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Encontrando el Ancla que te Funciona

by Javier

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Puntuación
4.9
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos
Reproducciones
93

Si bien es muy común que se utilice la respiración como ancla para fijar la atención mientras meditamos, ésta no necesariamente resulta ser la mejor opción para todas y todos. En esta práctica, exploramos diversas posibilidades para que tú experimentes qué lugar del cuerpo, o sensación física, te funciona mejor para descansar y estabilizar tu atención.

Transcripción

Bienvenido,

Bienvenida a esta práctica de meditación.

Te invito a que tomes una postura que te sea cómoda.

Puedes ser sentado o sentada en una silla,

En un cojín de meditación o en un almohadón y poco a poco cerrando los ojos,

Si esto es cómodo y es posible para ti en este momento.

Y si no,

Recordando que la práctica de la meditación siempre es posible con los ojos abiertos,

Simplemente bajando un poquito la mirada y descansándola en un punto fijo.

Y poquito a poco,

Permitiendo que tu cuerpo se asente en el lugar en el que estás,

Empezando a habitarlo,

A sentirlo,

Entrando en contacto con los puntos de apoyo,

Notando las plantas de los pies bien enraizadas en el piso,

Si es que estás sentado o sentada en una silla.

Y si estás en un zafo o en un almohadón,

Notando el contacto de las piernas con el piso,

Notando el contacto de los isquiones y los glúteos sobre la silla o sobre el cojín y cómo se siente el peso de tu cuerpo descansando ahí,

Confiando en ese sostén incondicional que te ofrece la tierra,

Notando cómo está tu columna,

Trayendo la intención de que sea una postura digna,

Una postura que refleje las cualidades del estar despierto,

Despierta,

Del estar presente y que al mismo tiempo sea una postura amable,

Cómoda,

Que te sostenga durante estos minutos de práctica.

Y quizás ayude a llevar los hombros un poquito hacia atrás y hacia abajo,

De tal forma que se libera un poquito la tensión de los hombros.

Y el llevar los hombros hacia atrás y hacia abajo nos ayuda también a abrir el pecho,

Permitiendo que la respiración fluya de manera natural y más libremente.

Y esta apertura de pecho nos ayuda también a recibir nuestra experiencia así como va llegando,

De una manera curiosa y amable.

Los brazos pueden ir sueltos a los lados,

Notando cómo está tu cuello,

Cómo está tu cabeza,

Notando también cómo están los músculos de tu rostro.

Muchas veces solemos acumular bastante tensión en el rostro y no nos damos cuenta,

Entonces simplemente notando cómo está tu frente,

Tu entrecejo,

Tu mandíbula,

Las mejillas,

Y viendo a ver si es posible exhortar cualquier tensión que no sea necesaria para practicar en este momento.

Dándote la bienvenida así como llegas,

Notando tu intención,

Entrando en contacto con tu intención de realizar esta práctica en este momento.

Y quizás ayude a soltar la necesidad de hacer algo.

Simplemente abrirnos a la posibilidad de poder ser en este ratito sin nada que hacer,

Sin ningún lugar a donde ir,

Soltando la expectativa de cumplir algo,

Cualquier agenda,

Soltando incluso la expectativa de obtener algún resultado en particular,

Soltando también cualquier autoexigencia para que la práctica fluya de determinada manera,

Y viendo a ver si es posible abrirte a recibir la experiencia como va llegando,

Sin juicio y con curiosidad.

La invitación es a poco a poco ir encontrando un ancla.

El ancla es este lugar seguro y amable,

Donde podemos posar la atención y descansar la atención,

Y al cual volver cada vez que la tensión se dispersa.

Y un ancla puede ser la respiración y las sensaciones asociadas a la respiración,

En donde estas sensaciones de la respiración sean más evidentes para ti en este momento.

Puede ser la punta de la nariz o la parte superior del labio,

Y notando la sensación del aire fresco al inhalar,

Y la sensación del aire un poquito más cálido al exhalar.

Otra sensación asociada a la respiración puede ser la zona de hombros y pecho,

Y notando cómo los hombros se elevan y el pecho se expande al inhalar,

Y cómo al exhalar se relajan y se contraen.

Otra sensación de la respiración que puede servir como ancla son las sensaciones en la zona del abdomen,

Que se expanden cuando inhalamos y se relajan al exhalar.

Puedes anclar tu atención en alguna de estas sensaciones asociadas a la respiración,

Y si por el momento la respiración no es un ancla accesible para ti,

Puedes descansar tu atención en alguna otra parte del cuerpo,

En alguna otra sensación,

Quizás en algún punto de apoyo,

Por ejemplo las plantas de los pies bien enraizadas en el piso,

Las sensaciones que se despiertan al contacto con la mes,

Las medias o los calcetines,

O directamente con el piso si es que estás descalzo o descalza,

Las sensaciones que aparecen de temperatura o de suavidad y dureza.

Otra posibilidad de ancla puede ser el contacto de las manos descansando sobre los muslos,

Y las sensaciones de contacto con la ropa,

La textura,

La temperatura.

Otra posibilidad de ancla es el contacto de una mano sobre la otra,

Y las sensaciones que van apareciendo en el contacto de piel con piel,

Pueden ser temperatura,

Humedad,

Resequedad,

Calidez.

Otra posibilidad de ancla es el contacto de los isquiones y los glúteos descansando en la silla o en el cojín de meditación o en el almohadón,

Y notando el peso del cuerpo descansando ahí,

La presión,

Cualquier sensación que aparezca ahí.

Otra posibilidad de ancla pueden ser los sonidos,

Algún sonido o sonidos que sean más o menos estables en tu campo de conciencia y que puedan ser un lugar seguro para descansar ahí tu atención.

Cualquiera que sea el ancla que tengas disponible en este momento para practicar,

Está bien.

La idea es que puedas descansar tu atención ahí,

Notando las sensaciones,

Y cuando notes que tu atención no está más en el ancla que elegiste,

Notando dónde fue,

Quizá quedó por ahí atrapada en algún pensamiento,

En algún recuerdo,

En algún pendiente,

Y sin juzgarte por eso,

Sabiendo que es perfectamente normal,

Porque eso es lo que nuestras mentes hacen,

Pensar,

Divagar,

Simplemente notando a dónde quedó tu atención y con mucha amabilidad,

Y con mucha paciencia,

Trayéndola de vuelta al ancla que hayas elegido,

Y posándola ahí,

Dejándola descansar ahí,

Y tarde o temprano,

Quizás más temprano que tarde,

Vuelvas a notar que tu atención no está más en el ancla que elegiste,

Y esto no es un problema en lo absoluto,

Por el contrario,

Es una oportunidad de volver a empezar,

Es de darnos cuenta cuando nos hemos distraído,

Y con mucha curiosidad observando ese pensamiento,

Ese recuerdo,

Esa imagen,

Reconociendo qué es lo que nuestra mente hace,

Y con mucha amabilidad,

Con mucho cuidado,

Con mucha paciencia,

Así como si tomáramos de la mano a un niño pequeño para ayudarle a volver al camino del que se desvió,

Trayendo la atención de vuelta al ancla,

Y posándola nuevamente ahí con amabilidad y con cariño,

Volviendo a empezar una y otra vez,

En realidad no importa cuántas veces te has distraído,

No importa por cuánto tiempo estuviste distraído o distraída,

Simplemente al darte cuenta que eso pasó,

Apreciando y reconociendo ese darte cuenta como un momento de despertar,

Y con amabilidad y con paciencia,

Volviendo a empezar,

Trayendo la atención de vuelta al ancla,

Posándola ahí y dejándola descansar ahí,

Sin pelear,

Sin luchar,

Con amabilidad y con paciencia,

Volviendo a empezar una y otra vez,

Notando las sensaciones del ancla elegida,

Y volviendo a empezar a conectar con el cuerpo,

Una y otra vez,

Cuantas veces sea necesario,

Con amabilidad y paciencia,

Y quizás sea posible en estos últimos momentos de la práctica,

Conectar con la intención de llevar estas cualidades de atención,

De amabilidad,

De paciencia,

De cuidado,

Al resto de tu día,

Cualquiera que sea tu experiencia,

Volviendo al presente,

Volviendo al cuerpo,

Volviendo a casa,

Poquito a poco,

Expandiendo el foco de atención del ancla que has elegido para entrar en contacto con todo tu cuerpo,

Aquí sentado,

Sentada,

Respirando,

Notando el espacio que tu cuerpo ocupa en la silla,

O en el almohadón,

O en el cojín en el que estás,

Notando el espacio que tu cuerpo ocupa en la habitación en la que estás,

Y poquito a poco,

Expandiendo la atención para incluir sonidos,

En la habitación en la que estás,

O fuera de la habitación,

Para incluir movimientos,

Y si necesitas hacer algún movimiento,

Para ir transitando de la quietud al movimiento,

Lo puedes hacer,

Escuchando tu cuerpo y lo que necesita.

Que tengas un buen día.

4.9 (8)

Reseñas Recientes

Javier

August 10, 2024

Maravillosa meditación como todas las de Bernarda y Javier

Carlos

August 20, 2022

Gracias 🙏 por tu voz tan amable y a la vez tan determinada.

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