
Práctica Para Aliviar Dolor de Cabeza, Tensión y Estrés
by Heléne Berg
Esta práctica meditativa te puede ayudar a aliviar el dolor de cabeza y tensión acumulada. Todo con ayuda de tu respiración. Busca un lugar tranquilo y colócate en una postura cómoda para conectar con tu cuerpo y la respiración.
Transcripción
Práctica para aliviar el dolor de cabeza.
Para comenzar lo más importante es que estés completamente cómodo.
Si crees que estarás mejor con una iluminación más suave puedes bajar las luces o incluso apagarlas.
Ajusta también la temperatura del ambiente porque cuando el cuerpo está demasiado frío lo notarás más tenso y será más difícil relajarlo por completo.
Puedes taparte con una manta para estar más cómodo.
Ahora colócate en una postura que te resulte cómoda para meditar.
Túmbate boca arriba y coloca los brazos estirados a los lados del cuerpo y las piernas separadas al ancho de las caderas.
Cierra los ojos y realiza un breve escáner del cuerpo de arriba a abajo y observa cómo sientes cada parte de tu cuerpo.
Siga ajustando ligeramente la postura si es necesario hasta que sientas que estés completamente cómodo.
Si esta postura no es la adecuada muévete a una silla con los pies apoyados en el suelo,
La espalda recta con los hombros relajados y las manos apoyadas encima de las piernas.
Deja que el cuerpo y tu mente sientan y experimenten todas las sensaciones que tienen lugar durante la práctica.
No aceleres ninguna parte del proceso.
Permite que la meditación progrese naturalmente.
Ahora vas a tensar y soltar suavemente cada parte del cuerpo comenzando por los dedos de los pies.
Aprieta suavemente los dedos de los pies y suéltalos.
Ahora tensa las piernas y suéltalos.
Ahora tensa los músculos de las piernas y suelta.
Tensa suavemente los glúteos y suelta.
Tensa el abdomen y suelta.
Aprieta las manos suavemente y suelta.
Ahora pon las manos en puño,
Tensa suavemente los brazos,
Los puños y sube los hombros hacia la cabeza y suelta.
Ahora tensa las mejillas de tu cara sonriendo,
Forzando una sonrisa suave y suelta.
Aprieta los ojos y suelta.
Relaja todos los músculos del cuerpo y deja que la superficie donde descansa tu cuerpo acoja todo el peso desde la cabeza hasta los pies.
Quédate descansando durante unos momentos sintiendo la relajación en tu cuerpo.
Ahora dirige la atención a la cabeza.
Concéntrate suavemente en la zona donde parece estar localizado el dolor.
Cuando encuentres el sitio donde sientes el dolor particularmente intenso vas a imaginar que esa tensión se va suavizando con tu respiración.
Con cada exhalación se va soltando y liberando la tensión.
Realiza un par de respiraciones profundas y deja descansar esa zona.
Ahora presta atención a tu respiración.
Observa cómo se siente el cuerpo y los órganos asociados a la respiración.
Concéntrate en llenar y luego vaciar los pulmones.
Siente el aire moverse a través de las fosas nasales con cada inhalación y exhalación.
Para ayudar a tu mente a centrarse puedes contar cada respiración y así mantener la concentración enfocada únicamente en la respiración.
Puedes contar hasta 10 y empezar de nuevo cuando te pierdes,
Sólo si esto te ayuda.
Siente la sensación de quietud en tu cuerpo a medida que la mente entra en un lugar de calma y tranquilidad.
Permite que los pensamientos entren en tu mente.
Préstales atención por un momento breve y luego los dejas ir y así también con las emociones.
Permítelas su espacio y luego las sueltas.
Simplemente reconoce lo que hay en cada momento y luego déjalo ir.
Cada vez que notas que tu mente se ha distraído simplemente vuelva a enfocarla suavemente en la respiración.
Continúa observando la respiración durante unos momentos hasta que oigas sonar la campana.
Conoce a tu maestro
4.7 (1 336)
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