
Calmar La Ansiedad-Día 1
Esta práctica es para esos momentos en los que la ansiedad se siente en el cuerpo, la mente está acelerada o todo parece demasiado. En 15 minutos te guiaré con una respiración suave, presencia corporal y palabras de calma para ayudarte a volver al momento presente, soltar la tensión y recordar que no tienes que resolver todo ahora. Esta meditación forma parte de la serie “4 días para volver a la calma”.
Transcripción
Bienvenida,
Bienvenido.
Soy Eugenia Flaivan.
Y en esta práctica te invito a hacer una pausa.
Respirar.
Y volver suavemente a ti.
Si llegas a esta meditación con ansiedad,
Con la mente acelerada.
Con tensión en el cuerpo.
O con la sensación de que todo es demasiado,
No necesitas cambiar nada de inmediato.
No tienes que calmarte a la fuerza.
No tienes que hacerlo perfecto.
Solo necesitas permitirte estar aquí.
Por unos minutos.
Tal como estás.
Busca una posición cómoda.
Puedes estar sentada,
Sentado o acostada.
Deja que tu cuerpo encuentre un apoyo.
El apoyo de la silla.
Del suelo.
De la cama.
Permite que por un momento.
.
.
Algo más te sostenga.
Si se siente bien para ti,
Puedes cerrar los ojos.
Y si prefieres mantenerlos abiertos.
Simplemente deja la mirada suave.
Descansando en algún punto frente a ti.
Empieza a notar que estás respirando.
Sin cambiar nada todavía.
Solo observa.
El aire entra.
El aire sale.
Tu cuerpo sabe respirar.
Incluso cuando tú no estás pendiente.
Incluso cuando la mente se acelera.
Incluso cuando hay ansiedad.
Tu respiración sigue aquí.
Lleva ahora una mano al pecho o al abdomen si eso se siente cómodo para ti.
Y permite que ese contacto sea una señal de presencia.
Como si a través de tu propia mano pudieras decirte Estoy aquí.
Estoy conmigo.
No estoy sola,
No estoy solo en este momento.
Luego de la próxima inhalación.
Vas a empezar a alargar suavemente la exhalación.
Inhala por nariz si puedes.
Y exhala lento y largo por nariz o por boca.
Otra vez inhala.
Y exhala un poco más largo.
No fuerces la respiración.
No busques hacer la perfecta.
Solo permite que cada exhalación un poco más larga sea una invitación a soltar un poco más.
Inhala suavemente.
Y al exhalar suelta la mandíbula.
Inhala suavemente.
Y al exhalar afloja los hombros.
Inhala suavemente.
Y al exhalar deja que el pecho se ablande un poco.
Inhala suavemente.
Y al exhalar,
Permite que el abdomen no tenga que sostener tanta tensión.
Quizá la ansiedad todavía esté aquí.
Y está bien.
No estás peleando con ella.
No estás tratando de empujarla fuera.
Estás creando un poco más de espacio alrededor.
Puedes imaginar que la ansiedad es como una ola.
Una ola que sube una ola que se mueve.
Una ola que también en algún momento baja.
No necesitas convertirte en la ola.
Pero puedes observarla.
Puedes respirar con ella.
Puedes acompañarte mientras pasa.
Con la próxima inhalación,
Lleva la atención a los puntos de contacto de tu cuerpo.
Siente donde tu cuerpo toca la silla,
El suelo,
La cama.
Nota el peso de las piernas.
El peso de tus brazos.
El peso de tu espalda.
Permite que tu cuerpo pese un poco más.
Como si no tuvieras que sostenerte completamente desde adentro.
Como si pudieras entregarle un poquito de peso a la superficie que te recibe.
Repite internamente.
Estoy aquí.
Estoy respirando.
Este momento también va a pasar.
No tengo que resolver todo ahora.
Estoy a salvo en este instante.
Estoy en paz.
Si aparece algún pensamiento,
No necesita seguirlo.
No necesitas terminarlo.
No necesitas resolverlo ni discutir con él.
Puedes simplemente notar.
Hay un pensamiento.
Y volver a la respiración.
Si aparece una emoción tan poco,
Necesitas corregirla.
Puedes notar.
Hay una emoción.
Y volver a tu cuerpo.
Respiración.
Cuerpo.
Apoyo.
Este momento.
Vas a hacer ahora tres respiraciones un poco más conscientes.
Inhala lentamente por nariz y exhala soltando todas las tensiones.
Inhala otra vez y exhala aflojando.
Una última vez,
Inhala.
Y exhala permitiendo que algo en ti descanse.
Imagina ahora,
Si te resulta cómodo,
Que con cada inhalación entra una sensación de calma muy,
Muy suave.
No es una calma perfecta.
No es una calma forzada.
Solo un poco más de espacio.
Y con cada exhalación.
Tu cuerpo suelta tensión.
Inhalas espacio.
Exhala extensión.
Y en la presencia.
Exhala exigencia.
Inhala suavidad.
Exhalas control.
Y vas a decirte internamente.
No tengo que poder con todo.
Puedo ir paso a paso.
Puedo volver a mi cuerpo.
Puedo respirar este momento.
Sentí tu respiración.
Sin apuro.
Sin exigencia.
Solo estando aquí.
Lentamente empieza a notar de nuevo el espacio en el que estás.
Los sonidos a tu alrededor.
La temperatura del aire.
El contacto de tu ropa con la piel.
El apoyo debajo de tu cuerpo.
Tal vez puedas mover suavemente los dedos de las manos,
De los pies.
Hacer un pequeño movimiento de hombros.
O girar apenas el cuello.
Antes de cerrar,
Lleva una vez más la atención al centro del pecho.
Y reconoce este gesto que acabas de hacer por ti.
¿Te detuviste?
Respiraste.
Volviste al presente.
Aunque haya sido solo por unos minutos.
Eso también cuenta.
Y cuando estés lista o listo.
.
.
Puedes abrir los ojos lentamente,
Sin apuro.
Gracias por compartir esta práctica conmigo.
¿Y si esta meditación te acompañó?
Puedes seguir mi perfil para encontrar más prácticas de calma,
Descanso y reconexión con el cuerpo.
Esta fue la primera práctica de la serie de cuatro días para volver a la calma.
Soy Eugenia Flaivan y será un gusto volver a encontrarnos en el día 2.
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