
El Mito De Vaciar La Mente: Cómo Redirigir Tu Enfoque
by Ily Ponce
¿Has intentado meditar y sientes que no puedes porque tu mente no se detiene? Ese es el malentendido más común sobre la meditación y este video existe para resolverlo. A través de una práctica simple basada en Vipassana, aprenderás a redirigir tu atención hacia la respiración cada vez que la mente se dispersa. No se trata de control, se trata de regresar y eso lo puede hacer cualquiera.
Transcripción
Hola,
Mi nombre es Hilly Ponce.
Hoy quiero compartirte una práctica para desmitificar el tema de que la meditación es vaciar la mente por completo.
La mente no se vacía realmente.
Todo el tiempo tenemos muchos pensamientos.
La ciencia nos dice que tenemos alrededor de 60 mil pensamientos al día.
¿Te imaginas?
Son muchísimos.
Entonces vaciarlas se podría decir que es casi imposible.
Pero lo que quiero compartirte con la práctica de hoy es que podemos reenfocar nuestro pensamiento.
Es decir,
Nosotros podemos dirigir a la mente y al dirigirle a la mente y ponerle un enfoque.
O un foco,
Nos permite entonces que poco a poco esos pensamientos se vayan diluyendo y aquietando.
Así que hoy te voy a enseñar cómo hacerlo.
Te sugiero que te acomodes en un lugar donde no haya mucho ruido.
De preferencia si puedes estar sentado o sentada como estoy hoy yo sobre un sillón.
De manera que tu espalda baja esté cómoda.
A mí me gusta mantener la espalda recta para mantenerme un poco más alerta.
Elige lo que para ti hoy sea más cómodo y que no te genere una distracción extra,
Sobre todo si esta es la primera vez que estás meditando.
Si eres un meditador ya experimentado,
Entonces,
Bueno,
Sabes que entre menos soporte en la espalda,
Mucho más flujo de energía.
Así que si ya estás en esta postura cómoda,
Comienza a cerrar tus ojos.
Puedes colocar una palma arriba de la otra,
O una mano.
Sobre el dorso de la otra,
O colocar tus palmas de las manos sobre tu rodilla.
Y el primer paso es.
.
.
Estar presente con lo que quiera que esté llegando.
A tu mente,
Y cualquier sensación que esté.
.
.
Surgiendo en este momento.
Intentando no juzgar ni tus pensamientos ni tus sensaciones.
Si estas son cómodas o incómodas,
Simplemente dejar que sucedan.
Y los pensamientos,
No anclarnos mucho,
Simplemente notarlos.
Y permitir que vengan.
Y vaya.
Esto lo vamos a hacer.
Por un par de minutos.
Permitir que llegue todo lo que tenga que llegar a nuestra mente,
Y dejar que las sensaciones que surjan a partir de estos pensamientos se manifiesten.
Recuerda no intentes poner tu mente en blanco.
Simplemente.
.
.
Mantente presente y deja que lo que quiere,
Que tiene que llegar.
Jere.
Hoy para ayudarte a.
.
.
Redirigir tu mente,
Vamos a seleccionar.
Nuestra nariz.
Vas a llevar Toda tu atención.
Hacia tu nariz.
La punta de tu nariz,
Rodeando tus fosas nasales por donde entra.
Y sale el aire Incluso notar cómo se expanden esas fosas nasales.
Cuando entra el aire Y cómo se contraen.
Cuando sale el aire.
Observa ese triángulo en tu nariz.
Que surge desde.
.
.
Poco abajo de tu entracejo.
Va bajando el hueso de tu nariz entre.
.
.
Tus ojos.
Entre las mejillas,
¿Y cómo sacó un plata tu nariz?
Cuando observas desde la parte superior de tus labios.
Si por algún motivo te ausentas.
¿La mente te lleva hacia otro lugar?
Regresa nuevamente.
Al área de tu nariz.
La nariz es tu foco de hoy.
Si en algún momento tu espalda se cansa,
Vuelve a alargar tu columna llevando tus hombros hacia arriba y hacia atrás.
Y llevando tu atención hacia el área de tu nariz nuevamente.
Y ahora suavemente con tu dedo medio y tu dedo índice.
Con las yemas de los dedos,
Vas a comenzar.
Suavemente a tocar cada parte de tu nariz.
Comenzando hasta la parte.
Más alta,
Donde comienza el triángulo Ve bajando por el lado derecho primero.
Nota la fosa nasal derecha como se expande cuando entra.
Y sale el oxígeno,
Al inhalar y al exhalar.
Pasa las yemas de tus dedos debajo de la fosa nasal derecha y siente la temperatura del aire que entra y sale.
Suavemente pasa ambas yemas de los dedos debajo.
De tu fosa nasal izquierda,
Nota.
Si la temperatura varía o si sigue siendo la misma.
Al inhalar y exhalar.
Y suavemente lleva las yemas de tus dedos por el lado izquierdo del triángulo de tu nariz.
Hasta llegar a la parte más alta.
Sentir ese hueso medio.
De forma nuestra nariz.
Y suavemente regresa tu mano.
Hacia tu regazo o tu otra palma de la mano,
Tus rodillas.
Y con atención,
Vuelve a observar el área del triángulo de tu nariz.
Mantén tu atención.
En el ir y venir de tu respiración por tus gozas nasales,
Simplemente en el área.
De tu nariz,
Por un par de minutos más.
Y nuevamente regresa toda tu atención a todo tu cuerpo,
Como comenzamos.
Notando.
Cualquier sensación,
Cómoda o incómoda que esté llegando en este momento.
Mantén ahora la atención en todo tu cuerpo presente.
Y sin apresurarte,
Comience a sentir tus ojos,
Tus párpados.
Ve abriendo muy suavemente.
Tus párpados,
Observando tus pestañas primero.
Hasta abrir tus ojos.
Y nuevamente con las yemas de tus dedos toca tu nariz.
Siente la temperatura.
De tu aire,
Del aire que entra.
Y sale por la nariz.
Y nota si.
.
.
Aún estás teniendo.
.
.
Muchos pensamientos en tu mente.
Si te diste cuenta,
No es que vaciemos la mente de pensamientos.
Es que reenfocamos el momento presente y la atención.
Hacia donde queremos en un espacio específico de nuestro cuerpo.
Si haces esto,
Mucho más seguido durante la semana o más veces durante el día y lo vas alternando con diferentes partes del cuerpo.
Vas a notar que poco a poco,
Vaciar la mente no se va a tratar de simplemente no pensar o dejar la mente en blanco.
Sino de con intención saber dirigir en dónde poner nuestra atención.
Así que espero que hayas disfrutado de esta breve práctica el día de hoy.
Y te veo pronto.
Conoce a tu maestro
