10:00

Tu Niño Interior: Sanar y Soltar

by Javier Díaz

rating.1a6a70b7
Puntuación
4.9
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
32

Hay una parte de ti que nunca creció del todo. Que aún recuerda. Que aún espera ser vista. Esta meditación guiada del niño interior es un viaje suave y profundo hacia las raíces de quien eres, hacia ese ser pequeño que vivió momentos que quizás nunca terminó de procesar. Una experiencia de sanación emocional y reconexión interior para quienes cargan sin saberlo con heridas antiguas, miedos aprendidos o una necesidad de amor que nunca fue del todo satisfecha. No se trata de revivir el dolor. Se trata de volver... y esta vez, quedarte. Perfecta para momentos de vulnerabilidad, duelo emocional o trabajo interior profundo Ideal para quienes exploran la psicología transpersonal, el trabajo con el niño interior y la sanación emocional Una herramienta poderosa para el autoconocimiento, la compasión hacia uno mismo y la liberación del pasado Cierra los ojos. Ese niño todavía te espera.

Transcripción

Hubo un tiempo en que no sabías disimular lo que sentías.

En que el cuerpo lo decía todo antes de que la mente tuviera tiempo de intervenir.

La alegría salía directa,

Sin filtro,

El miedo también,

La ternura también.

Después aprendiste.

Aprendimos todos.

A contener.

A calcular,

A protegernos.

Y ese aprendizaje fue necesario.

Nos ayudó a sobrevivir en un mundo que no siempre es suave.

Pero a veces,

En ese proceso,

Dejamos atrás a alguien.

Hoy vamos a ir a buscarlo.

No es un viaje fácil para todos.

Puede que aparezcan cosas que llevan tiempo sin asomarse.

Si en algún momento sientes que es demasiado.

Puedes simplemente respirar y quedarte en la respiración.

No hay obligación de llegar a ningún sitio.

El viaje ya es el destino.

Busca una postura cómoda.

Una en la que puedas estar presente sin tensión.

Si estás sentado,

Deja que la espalda se apoye con suavidad.

Las manos descansan donde quieran descansar.

Los hombros caen.

Si estás tumbado,

Deja que el cuerpo se entregue al suelo.

Completamente.

Sin sostener nada.

Cierra los ojos.

Toma una respiración larga y profunda por la nariz.

Llenando de espacio.

Y suéltala por la boca con un suspiro suave como quien finalmente llega a casa después de un día muy largo.

Otra vez,

Inhala,

Despacio,

Y exhala.

Y exhala soltando.

Siente como el cuerpo se asienta.

Como algo en ti,

Muy adentro,

Empieza a recordar que aquí está a salvo.

Imagina que caminas por un pasillo largo.

Las paredes son de un color cálido,

Entre ocre y dorado,

Como las paredes de una casa antigua que guarda mucho sol dentro.

El suelo es de madera y cruje levemente bajo tus pies con ese sonido que tienen las casas cuando las habitas de verdad.

Al fondo del pasillo hay una puerta entornada.

Por el hueco entra una franja de luz suave y también un sonido.

Algo que cuando te acercas reconoces como el sonido de alguien jugando solo,

En silencio,

Con esa concentración absoluta que solo tienen los niños cuando están completamente dentro de lo que hacen.

Te detienes frente a la puerta.

Respiras.

Y empujas la puerta con suavidad.

La habitación que aparece es pequeña y llena de luz.

Hay una ventana grande por la que entra el sol de la tarde,

De ese sol naranja y largo que lo tiñe todo de calidez.

Y en el centro de la habitación,

Sentado en el suelo,

Hay un niño.

Es pequeño.

Está absorto en algo que tiene entre las manos.

Y al oír que entras levanta la vista.

Y te mira.

Esos ojos,

¿los reconoces?

Son los tuyos,

Son exactamente los tuyos,

Antes de todo lo que vino después.

No digas nada todavía,

Sólo míralo.

Deja que el reconocimiento ocurra a su propio ritmo,

Sin forzarlo.

Quizás el niño sonríe.

Quizás te estudia con esa seriedad que tienen los niños cuando no saben todavía que hay que fingir que no les importa nada.

Quizás hay algo en su cara que te parte el corazón de una manera que no esperabas.

Deja que eso pase.

Sin controlarlo.

Sin apresurarte a resolverlo.

Te acercas despacio.

Y te sientas a su lado.

En el suelo.

En la luz del sol de la tarde.

Y estáis ahí los dos.

El que fuiste y el que eres ahora.

Más cerca de lo que habéis estado en mucho tiempo.

Si hay algo que ese niño necesita escuchar.

.

.

Quizás puedes decírselo ahora.

No en voz alta si no quieres.

Desde adentro.

Desde ese lugar tuyo que sabe qué palabras llevan demasiado tiempo sin decirse.

Quizás es que está bien.

Que lo que sintió era real.

Que no estaba equivocado al sentirlo.

Quizás es simplemente que no está solo.

Tómate el tiempo que necesites.

Y si el niño quiere acercarse,

Deja que lo haga.

Si quiere quedarse donde está,

También está bien.

No hay nada que forzar aquí.

Este encuentro tiene su propio ritmo y su propia forma,

Y cualquier forma que tome es exactamente la que tiene que ser.

Quédate con él un momento más.

En esa habitación llena de luz,

En ese sol de tarde que no tiene prisa.

Poco a poco,

Empieza a prepararte para volver.

Pero antes de irte,

Si quieres,

Puedes hacerle saber que volverás,

Que no va a quedarse esperando otro tiempo largo,

Que ahora ya sabes dónde está.

Te levantas despacio.

Lo miras una vez más.

Y sales de la habitación llevando algo de esa luz contigo.

El pasillo.

La madera crujiente bajo los pies,

El calor de las paredes.

Y poco a poco el cuerpo aparece de nuevo.

Su peso.

Su temperatura.

La respiración moviéndose dentro de él.

Siente las manos.

Los pies.

El lugar donde estás apoyado.

Mueve los dedos con suavidad.

Vuelve sin prisa,

Trayendo contigo todo lo que necesitas traer.

Una respiración profunda,

Y al exhalar,

Deja que el cuerpo recuerde dónde está.

AODA.

Con todo lo que acabas de vivir dentro.

Cuando estés listo,

Abre los ojos muy despacio.

Gracias por acompañarme en este viaje.

Espero que esta práctica te haya ofrecido un momento de reencuentro con esa parte de ti que lleva esperando más ternura de la que ha recibido.

Si has disfrutado de esta meditación,

Te invito a dejar un comentario y una valoración positiva.

Tus pensamientos son importantes y nos ayudan a seguir compartiendo estas enseñanzas.

Nos vemos en el próximo viaje.

4.9 (12)

Reseñas Recientes

Alma

August 5, 2026

Me vi niña jugando con dados de madera y sentí tanta ternura que lloré!

Juanma

August 4, 2026

Bonita travesía por la infancia para redescubrirnos. Gracias por compartir.

Fernando

August 4, 2026

Muchas muchas gracias, Javier. Feliz día. 🙏🏼😊

Amalia

August 4, 2026

Gracias por permitirme visitar y reconfortar a mi niña 🧒 interior

Kokys

August 4, 2026

Gracias!

Marigel

August 3, 2026

Qué meditación más hermosa!! Tengo que volver a ella, porque no sé casi nada de esa niña pequeña que fui. Muchas gracias por hacerme recordar que fui pequeña.

More from Javier Díaz

© 2026 Javier Díaz. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else