
Luz y Sombra
En esta píldora espiritual reflexionamos y meditamos sobre nuestras dualidades.... las luces que nos caracterizan y las sombras con las que hay que trabajar. Desde la profundidad de la meditación puedes observarlas mucho mejor y trabajarlas para que haya más equilibrio. Meditación en vivo desde el Programa "Meditando desde casa" con Cristina Babatz.
Transcripción
Hola,
¿qué tal?
Buenas noches a todos y todas.
Gracias por estar aquí hoy un día más en Meditando Desde Casa.
El día de hoy el tema que quiero compartir con ustedes es acerca de las luces y las sombras que nos caracterizan a todos nosotros.
Todos tenemos una parte de luz que es la que nos gusta mostrar hacia afuera,
La que no nos avergüenza,
La que no nos da miedo.
Sin embargo,
Tenemos también una parte de sombra,
Aquella parte de nuestra personalidad que fuimos guardando y escondiendo porque pensábamos que si la mostrábamos no íbamos a ser amados y aceptados.
La labor principal de la meditación es ir acercando esas dos partes,
Que cada vez podamos ir integrando más nuestra parte de sombra y que vaya formando parte de nosotros como aceptándola y permitiéndole estar presente pero teniéndola consciente.
Cuando no la tenemos consciente,
Ese es el producto de nuestras ansiedades,
De nuestras frustraciones,
De todas nuestras inquietudes,
De toda esa parte donde no nos sentimos bien con nosotros mismos,
Tiene que ver con la sombra.
Del mismo modo también tiene que ver con la sombra todas aquellas partes de otras personas que nos molestan o no nos gustan.
Entonces pues nuestra práctica del día de hoy irá en torno a eso,
A darle la bienvenida a estos espacios de sombra que existen dentro de nosotros y que los vayamos integrando para pasar mejores días,
Para estar mejor con nosotros mismos y con todas las personas que nos rodean.
Entonces pues vamos a dar comienzo a nuestra práctica.
Tomen la postura de meditación que más les acomode.
Recuerden que es importante siempre los tres puntos de apoyo,
La espalda recta,
Los hombros relajados y las manos se dejan caer suavemente sobre el regazo.
Los ojos pueden estar cerrados o si prefieren meditar con una ligera rendijita,
Mirando hacia ningún punto en particular,
También pueden hacerlo.
Comenzamos.
Toma una respiración profunda que llene todos tus pulmones.
Solta el aire,
Deja ir las preocupaciones,
Los pendientes,
Las tareas y los quehaceres.
Inhala de nuevo,
Sostén un poco el aire y suelta por la nariz.
Permite ahora que tu postura quede quieta por el tiempo que dure nuestra práctica.
¿Dónde estás?
Ubica físicamente el espacio en el que te encuentras.
Si bien es un lugar conocido y familiar,
Recórrelo en el ojo de tu mente con el mayor lujo de detalle.
Esto te permite ubicarte en el aquí y el ahora.
Recuerda que es muy importante utilizar tus sentidos para ubicarte en el momento presente.
¿Qué escuchas?
Aquello que estás escuchando.
Déjalo estar presente.
No pelees con ello,
Simplemente nótalo.
Utiliza tu sentido del olfato para ver si puedes percibir algún olor en particular.
Puede provenir del ambiente,
De tu ropa o de tu mismo cuerpo.
Ahora bien,
Utiliza el tacto para notar la temperatura que hay en el espacio en el que te encuentras.
Puedes también notar la diferencia de temperatura entre las partes de tu cuerpo que se encuentran cubiertas por ropa y las que no.
Siente la superficie sobre la que estás,
Notando que ésta te sostiene,
Sin necesidad de que haya rigidez en ninguna parte de tu cuerpo.
Ahora bien,
¿cómo estás?
¿Cómo están tus emociones el día de hoy?
Si tuvieras que ponerle una etiqueta a esa emoción,
¿cuál sería?
Recuerda no juzgar,
Simplemente nombrar.
¿Tu cuerpo?
¿Cómo está?
¿Cómo se siente tu cuerpo en este momento?
Igualmente,
Si solo pudieras elegir una palabra,
¿cuál sería?
Ahora bien,
Ya que tienes estas dos etiquetas,
Suéltalas,
Déjalas ir.
Por ahora,
Ya no son importantes.
Lleva la atención a la planta de tus pies.
Continúa subiendo su atención hacia las rodillas,
Los muslos,
Las caderas.
Nota tu vientre bajo como sube y baja a su propio ritmo.
Nota tu pecho,
Tus hombros.
Siente como tus brazos cuelgan a tu lado y tus manos se tocan sin tensión.
Nota el pequeño hueco que queda entre las palmas de tus manos.
Siente tu columna,
Tu cuello.
Trata de sentir tu cuero cabelludo,
Tu frente,
Que está libre de tensión.
No hay gestos ahí,
No quijada.
Está suave,
Tu lengua suelta,
Tus ojos están cerrados suavemente.
Entra delicadamente por tu nariz,
A su ritmo,
A su paso.
Déjala fluir,
No la controles.
Ahora regresa tu atención a los movimientos de tu vientre bajo,
Esa ancla que te es ya conocida y al centro de las palmas de tus manos.
Serán los que usarás para no permitir que tu mente interfiera mientras practicas distracciones son completamente normales.
Todos las tenemos.
Para ello,
Cada vez que te distraigas,
Regresa tu atención a estos dos lugares.
Ayudado de tu respiración,
Comienza a dejar de un lado el mundo exterior y comienza a ir dentro de ti,
Que es tu núcleo sano,
Donde habita la quietud,
El equilibrio y tu verdadero yo,
Tu esencia más pura.
Ahí,
En ese lugar,
No existe el miedo,
No existe la vergüenza.
Permítele a tu respiración que te ayude a llegar ahí.
Y yo,
Somos luces y sombras,
Ambas nos caracterizan por igual.
Ver nuestras luces,
Es fácil,
Nos gusta y nos hace sentir bien.
Sin embargo,
Nuestras sombras nos apartan de nuestro verdadero yo.
También son parte de ti,
Que encarga con su muy particular bagaje.
Es el lugar de nosotros que nos avergüenza,
Que no queremos ver,
Porque nos hace sentir indignos.
Pensamos que si lo miramos,
Nos hará daño.
Sin embargo,
Por paradójico que parezca,
Si no nos atrevemos a mirar,
Sufriremos más.
Mirar la sombra,
Duele.
Sin embargo,
También libera.
Al mirarla,
Puedes integrarla,
Irla aceptando.
Si pensamientos vienen a tu mente,
Recuerda regresar a tus ángulas.
No hay quehaceres,
No hay pendientes.
Simplemente,
Observar nuestra respiración y a su paso,
Irle dando la bienvenida a aquellas partes de nosotros que no nos gustan,
Que rechazamos y negamos.
Si te has distraído,
Regresa la atención una y otra vez a tus ángulas.
Estas dos te hacen sentir seguro y confiado a tenerte ahí,
Mirando tu respiración,
Irá dándote la capacidad de aceptar aquello que a veces no queremos mirar de nosotros mismos.
Es tan valiosa,
Tu luz como tu sombra.
Al mirar tu sombra y reconocerla,
Podrás acogerla y eso libera.
Trae ahora a tu mente,
Alguna parte de tu sombra,
Algo de ti que no te guste,
Y llévalo al centro de las palmas de tus manos.
Ponlo ahí y míralo con compasión.
Eso que miras ahí es algo que te hicieron creer,
Que te restaba valor,
Que te hacía indigno y por eso se volvió sombra.
Mirándolo,
Abrazándolo ahí entre tus manos,
Reconociéndolo,
Serás capaz de irlo integrando cada vez que lo notes,
Que aparezca frente a ti y en tu manera de mostrarte al mundo que no hay nada de qué avergonzarse,
Tú también eres tú y te hace digno y digna de ser amado y aceptado.
Agradece el día de hoy haber realizado esta práctica en comunidad,
En compañía de otros,
Que entre todos nos sostenemos,
Nos acompañamos y nos sabemos personas con luces y sombras.
Poco a poco,
Des regresando la atención,
Observa cómo se siente y lentamente desamóverte y abre tus ojos.
Muchas gracias a todos y a todas por haber estado aquí y por no habernos acompañado entre todos a mirar nuestras luces que nos es fácil y las sombras que definitivamente no lo son.
Pero la meditación nos irá mostrando a cada momento,
A cada instante y cuando llegue la hora,
Aquella sombra que ni nos hace dignos ni menos,
Por el contrario,
Nos forma como seres humanos.
Gracias,
Me inclino ante ti.
Conoce a tu maestro
4.8 (41)
Reseñas Recientes
More from Cristina Babatz
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
