
Práctica Para Una Mente Ansiosa
by Heléne Berg
Esta meditación te puede ayudar a no ver tu mente como un enemigo sino a verlo por lo que es, una mente que piensa. Deja de verlo como algo que hay que controlar o que no funciona como debe. Espero que te pueda ayudar. Un abrazo. Música: Epidemic Sound
Transcripción
Encuentra una postura cómoda.
Puedes estar sentado en una silla.
En el suelo.
O incluso tumbado si eso te va mejor.
Lo único que importa es que puedas estar a la vez relajado.
Y un poco despierta.
Cuando estés listo.
Cierra los ojos suavemente.
Si prefieres mantenerlos abiertos.
Deja la mirada un poco entreabierta.
Y que caiga hacia abajo.
Sin enfocar en nada en particular.
Y antes de seguir.
Quiero decirte algo importante.
No te voy a pedir que calles tu mente.
Y tampoco que te relajes si no puedes.
Y no te pido que seas bueno en esto de meditar.
Solo te pido que te quedes aquí conmigo durante un rato.
Escuchando a mi voz.
Es posible que en este momento notes que tu mente está activa.
Pensando en cosas que tienes pendientes.
En lo que pasó antes.
Aun si estás haciendo esto bien.
Quizás notas algo de tensión en el cuerpo.
Quizás escuchas tu mente decir esto no va a funcionar para mí.
Está bien.
Todo lo que surge está bienvenido aquí.
Porque lo que vamos a hacer no es luchar contra tu mente.
Es algo mucho más sencillo y mucho más difícil a la vez.
Es aprender a estar con ella.
Muy bien.
Lleva ahora la atención por un momento a las sensaciones físicas de estar sentado o tumbado.
Al peso de tu cuerpo.
A los puntos de contacto con la silla.
Con el suelo.
Con lo que sea que te sostenga.
No tienes que cambiar nada.
Solo nota las sensaciones.
Siente tus manos.
Las notas frías o cálidas.
¿Hay alguna tensión ahí?
Solo observa.
Abraza los hombros.
Muchas personas llevan la ansiedad allí.
Sin saberlo.
Nota si hay tensión.
Y si la hay.
No tienes que forzar que desaparezca.
Solo el hecho de darte cuenta.
Ya es suficiente.
Ahora vamos a traer la atención a la respiración.
No necesitas controlarla.
Ni hacerla más profunda.
Solo déjala ser como es.
Nota.
Como el aire entra.
Y cómo sale.
Si puedes lleva la atención al abdomen.
Nota como se expande suavemente cuando inhalas.
Como se encoge cuando exhalas.
Como una ola.
Que llega a la orilla se retira.
No busques una respiración perfecta.
La que tienes ahora mismo.
Es exactamente la que necesitas.
Más información www.
Alimmenta.
Com Y ahora quiero contarte algo sobre lo que va a pasar en los próximos minutos.
Tu mente va a pensar.
Eso es lo que hace la mente.
De la misma forma que el corazón late.
Y los pulmones respiran.
La mente piensa.
No es un fallo.
No es que seas especialmente ansioso.
Es que tienes una mente humana.
Habrá pensamientos sobre el trabajo?
Sobre personas.
Sobre cosas que temes.
Sobre cosas que deseas.
Habrá recuerdos.
Habrá planes.
Quizá aparezca esa sensación de urgencia.
Ese tengo que resolver esto ahora.
Y cada vez que eso ocurra lo único que tienes que hacer es notar que ha ocurrido.
Dedica ahora un momento a notar cómo está tu cuerpo en este instante.
No lo que debería sentir.
Sino lo que sientes.
¿Hay tensión en algún sitio?
En la mandíbula.
En el pecho.
Del estómago.
Si la hay.
Respirai.
En esa zona.
No para que desaparezca.
Sino para estar con esa sensación un momento.
Para darle espacio.
El hogar.
De forzar.
La ansiedad muchas veces se mantiene viva.
Porque huimos de ella.
Porque intentamos taparla.
Razonarla.
Ignorarla.
Y cuando en cambio nos volvemos hacia ella con curiosidad donde exactamente la siento.
Cómo es.
Se mueve algo empieza a cambiar.
No siempre desaparece.
Pero deja de ser tan grande.
Continúa unos minutos más con la respiración.
No tienes que hacer nada más que esto.
Estar aquí.
Respirar.
Y cuando te vayas volver.
Cada vez que vuelves.
Es un momento de presencia.
No necesita ser el 100% de los momentos.
Sino ese momento.
Eso es suficiente.
Sigue con tu respiración.
A tu ritmo.
Subtítulos por la comunidad de Amara.
Org antes de terminar.
Quiero que recuerdes algo.
Si tu mente ha estado muy activa durante esta meditación,
No has fallado.
Has practicado.
Cada vez que notaste que te habías ido y volviste?
Fue un momento de conciencia.
Cien regresos no son cien fracasos.
Son cien momentos en los que te diste cuenta.
La mente inquieta no es el obstáculo.
Es el punto de parte poco a poco.
Empieza a traer ahora la atención de vuelta.
Al espacio en el que estás.
Siente el peso de tu cuerpo.
Escucha los sonidos que hay a tu alrededor.
Mueve los dedos de las manos.
Los pies.
Y cuando te sientas preparado Abre despacio los ojos.
Conoce a tu maestro
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